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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Génesis 2:18-24

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 1-2: EL CONTEXTO

 

Gran parte de eruditos hoy día concuerdan que los versículos de Génesis 1:1 – 2:4a constituyen un relato de creación escrito y recompilado por el redactor Sacerdotal (el editor) durante el Exilio Babilónico o poco después – y que Génesis 2:4b-25 forman otro relato de creación escrito o recompilado por el redactor Yawista en los Siglos 9 o 10 antes de Cristo.  Por eso, capítulo 2 es un relato anterior al de capítulo 1.

 

Los dos relatos varían considerablemente:

 

• El relato anterior (capítulo 2), se refiere a Dios como Jehová Dios (Yahweh Elohim), mientras que el relato más tardío (capítulo 1) habla de Dios como Dios (Elohim) (traducciones en inglés generalmente traducen ambos como “Dios”).

 

• El relato anterior (capítulo 2) no habla de Dios trabajando con un caos desordenado (1:1).

 

• El relato anterior (capítulo 2) no tiene una secuencia de siete días de creación (1:1 – 2:3).

 

• El relato anterior (capítulo 2) dice que Dios creó al hombre antes de crear la vegetación o la lluvia (2:4b-7).  Después de crear al hombre, Dios sembró un huerto en Edén “Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso á la vista, y bueno para comer” (2:8-9).  Solo después de que Dios decidiera crear ayuda para el hombre, fue que creó los animales (2:18-19).  El relato más tardío (capítulo 1) tiene una secuencia de creación diferente y más detallada que incluye la luz (1:3), la noche y el día (1:4-5), una cúpula llamada Cielo (1:6-8), la Tierra y los Mares (1:9-10), la vegetación (1:11), luces en la cúpula (1:14-15), peces y pájaros (1:20-22), bestias domésticas y salvajes (1:24-25), y el ser humano (1:26-27).

 

• El relato anterior (capítulo 2) se concentra en la situación humana, mientras que el más tardío (capítulo 1) se enfoca más en el poder creativo de Dios.

 

• El relato anterior (capítulo 2) nombra el huerto de Edén donde Dios puso al hombre (2:8), pero en el relato más tardío no se menciona el huerto (capítulo 1).

 

• En el relato anterior (capítulo 2) el hombre fue creado primero (2:7) y la mujer más adelante de una de las costillas del hombre (2:18-23), pero en el relato más tardío Dios creó hombre y mujer al mismo tiempo (1:27).

• En el relato anterior (capítulo 2) la mujer se identifica como ayuda del hombre (2:18, 20) pero no es así en el más tardío.

 

• En el relato anterior (capítulo 2) Dios nunca dice, “es bueno,” pero en una ocasión dice “no es bueno” (2:18).  En el relato más tardío (capítulo 1), pronuncia su creación “buena” seis veces y “buena en gran manera” una vez (1:31).  No hay ningún “no es bueno.”

 

• El relato anterior (capítulo 2) le da la hombre la responsabilidad de labrar y guardar el huerto (2:15), mientras que el más tardío habla de esta responsabilidad de manera más amplia: “Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (1:28).

 

• El relato anterior (capítulo 2) tiene una bella descripción del río que fluye de Edén para regar el huerto y lo divide en cuatro ramas (2:10-14) – un detalle que el relato más tardío no incluye.

 

• El relato anterior (capítulo 2) prepara el camino para la Caída de capítulo 3 diciendo, “Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (2:17) – y “estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (2:25).  El relato más tardío no incluye ningún indicio de los problemas que surgirán en capítulo 3.

 

• En el relato más tardío (1:1 – 2:4a) Dios descansa el séptimo día (2:2-3), pero el anterior (capítulo 2) no menciona esto.

 

El texto que consideramos ahora, Génesis 2:18-24, es el relato de la creación de la mujer, y aparece al final del relato anterior (capítulo 2).

 

 

VERSÍCULOS 18-19: NO ES BUENO QUE EL HOMBRE ESTÉ SOLO

 

18Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre (hebreo: ha adam – el hombre) esté solo; haréle ayuda idónea para él. 19Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas á Adán, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adán llamó á los animales vivientes, ese es su nombre.

 

 

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre (ha adam) esté solo” (v. 18).  El relato más tardío (capítulo 1) es donde empezamos a leer este libro.  En ese capítulo, Dios pronuncia su creación “buena” seis veces y concluye, pronunciándola “buena en gran manera” (1:31).  Después de leer la letanía repetida de “era buena” de capítulo 1, nos sorprende oír que “no es bueno” (2:18).  Sin embargo, en ninguna parte del relato anterior (capítulo 2) dice Dios “era buena.”

 

La evaluación, “no es bueno,” como el “bueno” de capítulo 1, viene de Dios y no del hombre.  No hay nada que indique que el hombre se queje o que tenga necesidad de una compañera.

 

La palabra hebrea adam puede significar un hombre, un ser humano, o seres humanos en general.  La mayor parte de las traducciones traducen adam como nombre propio (como Santiago o Juan) ya que, hasta ese momento, aparece con el artículo – ha adam (el hombre). 

