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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Isaías 9:1-7

 

 

EXÉGESIS:     

 

ISAÍAS 7:1 – 9:1: EL CONTEXTO

 

Capítulos 7 y 8 relatan la relación entre Isaías y el Rey Achâz en una época cuando el Rey Rezín de Siria y el Rey Peca de Israel se unieron para atacar a Jerusalén (7:1).  “Cuando la casa de David oyó que Siria se había aliado con Ephraim, el corazón de Achâz y el corazón de su gente sacudió como árboles en el bosque se sacuden con el viento” (7:2).

 

Isaías aconsejó Achâz que no temiera a Rezín y Peca (7:3 ff.), porque el Señor redimiría Jerusalén.  Achâz solo tenía que confiar en Yahvé.  Pero Achâz no confió en Yahvé y envió mensajeros al rey Tiglath-pileser de Asiria jurando alianza a Asiria y pidiéndole que salvara Jerusalén de Rezín y Peca (2 Reyes 16:7).  Para alentar aún más a Tiglath-pileser, Achâz tomó la plata y el oro del templo – tesoros dedicados al servicio de Yahvé – y los mandó a Tiglath-pileser (2 Reyes 16:8).  También adoptó la alabanza de dioses asirios (2 Reyes 16:10 ff.).

 

Tiglath-pileser hizo lo que pidió Achâz en 733-732 a.C., derrotando Israel y poniendo su gente en cautiverio, a cambio, Jerusalén se convirtió en vasallo de Asiria, una relación que empobreció a la ciudad y que, finalmente, la llevó a la esclavitud.

 

Esto fue “en el tiempo” que se menciona en 9:1 – el tiempo de “tinieblas” que se menciona en 9:2 – el tiempo antes del exilio y durante el exilio.  Fueron tinieblas causadas por el mal liderazgo de Achâz – por su falta de confianza en Yahvé – por su desafortunada alianza con Tiglath-pileser.

 

Pero Yahvé no se ha rendido de Jerusalén.  Habrá mejores días por venir – el tiempo mencionado en 9:1 – el tiempo cuando Yahvé glorificará “por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes” (9:1).

 

En capítulo 7, Isaías le contó a Achâz de una señal de esperanza por parte de Yahvé: “Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel” (7:14).  Veremos de nuevo la promesa de un niño en 9:6.

 

“Aunque no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes” (9:1).  Las tinieblas que han vivido no serán el final, porque Yahvé redimirá el futuro.

 

Zabulón y Nephtalí eran dos de las doce tribus de Israel y ocupaban la tierra cerca del Mar Galileo – tierra que en el tiempo de Jesús formaría parte de la Galilea que resultó ser tan importante para su ministerio.  La gente de Zabulón y Nephtalí, por estar ubicada en el extremo norte de Israel, fue la primera o estaba entre las primeras en caer bajo Asiria, pero también estará entre las primeras en ver la obra del Mesías.

 

“Galilea de las gentes” (9:1).  Esto también puede traducirse como “Galilea de los gentiles.”  El extremo norte de Israel siempre tuvo una población significante de gentiles, en parte porque se encuentra junto rutas de comercio y en parte por su proximidad a las naciones gentiles (Phoencia y Aramea en sus primeros años y Siria y la Decapolis después).  Aunque Isaías se encuentra en Jerusalén, aconsejando a un rey de Judá, este versículo muestra la constante preocupación de Yahvé por Israel tanto como por Judá – Israel que, en efecto, cesó de existir como nación a causa de las victorias de Tiglath-pileser.

 

Pasajes como éste a menudo tenían un significado para su audiencia original pero después han sido reinterpretados para tener otro significado para audiencias más tardías.  “Después de la destrucción de Jerusalén en 587 a.C., este pasaje se convirtió en la base de las expectativas judías para reestablecer el reino davídico” (Holladay, 59).  Aún más tarde, la iglesia cristiana lo ha interpretado de nuevo como la llegada del niño Dios.

 

En el Nuevo Testamento, leemos que Jesús “dejando á Nazarea, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalí: Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo:

 

La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalí,

  Camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles;

El pueblo asentado en tinieblas,

  Vio gran luz;

Y á los sentados en región y sombra de muerte,

  Luz les esclareció” (Mateo 4:13-16).

 

Entonces, estas provincias que primero sufrieron el reinado de tinieblas causado por las victorias de Tiglath-pileser, serían las primeras en ver la gran luz del Mesías.

