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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:   Eclesiastés 3:1-13

 

 

EXÉGESIS:     

 

EL CONTEXTO:

 

En las Escrituras Hebreas, el libro llamado Eclesiastés es conocido como Qoheleth (a veces deletreado Qohelet o Koheleth).

 

El primer versículo atribuye la calidad de autor a Qoheleth, “hijo de David” – haciendo creer a muchos que es Salomón, el que escribió Proverbios, el libro que precede. Eclesiastés, como Proverbios, se clasifica como un Libro de Sabiduría.

 

La palabra Eclesiastés se deriva de la palabra griega, ekklesia.  La palabra hebrea, Qoheleth, se refiere a una persona calificada para dirigirse a una asamblea pública, y la palabra griega ekklesia, significa asamblea pública.  La temprana iglesia adoptó la palabra ekklesia para referirse a la iglesia, la asamblea de creyentes.  Sin embargo, el énfasis del libro de Eclesiastés está en la sabiduría del que se dirige a la asamblea pública y no en la asamblea misma.

 

Aunque el libro se atribuye tradicionalmente a Salomón, parece haber sido escrito después de su tiempo – después de hacerse el arameo la lengua común – “algún momento después del siglo sexto a.C.” (Horne, 374).  Hay varias razones por las que cuestionar que Salomón fuera su autor (Longman, 4-9).

 

•  Verdaderamente, si el autor fuera Salomón, ¿por qué usaría el nombre Qoheleth en vez de su propio nombre, Salomón?

 

• 1:12 dice que Qohelet era el rey de Israel, como si Salomón hubiera cesado de ser rey durante su vida.  Sin embargo, no tenemos ninguna documentación de esto, y 1 Reyes 11:42-43 sugiere que Salomón reinó hasta su muerte.

 

• Eclesiastés 4:1-3; 5:8-9; y 10:20 no suenan como algo que vendría del bolígrafo de un gran rey.

 

• Varias “autobiografías ficticias” de Mesopotamia solían atribuir la escritura a otros que no fueran su verdadero autor – como a los reyes – y algunos eruditos piensan que este libro sigue ese mismo modelo.

• El motivo por atribuir el libro a la realeza podría ser darle más autoridad – cosa común en aquel tiempo y lugar – o, puede haber sido resultado de la reputación que Salomón tenía por su sabiduría. 

 

Este libro tiene un carácter oscuro o cínico – aunque Eaton comenta que el autor estableció este carácter oscuro de una vida sin Dios en 1:1 – 2:13 para después contrastarla con la vida más significante que se puede tener a través de una relación con Dios (2:24 – 3:22) (Eaton, 55).

 

Qoheleth comienza diciendo “vanidad de vanidades, todo vanidad” (1:2).  Aunque hay un tiempo para todo (3:1), hay momentos que van más allá de nuestro entendimiento.  En lugar de tratar de comprender el significado de la vida, sería mejor buscar alegría y experimentar el gozo que trae comer, beber, y gozar, los cuales son dones de Dios (3:10-15; 9:7-10).

 

Es más, la vida tiene una cualidad caótica, ya que “ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontece á todos” (9:11).

 

La muerte es el fin inevitable – el gran equilibrador.  El día de la muerte es mejor que el día del nacimiento (7:1) y nadie tiene “potestad sobre el día de la muerte” (8:8).  Los muertos no “tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (9:5).

 

 

VERSÍCULOS 1-8: PARA TODAS LAS COSAS HAY SAZÓN

 

1Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:

2Tiempo de nacer (hebreo: yalad), y tiempo de morir;

  tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

3Tiempo de matar, y tiempo de curar;

  tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

4Tiempo de llorar (hebreo: libkot), y tiempo de reír (hebreo: lishoq);

  tiempo de endechar (hebreo: sapod), y tiempo de bailar (hebreo: raqod);

5Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras;

  tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;

6Tiempo de agenciar, y tiempo de perder;

  tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;

7Tiempo de romper, y tiempo de coser;

  tiempo de callar, y tiempo de hablar;

8Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer;

  tiempo de guerra, y tiempo de paz.

