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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:   1 Corintios 8:1-13

 

 

EXÉGESIS:     

 

EL CONTEXTO:

 

Corintio era una importante y abundante ciudad griega.  El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia.  Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

 

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23).  Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos de Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido. 

 

Pablo escribe esta carta para responder a dos cosas: la primera era un informe de la gente de Cloé sobre los problemas en la iglesia de Corintio (1:11).  La segunda se trataba de temas presentados por los cristianos corintios en una carta que le habían escrito a Pablo.  En esta carta, Pablo se dirige a estos problemas por medio de enseñanza apostólica.

 

En capítulos 1-6, Pabló habló de los problemas que la gente de Corintio le presentaba.  En capítulo 7 empezó a dirigirse a “las cosas de que me escribisteis” (7:1) – temas de los que los cristianos corintios le habían escrito a Pablo.

 

El tema que Pablo presenta en 8:1 – 11:1 es si es permisible que cristianos coman carne sacrificada a los ídolos.  En Corintio, mucha de la carne disponible para consumición humana había sido sacrificada a los ídolos.  Típicamente, parte de la carne era quemada en el altar, otra parte se reservaba para los sacerdotes, otra era consumida por los que hacían los sacrificios, y el resto se ponía a la venta.  De la carne disponible para vender, parte se servía en los templos, a estilo restaurante, y el resto se vendía en los mercados de la ciudad.  Aunque estaba claro que la carne servida en los templos había sido sacrificada a los ídolos, sería más difícil – a menudo imposible – determinar el origen de la carne que se vendía en los mercados.

 

Para los cristianos, este problema tenía dos dimensiones.  Primero, si se permitía comer esta carne en el recinto del templo, y segundo, si era permisible comprar carne sacrificada a los ídolos y comerla en casa.  Comer carne dentro del recinto del templo presentaba un problema en particular, porque cristianos nuevos a la fe, al ver que cristianos más sofisticados comían carne dentro de un templo, casi seguro pensarían que esos cristianos sofisticados se involucraban en la alabanza de ídolos (8:10).  Comer carne en casa, aún carne sacrificada a los ídolos, no se interpretaría de la misma manera.

 

No obstante, por si alguien lo interpretara así, Pablo dice que el que come de esa carne debe parar y desistir (8:13; 10:28-31).

 

Capítulo 9 es lo suficientemente diferente como para que algunos piensen que fue insertado después de haberse escrito el libro, pero no así.  Podemos pensar de capítulo 9 como la ilustración de un sermón.  En capítulo 8, Pablo dice que el amor hacia nuestros hermanos y hermanas cristianos es más importante que la libertad personal que disfrutamos con Cristo.  En capítulo 9 nos dice como él lo ha hecho.  Tenía el derecho de casarse, pero no lo hizo para dedicarse solo a predicar el Evangelio (9:5ff).  Tenía derecho a requerir que su congregación le apoyara económicamente, pero no aceptó ese beneficio por el bien de la gente (9:6ff).  Ellos tampoco deben aceptar el derecho de comer carne sacrificada a los ídolos si existe la posibilidad de que alguien lo malinterprete y resulte lastimado.

 

En capítulo 10, Pablo vuelve al tema de los ídolos.  En ese capítulo, de nuevo habla del amor de esta manera: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (10:23-24; véase también 6:12).

 

Comer carne sacrificada a los ídolos era un problema en Roma tanto como en Corintio.  Pablo trata este tema en su carta a los romanos (capítulos 14-15).  La cuestión allí también era comer carne sacrificada a los ídolos, y la respuesta de Pablo es parecida a la de 1 Corintios.  Enfatizó que los cristianos deben darse la bienvenida unos a otros y abstenerse de juzgar a los demás, aunque sus opiniones difieran (Romanos 14:1-12).  También enfatizó “no poner tropiezo ó escándalo al hermano” (Romanos 14:13).  Dijo que no hay nada intrínsecamente malo con comer carne sacrificada a los ídolos, pero también amonestó, “No destruyas la obra de Dios por causa de la comida” (Romanos 14:20) – la obra de Dios siendo la fe de los cristianos más débiles.

 

Aunque hoy el tema de comer carne sacrificada a los ídolos pueda parecer irrelevante, lo que Pablo tiene que decir de los sentimientos de nuestros hermanos y hermanas cristianas es sumamente relevante.  Pide que los fuertes (que entendían que los ídolos no representaban dioses de verdad y que, por eso, carne sacrificada no tenía ningún significado religioso) se sometan a los débiles (cuya fe puede debilitarse al ver otros cristianos comer carne sacrificada a los ídolos).