 

 

VERSÍCULOS 2-3: EL PUEBLO QUE ANDABA EN TINIEBLAS

 

2El pueblo que andaba en tinieblas

  vio gran luz:

los que moraban en tierra de sombra de muerte,

  luz resplandeció sobre ellos.

3Aumentando la gente,

  no aumentaste la alegría.

Alegraránse delante de ti

  como se alegran en la siega,

  como se gozan cuando reparten despojos.

 

 

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (v. 2).  La pesadumbre del versículo anterior desaparece con la luz que trae este versículo.  Un poquito de luz puede dispersar mucha oscuridad, pero esto no se trata de una luz pequeñita, sino de una gran luz – el tipo de luz que se espera de un gran Dios (véase 60:1-5).

 

La oscuridad se asocia con una variedad de cosas desagradables.  En la oscuridad, una persona tiende a moverse despacio o caminar sin dirección.  Solemos tener más miedo en la oscuridad, en parte porque no podemos ver los peligros que veríamos claramente a la luz del día pero también porque hay algo de la oscuridad que eleva nuestros temores.  Aún en la seguridad de nuestra propia cama – con las ventanas y las puertas bien cerradas – a menudo nos despertamos con el pulso acelerado por una ansiedad que desaparece con la luz del día.

 

Ahora imagine el pueblo de Dios, que ha vivido en las tinieblas por mucho tiempo, de repente parpadeando ante la brillantez de la luz de Dios.

 

“Aumentando la gente, no aumentaste la alegría. Alegraránse delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos” (v. 3).  La gente disfruta una nueva prosperidad – como la celebración de la siega después de un verano difícil – como la celebración de una victoria después de una batalla.

 

Pero la prosperidad es secundaria al hecho que Yahvé es el que la ha traído.  Yahvé es el que ha multiplicado la nación y Yahvé es el que ha aumentado su alegría.  Yahvé es el enfoque de su celebración, igual que Dios es al que damos gracias el Día de Acción de Gracias.  El hecho que sea Yahvé el que ha dado razón de celebrar significa que pueden mirar hacia un buen futuro tanto como un buen presente.  Yahvé proveerá para mañana igual que provee para hoy.

 

 

VERSÍCULOS 4-5: PORQUE TÚ QUEBRASTE SU PESADO YUGO

 

4Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián. 5Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.

 

 

“porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián” (v. 4).  Un yugo es un artificio de madera que se pone sobre los hombros de un par de bueyes para que trabajen como equipo.  Pueden tirar de un arado o de un carro o de cualquier otro peso.  Un par de bueyes con un yugo puede hacer mucho trabajo en un día, y un buen granjero trata bien a sus bueyes para asegurar su buena salud.  Un granjero descuidado, sin embargo, podría trabajar los bueyes hasta su muerte.  La vida de un buey es pesada en su mejor momento y terrible en el peor.  Sería difícil ser buey y ver como se acerca el granjero cada mañana para ponerle el yugo.  Significaría otro día más de trabajo arduo.  Israel, bajo Asiria, es como ese buey.

 

El yugo es una metáfora bíblica común para hablar de la servidumbre que un pueblo oprimido experimenta en manos de sus opresores (véase Génesis 27:40; 1 Reyes 12:4-14; Isaías 47:6; Jeremías 27:2-12; 28:10-14).  El romper de un yugo es una metáfora para la liberación de esa servidumbre (Levítico 26:13; Isaías 58:6; Ezequiel 34:27).  En este caso, Isaías está esperando el día que Yahvé libere Israel del yugo de su opresor.

 

“La vara de su hombro” y “el cetro de su exactor” se refieren a los instrumentos con que los asirios azotaban a los israelitas.  Estas frases son un ejemplo de paralelismo – la repetición de una idea en lenguaje un poco diferente – poesía bíblica.  El paralelismo es bastante común en los Salmos.

 

como en el día de Madián” (v. 4).  Esta es una referencia a la historia de Gedeón y su pequeño ejército de trescientos soldados que aparece en Jueces 6-7.  Por el pecado de Israel, Yahvé permitió que los Madianitas oprimieran Israel durante siete años.  Cuando los israelitas se arrepintieron y clamaron a Yahvé para ayudarles, Yahvé llamó a Gedeón, un granjero común y corriente, para liderar Israel contra los Madianitas.  El Señor ordenó a Gedeón derrumbar el altar de Baal, y lo hizo.  Entonces, después de pedir al Señor una confirmación, Gedeón reunió un ejército de 22,000 soldados para luchar contra los Madianitas.  No obstante, es una pequeña exageración llamar soldados a estos hombres.  Eran hombres normales y corrientes sin entrenamiento ni experiencia militar.