 

 

“Para todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo” (v. 1).  Este versículo comunica el tema de versículos 1-8.  Todo tiene su tiempo o sazón, pero (como se anota arriba) estos tiempos o estaciones siguen sin conocerse.

 

Este versículo no dice que Dios creó estos tiempos y estaciones, pero sí lo implica.

 

“Tiempo de nacer (yalad), y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado” (v. 2).  Eaton dice que, en este versículo, yalad es un verbo activo y no pasivo, y por lo tanto ha de traducirse “dar a luz” en vez de “nacer” (Eaton, 79; véase también Garrett, 297).  También debemos anotar que “dar a luz” es un paralelo excelente del verbo “plantar,” pero “nacer” no lo es.

 

Este versículo presenta dos pares de verbos opuestos (nacer/morir – plantar/arrancar) – opuestos que de alguna manera se paralelan uno a otro (“dar a luz” se paralela a “plantar” y “morir” se paralela a “arrancar lo plantado”).  Por lo tanto, sirve de modelo para cada versículo que sigue hasta versículo 8.

 

Los opuestos presentados en este versículo (nacer/morir – plantar/arrancar) y el próximo (matar/curar – destruir/edificar) contrastan acciones constructivas (nacer/plantar) y destructivas (morir/arrancar).

 

“Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar” (v. 3).  Para muchos hoy, la idea de quitar cualquier vida humana – o de tomar cualquier vida – es repulsiva.  Las Escrituras Hebreas, sin embargo, ven las cosas de otra manera.  Ley judía manda la pena de muerte por varias infracciones de la ley (Éxodo 21:14; 22:20; 35:2, et. al.), y Yahvé mandó la matanza de los que habitaban la Tierra Prometida (Josué 6:17, 21; 8:18, 22; et. al.).

 

Mucha gente de aquel entonces pensaba que las enfermedades eran señal de que Dios estaba descontento, y no pensaban apropiado intervenir.  No obstante, Qoheleth dice que hay un tiempo para curar (Sibley).

 

A veces es necesario destruir para poder empezar a construir.  De esta manera puede tener una característica constructiva – pero hay destrucción que simplemente es destructiva.

 

“Tiempo de llorar (libkot), y tiempo de reír (lishoq); tiempo de endechar (sapod), y tiempo de bailar” (raqod) (v. 4).  De nuevo tenemos dos pares de opuestos.  Sin embargo, éstos no se tratan de opuestos destructivos o constructivos.  En vez, representan emociones opuestas – llorar/reír y endechar/bailar.

 

Anote la similitud de los sonidos de las palabras hebreas en este versículo.  El autor claramente ama palabras y el efecto que sus sonidos pueden tener sobre nuestro entendimiento.

 

“Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras” (v. 5a).  Hay aquí más de un significado posible.  El más obvio se refiere a la limpieza de un terreno de piedras (“esparcir las piedras”) para prepararlo para uso agrícola, y el allegar de piedras para construir un edificio.

 

No obstante, el Midrash Rabbah (la interpretación rabínica de las escrituras) interpretó estas frases con una connotación sexual.  En este caso “esparcir las piedras” se asociaría con relaciones sexuales, y “allegar las piedras” se asociaría con la cohibición sexual.

 

“tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar” (v. 5b).  Si la intención de versículos 5a y 5b es mostrar un paralelo, la interpretación sexual de “esparcir las piedras” y “allegar las piedras” gana credibilidad por su relación con versículo 5b.

 

“Tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar” (v. 6).  Todo buen inversor sabe que hay momentos para comprar y momentos de vender.  Todo buen jugador de fútbol americano sabe que hay momentos para echar adelante y momentos para dejar los minutos pasar.  Todo buen jugador de póquer sabe que hay un tiempo para quedarse en el juego y otro para rendirse.

 

Mi abuelo, que quedó impresionado después de haber vivido durante la Gran Depresión, guardaba viejos clavos y tornillos en una lata.  Construyó una repisa en el garaje sobre su coche donde podía guardar pedazos de madera que sobraban de diferentes proyectos.  Cuidaba y limpiaba sus herramientas para que no se oxidaran – y las guardaba en su sitio cuando no las usaba.  Nunca ganó mucho dinero, pero siempre ganaba lo suficiente para añadir algo a sus ahorros cada mes.  Es decir, “agenciaba” y “guardaba.”