 

¿Cuáles serían unas situaciones de la vida actual a las que aplicaría este principio?  La más obvia tendría que ver con el alcohol.  Una persona fuerte (que seguramente no se emborracha fácilmente) podría decir, “Soy libre para beber cuando y donde yo quiera, porque lo soporto bien.  No perderé el control.  No conduciré borracho.”

 

Aunque eso sea verdad, en presencia de alguien débil (un alcohólico), la persona más fuerte debe tomar en cuenta las consecuencias que su comportamiento pueda tener sobre la persona más débil.  Si él o ella insiste en beber alcohol ante una persona alcoholizada, su comportamiento puede tentar al alcohólico y éste puede empezar a tomar de nuevo – un solo trago que le hace querer más.  En un caso así, Pablo pediría que la persona más fuerte tomase en cuenta la vulnerabilidad de la persona más débil y que se sometiera a las necesidades de esa persona.  El amor por otra persona sobrepasa la libertad personal que acompaña la fe en Cristo.

 

Hay otras situaciones a las que podemos aplicar este principio.  Por ejemplo, comportamiento coqueto puede ser inocente, pero podría perder su inocencia ante un cristiano más débil que lo malinterprete.  Una actitud descuidada hacia el dinero puede tentar a la persona más débil a hacer algo deshonesto.  Es difícil generalizar, porque lo que Pablo dice del amor por la persona más débil depende mucho de la situación inmediata – y de quien puede estar mirando – y de cómo nuestro comportamiento puede afectar a esa persona.

 

En cualquier caso, aplicar el principio de amor que presenta Pablo requiere que estemos alertas y conscientes de aquéllos que puedan descarrilarse a causa de nuestro comportamiento.  Me recuerda de lo mucho que mi mujer y yo tratamos de proteger a nuestros hijos cuando eran pequeños.  Cubríamos los enchufes eléctricos para protegerles de los calambres eléctricos.  Probábamos la temperatura del agua cuidadosamente antes de meterlos en la bañera para estar seguros de que el agua no estuviera demasiado caliente.  Nos asegurábamos de que no pudieran encontrar objetos pequeños que se pudieran meter en la boca.  Cercamos nuestro jardín para darles un lugar seguro donde jugar.  Poníamos los cuchillos afilados lejos de su alcance.  Ser un buen padre significaba estar en continuo estado de alerta.

 

Pablo nos pide esta misma atención hacia los demás, niños y adultos – cualquier persona que pueda mal interpretar nuestras acciones y lenguaje – cualquiera que pueda ser tentado a copiarnos y, consecuentemente, hacerse daño – personas cuya fe pueda sufrir al vernos hacer cosas que piensen moralmente cuestionables.

 

 

VERSÍCULOS 1-3: LA CIENCIA HINCHA, MAS LA CARIDAD EDIFICA

 

1Y por lo que hace á lo sacrificado á los ídolos, sabemos que todos tenemos ciencia (griego: gnosis). La ciencia hincha (griego: physioi – infla de orgullo), mas la caridad edifica. 2Y si alguno se imagina (griego: dokeo) que sabe algo, aún no sabe nada como debe saber (griego: egno oupo ginosko kathos deo ginosko). 3Mas si alguno ama á Dios, el tal es conocido de él.

   

                                                                                                               

“Y por lo que hace á lo sacrificado á los ídolos” (v. 1a).  En capítulo 7, Pablo se dirigió a las preguntas del matrimonio que los cristianos corintios le habían hecho (7:1).  Ahora vuelve a otra de sus preocupaciones, la comida sacrificada a los ídolos.

 

“sabemos que todos tenemos ciencia” (gnosis) (v. 1b).  Pablo cita algo que los cristianos corintios le han dicho en su carta – “todos tenemos ciencia,” queriendo decir que entienden que los ídolos no son dioses de verdad – entonces, la comida sacrificada a los ídolos no tiene significado religioso – por eso, deben poder comer carne sacrificada a los ídolos.

 

Debemos recordar que Corintio es una ciudad griega, y que los griegos premian la filosofía –palabra derivada de dos palabras griegas, philos (amor) y sophos (sabiduría).  Los griegos se enorgullecen de su sabiduría y conocimiento – su sofisticación.  Cuando dicen que “todos tenemos ciencia,” no se refieren a todas las personas, sino a sí mismos. 