 

Pero Yahvé le dijo a Gedeón que tenía demasiados hombres y le ordenó mandar a casa a todos los que tenían miedo.  Gedeón lo hizo y se quedó con 10,000 hombres.  Entonces, el Señor le mandó llevar a sus hombres a un pozo de agua y que se quedara con los que lamían el agua como perros y que enviara a casa a los que se arrodillaban para beber.  El objetivo era reducir el gran ejército a uno pequeño para que comprendieran que su victoria fue debida solo a Yahvé y no a su propia fuerza.  Cuando Gedeón cumplió con la reducción que Dios le mandó hacer, se quedó con 300 soldados.

 

Gedeón equipó a cada soldado con una trompeta y un jarro con una antorcha dentro.  Bajo sus órdenes, cada soldado sopló su trompeta y rompió su jarro para revelar su antorcha.  Los Madianitas, pensando que cada trompeta y antorcha encabezaba una compañía de soldados, tuvieron miedo y se desorientaron.  Y “Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército huyó” (Jueces 7:22).  Gedeón y sus soldados les persiguieron y ganaron una gran victoria, liberando Israel de los Madianitas – quebrando el yugo bajo el que habían sufrido.

 

“Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego” (v. 5).  La victoria será sangrienta y las botas y ropas sangrientas del enemigo serán quemadas por los israelitas.

 

En un mundo donde la mayoría de la gente lleva sandalias o va descalza, las botas forman parte del vestuario de un soldado y son un símbolo de su fuerza.  Cuando Yahvé concede la victoria a Israel sobre sus opresores, los israelitas quemarán las botas y ropas sangrientas de sus enemigos caídos para celebrar su victoria.

 

La tela es un material caro, y esperaríamos que los victoriosos quitaran la ropa de sus enemigos caídos y la utilizaran para sus propios propósitos.  Sin embargo, la ropa del enemigo caído no solo estaría manchada de sangre, sino que habría pasado por un “revolcamiento de vestidura en sangre” – la sangre del enemigo caído.  Estas ropas no solo estarían empapadas de sangre, pero también estarían punzadas por lanzas y rajadas por espadas, solo sirviendo como lumbre para un fuego celebratorio.  Así es como las utilizarán los israelitas.

 

 

VERSÍCULOS 6-7: PORQUE UN NIÑO NOS ES NACIDO

 

6Porque un niño nos es nacido,

   hijo nos es dado;

y el principado sobre su hombro:

   y llamaráse su nombre Admirable, Consejero,

   Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término,

   sobre el trono de David, y sobre su reino,

disponiéndolo y confirmándolo

   en juicio y en justicia

desde ahora para siempre.

   El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

 

 

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado (hebreo: misrah) sobre su hombro” (v. 6a).  Antes, Isaías mencionó un niño que había de nacer y que se llamaría Emmanuel (7:14).  Ahora menciona un niño de nuevo – un niño muy especial que gozará de gran autoridad y sabiduría y que establecerá paz interminable.

 

Misrah (traducido “principado”) también se puede traducir como “gobierno.”  “El gobierno se consideraba un peso llevado sobre la espalda o los hombros de la gente” (Rawlinson, 166).  Sin embargo, este “hijo” llevará la carga sobre sus hombros.

 

“Porque Achâz, en esta parte del libro de Isaías, es la encarnación de un liderazgo sin éxito, su hijo Ezechîas se convirtió en el sujeto celebrado de este oráculo” (Brueggemann, 82).  No obstante, el Nuevo Testamento lo ha vuelto a interpretar como el niño Dios.

 

Es sorprendente que Yahvé alzara un niño – un recién nacido – para liberar a su pueblo y establecer paz, justicia, y virtud.  Esperaríamos que levantara un gran guerrero como el Rey David y no un niño.  Pero hay que recordar que David no era un gran guerrero cuando Dios le escogió.  Solo era un niño pastor – el más joven de Jesé – un candidato tan inesperado que Jesé ni siquiera lo llamó de los campos cuando Samuel vino en busca del que sería rey (1 Samuel 16).  Más adelante, cuando Goliat amenazó los israelitas, David era el niño inesperado que confrontó el gigante armado solo con una honda y una piedra (1 Samuel 17).  Y entonces está Gedeón y su pequeño ejército.  Entonces, ¿porque no iba Yahvé a escoger un niño para liberar a su pueblo?  Es común que Yahvé utilice como instrumento a alguien que no parece tener nada que ofrecer excepto la bendición de Yahvé.  Un niño, entonces, sería una selección obvia – y un recién nacido aún más obvio.