 

Pero mi abuelo no era un miserable.  Compraba coches nuevos en lugar de usados.  Siempre tenía dinero para comprar helado a sus nietos.  Cuando ocurría algo especial en la ciudad de Kansas, nos llevaba y nos invitaba a comer en una gran cafetería donde los postres se mostraban en fila como si fueran soldados desfilando.  Era un hombre sabio que sabía cuando ahorrar y cuando gastar – cuando aguantarse y cuando disfrutar – cuando “agenciar” y cuando “perder” – cuando “guardar” y cuando “arrojar.”  Su conocimiento de estas cosas enriqueció nuestras vidas.

 

“Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar” (v. 7).  En tiempos bíblicos, gente se rajaba las ropas en señal de lamento.  Esto ha hecho creer a muchos eruditos que la primera parte de este versículo esté relacionado con lamentación (“romper”) y con el fin del lamento (“coser” – arreglar las ropas rotas).

 

Otros eruditos cuestionan esta interpretación – o, por lo menos, aconsejan que no se adopte demasiado dogmáticamente.  Una razón es que la segunda parte de este versículo no parece tener nada que ver con la lamentación.

 

No obstante, los amigos de Job guardan silencio durante siete días, “porque veían que el dolor (de Job) era muy grande” (Job 2:13) – por eso, es posible que ambas partes de este versículo tengan que ver con lamentación y con el fin de la lamentación.

 

“Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz” (v. 8).  Amor y odio son sentimientos personales.  Guerra y paz son extensiones de estos sentimientos a nivel nacional.

 

En la segunda parte de este versículo, Qoheleth reversa el orden esperado.  Si la segunda mitad fuera paralela a la primera, la segunda mitad diría, “tiempo de paz, y tiempo de guerra” – pero Qoheleth dice, “tiempo de guerra, y tiempo de paz.”  Hay por lo menos dos razones por este cambio:

 

• La primera razón sería poner estas cuatro cualidades en forma de quiasmo:

 

A: Amor

     B: Odio

     B’: Guerra

A’: Paz

 

El quiasmo es una forma literaria que se utiliza a menudo en las Escrituras Hebreas.  En un quiasmo, el movimiento procede en una dirección hasta que llega al centro y entonces se da la vuelta.  En un quiasmo, A se paralela a A’ y B se paralela a B’.  En este caso: Amor (A) se paralela a Paz (A’) y Odio (B) se paralela a Guerra (B’).

 

Sin embargo, en un quiasmo, generalmente encontramos el enfoque en el centro.  Si ése fuera el caso aquí, el énfasis sería odio y guerra.  Eso apenas parece ser su intención.

 

• La segunda razón sería conceder la última palabra a la paz – enfatizar la paz y no la guerra – terminar en un tono positivo y no en un tono negativo.  Esta posibilidad parece más probable.

 

 

VERSÍCULOS 9-13: ¿QUÉ PROVECHO TIENE EL QUE TRABAJA EN LO QUE TRABAJA?

 

9¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja? 10Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen. 11Todo lo hizo hermoso (hebreo: yapeh) en su tiempo (hebreo: ‘olam): y aun el mundo dio en su corazón (hebreo: leb), de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo. 12Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien (hebreo: asah tobah) en su vida: 13Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

 

 

Los primeros ocho versículos presentan una serie de catorce paralelos – por ejemplo, tiempo de nacer y tiempo de morir.  Los hemos visto, y podemos esperar verlos de nuevo.  No obstante, los primeros ocho versículos simplemente presentaron esos paralelos sin añadir ningún comentario.  No se menciona una mano divina que obra.  No se toma en cuenta su significado o propósito. 

 

Versículos 9-15 intentan corregir las omisiones.  Qoheleth habla de lo que ha visto (v. 10) y de lo que sabe (v. 12).  Su comentario es ambos negativo y positivo:

 

• Por un lado, trabajadores ganan poco o no nada por su trabajo (v. 9) y “no alcance el hombre la obra de Dios” (v. 11).  Entonces, es mejor no preocuparse del significado o propósito.