El conocimiento es un gran don, y estos cristianos corintios tienen más conocimiento que la mayoría – están orgullosos de su conocimiento.  Más adelante en esta carta, Pablo trata el tema del amor por el conocimiento diciendo, “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy” (13:2).  Conocimiento sin amor cristiano se aproxima a la arrogancia.  Dones (como el conocimiento) se deben usar para servir a los demás.  Si estos cristianos corintios lo hacen, darán, y también recibirán una bendición.  De no hacerlo, es probable que su conocimiento haga más daño que bien.

 

“La ciencia hincha (physioi – infla de orgullo), mas la caridad edifica” (v. 1c).  Esta es la respuesta de Pablo a la declaración corintia, “todos tenemos ciencia.”  Aunque conocimiento en servicio de los demás puede ser bueno, gente que usa su conocimiento para establecer su superioridad sobre los demás, no puede esperar un buen resultado.  Seguramente resulta en una opinión inflada de sí mismo que no beneficia a nadie.

 

Esta es la quinta vez en esta carta que Pablo usa la palabra physioi (4:6, 18, 19; 5:2).  A veces se traduce como “inflado” y a veces “arrogante.”  Obviamente, Pablo piensa que estar inflado – inflado de orgullo – es un problema entre los cristianos corintios.

 

Pero aunque el conocimiento infle, “la caridad edifica” – construye – bendice – al que ama y al amado.  Si tuviéramos que elegir entre el conocimiento y la caridad (amor) haríamos bien en escoger la caridad.  Si somos bendecidos con conocimiento, debemos combinarlo generosamente con caridad antes de mostrarlo.

 

“Y si alguno se imagina (dokei) que sabe algo, aún no sabe nada como debe saber” (egno oupo ginosko kathos deo ginosko) (v. 2).

 

La palabra dokei es interesante.  Puede significar “pensar” o “parecer” o “suponer” – entonces, la primera parte de este versículo se podría traducir, “Cualquiera que PIENSA que sabe algo” – “Cualquiera que PARECE saber algo” o “Cualquiera que SUPONE saber algo.”

 

Aquí, Pablo habla de un conocimiento atrevido – arrogante – vanidoso.  Dice que una persona que presume de conocimiento seguramente no lo tiene – por lo menos hasta el punto que cree tenerlo.  La presunción de saber todo lo deja indispuesto a aprender más.  Su poco conocimiento, por lo tanto, se convierte en una barrera para el verdadero conocimiento.

 

Aquí, la palabra sophmore en inglés instruye.  Esta palabra viene de dos palabras griegas, sophos, que significa sabio, y moros, que significa necio.  La palabra sophmore, entonces, literalmente significa “sabio necio.”  Quiere decir que un sophmore está más avanzado en su educación (el segundo de cuatro años) y que sabe lo suficiente como para ser peligroso – y lo suficiente como para no querer aprender más.  Como alguien dijo, “El mejor sustituto para ser sabio es tener dieciséis años.”

 

En su libro, The Discoverers (Los descubridores), Daniel Boorstin comentó que “el mayor obstáculo para el descubrimiento de la forma de la tierra, los continentes y el océano, no era la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento.”  Gente “sabía” que el mundo era plano, y no podía aceptar que otros dijeran que no.  Nada puede atrasar más el aprendizaje que el creerse saber.

 

Claramente, a Pablo no le impresiona el conocimiento que poseen estos cristianos corintios.  Cuando dice que la persona orgullosa de su conocimiento seguramente no lo tiene, está preparándose para decir algo importante.

 

“Mas si alguno ama á Dios, el tal es conocido de él” (v. 3).  Este versículo parece extraño.  Después de decir que la persona que cree saber todo seguramente no lo sabe, esperaríamos que Pablo dijera, “la persona verdaderamente sabia es la que conoce a Dios” o “la persona verdaderamente sabia es la que ama a Dios” – pero eso no es lo que dice.  En vez, dice “el tal es conocido de él.”

 

En este corto versículo, Pablo mueve el énfasis del conocimiento al amor.  La clave para la vida cristiana no es tener todas las respuestas, sino amar a Dios.  Pablo promete que la persona que ama a Dios será conocida por Dios.  Es mucho más importante ser conocido por Dios que poseer conocimiento.  El conocimiento termina (13:8), pero Dios es eterno – como también lo es el ser conocido por Dios.

 

 

VERSÍCULOS 4-6: EL ÍDOLO NADA ES EN EL MUNDO

 

4Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas á los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más de un Dios. 5Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, ó en el cielo, ó en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 6Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él.

 

 

“Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas á los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más de un Dios” (v. 4).  En este versículo, Pablo cita a los cristianos corintios que han dicho, “el ídolo nada es en el mundo” y “no hay más de un Dios.”  Esta última cita alude al Shema, que dice, “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4).  El pueblo judío recita el Shema por la mañana y por la noche.  Está grabado en sus corazones.