 

y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (v. 6b).  Estos cuatro títulos expresan la esencia de este nuevo rey:

 

• ADMIRABLE CONSEJERO: El niño será un consejero sabio, lo cual contrasta con el Rey Achâz, cuyas pólizas estúpidas fueron tan destructivas.

 

• DIOS FUERTE: Lleno de la fuerza de Dios para regir fielmente.  “Este rey tendrá la verdadera fuerza de Dios, una fuerza tan grande que podrá absorber todo el mal que se le pueda echar hasta que no quede mal que echar” (Oswalt, 247).

 

• PADRE ETERNO: Nuestros padres terrenales (incluyendo figuras patriarcas como los reyes) viven y reinan solo por un tiempo y después se van.  Este niño será un padre cuyo reinado durará para siempre.

 

• PRINCIPE DE PAZ: Establecer y mantener la paz no es algo fácil.  El reinado pacífico de este niño contrasta con el reinado caótico de Achâz.

 

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre” (v. 7a).  Las características del reinado del niño-rey serán:

 

• Autoridad creciente.

 

• Paz sin fin.

 

• Justicia: tratamiento justo para todos sin importar estatus, poder, o riqueza.

 

• Virtud: protección de los más débiles.

 

• “desde ahora para siempre”: Este tipo de reinado eterno no se consigue con poder o riqueza.  Requiere la ayuda de Dios, y eso requiere que el regidor rija bien y justamente.

 

“Es la declaración del Nuevo Testamento que estas promesas antiguas de un Mesías venidero se realizan en la persona de Jesús de Nazarea” (Limburg, 319).  “Intérpretes cristianos tradicionales han anotado correctamente que versículos 6-7 son parte de la liturgia real y, por lo tanto, lo utilizaron como texto mesiánico, como los salmos reales” (Watts, 174).

 

“El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (v. 7b; véase también 2 Reyes 19:31; Isaías 37:32).  Yahvé no es un Dios desapasionado.  Tiene celo y está determinado a establecer paz y justicia.  Ha mostrado su celo a través de los siglos y ha amoldado su pueblo con paciencia.  El camino ha sido pedregoso, porque gente a menudo se ha mostrado rebelde.  No obstante, en su celo, Yahvé ha continuado regañando, reformando, complaciendo, y amando a su gente.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Brueggemann, Walter, Westminster Bible Companion:  Isaiah 1-39 (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1998)

 

Holladay, William, Unbound by Time:  Isaiah Still Speaks (Cambridge, Massachusetts:  Cowley Publications, 2002)

 

Kaiser, Otto, The Old Testament Library: Isaiah, (Philadelphia: The Westminster Press, 1983)

 

Limburg, James, in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary:  Theological Exegesis for Sunday's Text.  The First Readings:  The Old Testament and Acts (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

 

Newsome, James D. in Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV–Year C  (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1994)

 

Oswalt, John N., The New International Commentary on the Old Testament: The Book of Isaiah, Chapters 1-39 (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Company, 1986)

 

Rawlinson, G., The Pulpit Commentary: Isaiah, Vol. 10 (Peabody, Massachusetts: Hendrickson Publishers, no date given)

 

Scott, R.B.Y. (Introduction and Exegesis of Isaiah 1-39); Kilpatrick, G.G.D., (Exposition of Isaiah 1-39); Muilenburg, James (Introduction and Exegesis of Isaiah 40-66); and Coffin, Henry Sloane (Exposition of Isaiah 40-66), The Interpreter's Bible:  Ecclesiastes, Song of Songs, Isaiah, Jeremiah, Vol. 5 (Nashville:  Abingdon Press, 1956)

 

Seitz, Christopher R., Interpretation Commentary: Isaiah 1-39, (Louisville: John Knox Press, 1993)

 

Tucker, Gene M. in Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holliday, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge:  Trinity Press, 1994)

 

Tucker, Gene M., The New Interpreters Bible: Isaiah, Vol. VI (Nashville: Abingdon Press, 2001)

 

Watts, John D. W., Word Biblical Commentary: Isaiah 1-33 (Dallas:  Word Books, 1985)

 

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