 

• Por otro lado, todavía es posible estar contento y disfrutar de los dones que Dios nos da de comer, beber, y gozar (vv. 12-13).

 

“¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?” (v. 9).  Aunque Qohelet no contesta esta pregunta, la respuesta que implica es “¡Ninguno!” (Tucker, 60).  “La misma forma del poema del tiempo ofrece una respuesta.  Una cosa cancela la otra” (Crenshaw).

Antes, Qoheleth dijo que su corazón gozaba de su trabajo (2:10), pero inmediatamente después dijo, “Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol” (2:11).

 

Hay muchos trabajadores hoy que están de acuerdo con esta pésima opinión del trabajo, pero muchos de nosotros pensamos de otra manera.  No solo ganamos nuestro pan con el trabajo, pero también disfrutamos de la creatividad que nuestro trabajo nos ofrece – y de las relaciones humanas – y de la alegría que trae haber hecho algo para crear un mundo mejor a través de nuestro trabajo.

 

Mucho depende del tipo de trabajo que hacemos y de las condiciones en que trabajamos, pero, aún más, depende de la actitud y los valores que traemos al trabajo.  Unos se contentan en circunstancias modestas, y otros se encuentran miserables dentro de su afluencia.

 

“Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen” (v. 10).  La historia de la Caída presenta el trabajo como castigo por el pecado.  Dios maldijo la tierra por el pecado.  “Maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas á la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado” (Génesis 3:17-19).

 

“Todo lo hizo hermoso (yapeh) en su tiempo” (v. 11a).  “Lo hizo” se refiere a “Dios” en versículo 10.  Dios es el que ha hecho todo hermoso en su tiempo.

 

Sorprendentemente, aquí Qoheleth abre los cielos y deja entrar un rayo de luz.  Dios ha hecho todo – y lo ha hecho hermoso.  De nuevo, este versículo nos recuerda al relato de Génesis – pero esta vez nos recuerda a la creación en lugar de la Caída.  En la historia de la creación, Dios hizo todo “bueno” (Génesis 1:4, 10, 12, 18, 21, 31).  Aquí, Dios ha hecho todo hermoso.  Nuestra experiencia con la naturaleza lo verifica.  Los cielos son bellos con el sol, la luna, las estrellas, el cielo azul, y las nubes blancas.  La tierra es hermosa con sus montañas, bosques, praderas, desiertos, y mares.

 

y aun el mundo dio en su corazón (leb), de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo” (v. 11b).  Pero las nubes negras vuelven a encerrar rápidamente.  Sí, Dios nos ha dado belleza y un sentido de eternidad, pero también ha limitado nuestro entendimiento de sus propósitos, causándonos frustración en lugar de satisfacción.  Anhelamos entender la semilla de la eternidad que Dios ha plantado en nuestros corazones, pero Dios ha tapado la luz que esa semilla necesita para crecer hasta madurar.  “Anhelamos sentirnos eternos y que nuestro trabajo sea eterno también pero, aún así, lamentamos estar atrapados en el tiempo” (Garrett, 298).

 

“Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien (asah tobah) en su vida” (v. 12).  Qoheleth concluye que la búsqueda de significado es infructuosa.  Por eso, sería mejor bajar las expectativas e intentar lograr algo que sí está a nuestro alcance – como la felicidad – el gozo – el hacer bien.

Una pregunta: Qoheleth dice, “he conocido.”  Si de verdad cree que Dios ha hecho imposible que humanos entiendan las cosas de la eternidad, ¿cómo confía tanto en su propia opinión de cómo hacer para sacar lo máximo de la vida? Quizá, la respuesta es que la mayor parte de nosotros solemos pensar demasiado bien de nuestras propias opiniones.

 

“Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor” (v. 13).  Qoheleth sugiere que disfrutemos de los pequeños gozos de la vida – comer y beber, pero también es posible gozar de nuestro trabajo.  Dios ha limitado nuestro entendimiento de cosas eternas, pero nos ha capacitado para gozar de estos dones más pequeños.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).    

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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Crenshaw, James L., The Old Testament Library: Ecclesiastes, (Philadelphia: The Westminster Press, 1987)

 

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www.sermonwriter.com

 

www.lectionary.org

 

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