 

Estas dos citas dan a entender que, si los ídolos no existen y si Yahvé es el único Dios, entonces los ídolos no son dioses de verdad.  Por eso, carne sacrificada a los ídolos no tiene ningún significado religioso.  En ese caso, se debe permitir que cristianos coman carne de animales sacrificados a los ídolos.

 

En versículos 5 y 6, Pablo concuerda que Yahvé es el único Dios y que los ídolos no son dioses de verdad.  Sin embargo, también se refiere a la suposición de estos cristianos corintios de que los ídolos no son dioses de verdad – y que carne sacrificada a los ídolos no tiene ningún significado religioso – y que, entonces, debe ser permisible comer carne de animales sacrificados a los ídolos.  Las medias verdades que rodean estas suposiciones llevan a estos cristianos corintios por mal camino.

 

“Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, ó en el cielo, ó en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores)” (v. 5).  Aunque Pablo concuerde que, de manera objetiva,  los dioses detrás de los ídolos no son reales, sí parecen reales para quienes los veneran – y por eso tienen una realidad subjetiva que el cristiano debe tener en cuenta.

 

Más adelante en esta carta, Pablo dirá, “¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿ó que sea algo lo que es sacrificado á los ídolos? Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, á los demonios lo sacrifican, y no á Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.  No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (10:19-21).  Entonces, Pablo dice que hay una realidad demoniaca tras la veneración de ídolos, y que no quiere ver cristianos involucrados con demonios.  Algunos eruditos creen que, en capítulo 10, la preocupación de Pablo es solo con los cristianos que comen carne sacrificada a los ídolos dentro del recinto del templo, donde sería particularmente fácil que otros mal interpretaran sus acciones como una alabanza a los ídolos.

 

En su carta a los Galatos, Pablo les dice a esos cristianos corintios que, antes de hacerse cristianos, “servíais á los que por naturaleza no son dioses” (Galatos 4:8).  Aunque, objetivamente, es posible que esos ídolos no fueran dioses, sí poseían la fuerza demoníaca para esclavizar.

 

Si consideramos no escuchar a Pablo aquí, solo debemos pensar en algunas de las religiones falsas de nuestra época – las sectas de Jim Jones, que dirigió a sus seguidores a suicidarse juntos en Guyana – y David Koresh, que llevó a sus seguidores a la muerte en Waco, Texas.  Esos hombres no eran profetas ni dioses verdaderos, pero el poder que ejercían sobre las vidas de sus seguidores era fuerte, demoníaco, y mortal.  No podemos asumir que las religiones falsas son benignas.

 

De manera menos dramática, millones de personas alaban ante los altares del materialismo, la celebridad, las drogas, y varios otros “ismos” que exigen nuestra alianza y nos esclavizan.  Puede que no pensemos de estas cosas como “dioses” o “señores” (v. 5), pero nuestra devoción es a menudo tan intensa como la de una secta.

 

“Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él” (v. 6).  Aunque para muchos griegos puede haber muchos “dioses” y “señores” (v. 5), para los cristianos solo hay “un Dios, el Padre” y “un Señor Jesucristo.”  Dios el Padre y Jesucristo no son múltiples dioses, pero sí son dos caras – dos manifestaciones – del único Dios.

 

 

VERSÍCULO 7-8: NO EN TODOS HAY ESTA CIENCIA

 

7Mas no en todos hay esta ciencia: porque algunos con conciencia del ídolo hasta aquí, comen como sacrificado á ídolos; y su conciencia, siendo flaca, es contaminada. 8Si bien la vianda no nos hace más aceptos á Dios: porque ni que comamos, seremos más ricos; ni que no comamos, seremos más pobres.

 

 

“Mas no en todos hay esta ciencia” (v. 7a).  Esto vuelve a versículo 1, donde Pablo cita a los cristianos corintios diciendo, “todos tenemos ciencia.”  El conocimiento que clamaban tener decía que no había una realidad objetiva tras los ídolos para quienes se hacen los sacrificios – entonces, la carne que ha sido sacrificada a los ídolos no tiene ningún significado religioso.  Ahora, Pablo reta su declaración “todos tenemos ciencia.”  Eso no es verdad.

 

“porque algunos con conciencia del ídolo hasta aquí, comen como sacrificado á ídolos; y su conciencia, siendo flaca, es contaminada” (v. 7b).  Muchas personas, incluyendo muchos cristianos que están empezando en su fe, piensan de ídolos como dioses – y de carne sacrificada a ídolos como sagrada.  Aunque no sea verdad, estas creencias sí influyen su perspectiva del mundo.