 

“haréle ayuda idónea para él” (v. 18).  A menudo, el Antiguo Testamento se refiere a Dios como ayuda del pueblo (Éxodo 18:4; Deuteronomio 33:7, 26, 29; Salmo 33:20; 115:9-11; 121:1; 124:8; 146:5; Isaías 41:10), entonces, no puede ser que un ayudante sea inferior al que es ayudado.  En este caso, Dios decide que el hombre ha de tener “ayuda idónea.”  Su “ayuda” podría ser alguien superior, igual, o inferior a la persona a quien se ayuda, pero “idónea” sugiere una relación equiparada.

 

“Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos” (v. 19).  Antes, “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra” (v. 7).  Ahora, Dios forma las bestias y las aves “de la tierra” (v. 19).  La creación de las bestias, entonces, es como la creación del hombre – Dios formó ambos de la tierra.

 

Dios “trájolas á Adán, para que viese cómo les había de llamar” (v. 19).  Versículo 20 sugiere que había otro propósito para esta fase de la creación – ver si el hombre podría encontrar alguien para ayudarle y acompañarle.”

 

“y todo lo que Adán llamó á los animales vivientes, ese es su nombre” (v. 19).  En el relato más tardío (capítulo 1), Dios ejerce su derecho de nombrar la creación (1:5, 8, 10).  En este relato (capítulo 2) Dios delega esta tarea al hombre y deja que los nombres que el hombre asigna permanezcan sin cambio. 

 

 

VERSÍCULOS 20-22: EL SEÑOR DIOS HIZO UNA MUJER

 

20Y puso Adán nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adán no halló ayuda que estuviese idónea para él. 21Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adán, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas (hebreo: sela), y cerró la carne en su lugar; 22Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo (hebreo: bana – construyó) una mujer (hebreo: isah), y trájola al hombre.

 

 

“Y puso Adán nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo” (v. 20).  Aquí no se mencionan los peces ya que, obviamente, no serían compañía apropiada para el hombre.

 

“mas para Adán no halló ayuda que estuviese idónea para él” (v. 20).  Este versículo sugiere que uno de los motivos por crear los animales y los pájaros era encontrar ayuda y compañía para el hombre – o, quizá Dios permite que el hombre se decepcione en su busca para que después esté debidamente agradecido cuando descubra a la mujer.  Este versículo tiene un toque de decepción.  Sus palabras transmiten un sentimiento de soledad – de que algo no está completo.

 

“Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adán, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas (sela), y cerró la carne en su lugar” (v. 21).  “hizo caer sueño”…no se trata de una anestesia divina, pero está ahí para esconder del hombre la obra creativa.  La creación de la mujer es un misterio que él no debe observar” (Tucker, en Craddock, et. at., 431).

 

Hamilton sugiere que traduzcamos sela como “costado” en lugar de “costilla.”  Cita varios ejemplos del Antiguo Testamento donde sela se refiere al costado de un arca o un edificio o un cuarto.  “Génesis 2:21 es el único lugar en el Antiguo Testamento donde las versiones modernas traducen la palabra como ‘costilla’” (Hamilton, 178).

 

Antes, Dios “formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra” (v. 7) y formó los animales “de la tierra” (v. 19).  Sin embargo, Dios crea a la mujer usando parte del hombre – su costilla – una sustancia viva.  No hace a la mujer superior al hombre, sino que la hace igual al hombre – de la misma materia – el hombre la describe como “hueso de mis huesos, y carne de mi carne” (v. 23).

 

Matthew Henry tiene una bella y muy citada declaración acerca de Dios utilizando la costilla del hombre para crear a la mujer.  Dice, “No hecha de su cabeza para sobrepasarle, no de sus pies para ser pisoteada por él, sino de uno de sus costados para ser igual que él, bajo su brazo para ser protegida, y para oír su corazón para ser amado” (Wenham, 69).

 

Thomas Aquinas dijo algo parecido: “Ya que la mujer no debe ‘tomar autoridad sobre el hombre’ (1 Timoteo 2:12) no sería apropiado que ella fuera formada de su cabeza.  Ya que no ha de ser despreciada por el hombre, como si fuera su servil súbdita, tampoco sería apropiado que fuera formada de sus pies” (Summa Theologiae, 1a, 92, 3c, citado en Mathews, 217).

 

“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo (bana – construyó) una mujer” (v. 22).  Dios hace/construye la mujer de la costilla del hombre y después se la trae al hombre – como antes trajo los animales al hombre (v. 19).  En el relato anterior, Dios trajo los animales al hombre “para que viese cómo les había de llamar” (v. 19) – y, supuestamente, para ver si el hombre pudiera encontrar entre ellos ayuda y compañía apropiada para él (v. 20).

 

“y trájola al hombre” (v. 22).  Dios trae la mujer al hombre como el padre de una novia.  No hay declaración de propósito en versículo 22 que explique por qué Dios trae la mujer al hombre, pero parece que Dios le presenta la mujer al hombre como un regalo – la ayuda y compañía apropiada que el hombre no había logrado encontrar.

 

 

VERSÍCULO 23: ÉSTA SERÁ LLAMADA VARONA

 

23Y dijo Adán:

   Esto es ahora hueso de mis huesos,

      y carne de mi carne:

   ésta será llamada Varona (hebreo: isah),

      porque del varón (hebreo: is) fue tomada.

 

 

El hombre, emocionado al ver que tiene “ayuda idónea” apropiada para él, habla por primera vez – con alegría – en lenguaje poético.  Se da cuenta de que, no como los animales, la mujer es como él, y dice, “Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne” (v. 23).  El “no es bueno” citado en versículo 18 ha sido corregido – ha sido hecho bueno.

 

“Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne” (v. 23).  “Cuando en inglés se habla de relaciones sanguíneas, en hebreo se habla de parientes como ‘carne y hueso’” (Wenham, 70).

 

“ésta será llamada Varona (isah), porque del varón (is) fue tomada” (v. 23).  Hasta este momento, este relato utiliza la palabra hebrea adam para referirse al hombre – pero ahora utiliza is.  Adam puede significar hombre, ser humano, o humanos en general, mientras que is es un sustantivo masculino que significa hombre o marido.  El autor escogió is para este versículo por dos razones.  Primero, ambiguamente se refiere a un individuo varón.  Segundo, empareja bien con isah (mujer) – “ésta será llamada Varona (isah) porque del varón (is) fue tomada” (Mathews, 219).

 

 

VERSÍCULO 24: Y SERÁN UNA SOLA CARNE

 

24Por tanto, dejará (hebreo: azab) el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

 

 

Ésta es la voz del narrador y no la del hombre, y viene de un tiempo más tardío.  Al ser creada la mujer, el hombre a penas podría hablar de dejar a su padre y madre, ya que todavía no había padres y madres.

 

“Por tanto, dejará (azab) el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer” (v. 24).  Ambos Wenham (p. 70) y Hamilton defienden la traducción de azab como “abandonar” en lugar de “dejar.”  “Dejará” tiene un sonido más neutral, mientras que “abandonará” sugiere renegación.  “Entonces, dejar su padre y madre y allegarse a su mujer significa romper una lealtad y comenzar otra.  La Escritura ya ha anotado que el matrimonio es un convenio y no un arreglo repentino e improvisado” (Hamilton, 181).

 

En la sociedad patriarcal en la que fue escrito este relato de creación, “abandonará” sería más apropiado.  En ese ambiente, la mujer típicamente tendría que dejar a su familia para unirse a su nuevo marido en la casa de los padres de él (o cerca de su casa) y no de la otra manera.  Aquí, por lo tanto, ‘dejará’ es metafórico y no literal (Mathews, 223).  Antes del matrimonio, la primera obligación del hombre era sus padres.  Después del matrimonio, su obligación pasa a su esposa.  “En sociedades tradicionales como las de Israel, donde honrar a los padres es la mayor obligación humana junto con honrar a Dios, esta declaración de abandonarles es alarmante” (Wenham, 71).

 

“y serán una sola carne” (v. 24).  Eran una sola carne en el sentido que la mujer fue creada de la costilla del hombre.  Ahora se convierten en una sola carne en su unión sexual.  Este versículo apoya pronunciadamente el sexo entre hombre y mujer.  Hasta ahora, no se han mencionado ni el matrimonio ni la monogamia.  Este relato de creación deja esos temas para escritores que seguirán.

 

“En el pensamiento tradicional rabínico, un hombre y una mujer están hechos para ser compañeros por vida, esencialmente incompletos uno sin el otro.  El Talmud dice: ‘Es llamado hombre solo si tiene una mujer” (Plaut, 36).

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Brueggemann, Walter, Interpretation Commentary: Genesis (Atlanta:  John Knox Press, 1982)

Craddock, Fred B.;  Hayes, John H.;  Holladay, Carl R.;  Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, B (Valley Forge:  Trinity Press International, 1993)

 

Fretheim, Terence E., "The Book of Genesis," The New Interpreter's Bible, Volume 1:  General Old Testament Articles, Genesis, Exodus, Leviticus (Nashville:  Abingdon Press, 1994.

 

Hamilton, Victor P., The New International Commentary on the Old Testament:  The Book of Genesis, Chapters 1-17 (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Company, 1990)

 

Mathews, Kenneth A., The New American Commentary:  Volume 1a - Genesis 1-11:26 (Nashville:  Broadman & Holman Publishers, 1996)

 

Plaut, W. Gunther, The Torah:  A Modern Commentary (Revised Edition) (New York: Union for Reform Judaism, 2005)

 

Roop, Eugene F., Believers Church Bible Commentaries: Genesis (Scottdale, PA: Herald Press, 1987)

 

Von Rad, Gerhard, The Old Testament Library: Genesis, (Philadelphia: The Westerminster Press, 1972)

 

Wenham, Gordon J., Word Biblical Commentary: Genesis 1-15 (Dallas:  Word Books, 1987)

 

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Copyright 2008, Richard Niell Donovan