 

• Si comieran carne sacrificada a los ídolos, en su manera de pensar, esta carne se convertiría en algo sagrado – y se acercarían más a la alabanza de ídolos, alejándose de Cristo.

 

• Si observaran que líderes cristianos comen carne sacrificada a los ídolos – particularmente en el recinto del templo – lo verían como un apoyo a la alabanza de ídolos.

 

Cristianos más sofisticados deben tomar en cuenta las sensibilidades de estos cristianos titubeantes.

 

“Si bien la vianda no nos hace más aceptos á Dios: porque ni que comamos, seremos más ricos; ni que no comamos, seremos más pobres” (v. 8).  De nuevo, Pablo cita a los cristianos corintios que le han dicho, “la vianda no nos hace más aceptos á Dios” – y su conclusión, “ni que comamos, seremos más ricos; ni que no comamos, seremos más pobres.”

 

Si estos cristianos sofisticados vivieran aislados, tendrían razón – por lo menos hasta cierto punto.  Si no existiera la posibilidad de que sus acciones fueran mal interpretadas – si no existiera la posibilidad de que su ejemplo desencaminara a la persona más débil – entonces, por mayor parte, no habría ningún problema con comer carne sacrificada a los ídolos.

 

No obstante, veo un problema que Pablo no discute aquí.  Cristianos que comen carne sacrificada a los ídolos apoyan la idolatría.  Esto me preocupa.  Cuando sea posible, quiero evitar prestar mi apoyo económico, por modesto que sea, a las actividades demoníacas.

 

 

VERSÍCULOS 9-13: MIRAD QUE VUESTRA LIBERTAD NO SEA TROPEZADERO

 

9Mas mirad que esta vuestra libertad (griego: exousia) no sea tropezadero (griego: proskomma) á los que son flacos. 10Porque si te ve alguno, á ti que tienes ciencia, que estás sentado á la mesa en el lugar de los ídolos, ¿la conciencia de aquel que es flaco, no será adelantada á comer de lo sacrificado á los ídolos? 11Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco por el cual Cristo murió. 12De esta manera, pues, pecando contra los hermanos, é hiriendo su flaca conciencia, contra Cristo pecáis. 13Por lo cual, si la comida es á mi hermano ocasión de caer, jamás comeré carne por no escandalizar á mi hermano.

 

 

“Mas mirad que esta vuestra libertad (exousia) no sea tropezadero (proskomma) á los que son flacos” (v. 9).  Exousia se suele traducir como “poder” o “autoridad.”  Por el contexto, en este versículo se traduce como “libertad.”  Estos cristianos corintios más débiles disfrutan de una libertad en Cristo que les autoriza a manejar sus propias vidas (según los principios que Dios ha establecido) en vez de seguir una lista de reglas detalladas (como la ley judía).

 

Sin embargo, con la autoridad viene responsabilidad.  Cristianos no tienen la autoridad de vivir de una manera que ponga a los demás en peligro – aunque sus acciones sean legítimas.  Pablo les pide a estos cristianos que tengan cuidado de no permitir que sus acciones se conviertan en el tropezadero (proskomma) de los débiles.

 

La idea del tropezadero data desde la ley judía.  “No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo (hebreo: miskol), mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová” (Levítico 19:14).  Aunque este versículo manda que el pueblo judío no se aproveche de los ciegos, poniendo obstáculos en su camino, la palabra miskol también se utiliza en el Antiguo Testamento para hablar de obstáculos espirituales (Isaías 8:14; 57:14; Ezequiel 7:19; 14:3; 44:12; Jeremías 6:21).

 

Pablo establece que cristianos tienen la responsabilidad de tomar en cuenta las sensibilidades de aquéllos que puedan ser descarrilados a causa de su comportamiento.

 

“Porque si te ve alguno, á ti que tienes ciencia, que estás sentado á la mesa en el lugar de los ídolos, ¿la conciencia de aquel que es flaco, no será adelantada á comer de lo sacrificado á los ídolos?” (v. 10).  El problema que Pablo identifica en este versículo es que los débiles (cristianos titubeantes), viendo que otros cristianos comen carne sacrificada a los ídolos – en particular si es dentro del recinto del templo – pueden malinterpretar ese comportamiento y resultar heridos espiritualmente.  Un resultado posible es que decidan que está bien comer carne sacrificada a los ídolos – y que lo hagan aunque piensen que esta carne tiene algún significado espiritual.  Otra posibilidad es que piensen hipócrita el comportamiento de los líderes cristianos y que decidan que no quieren tener nada más que ver con la iglesia.

 

“Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco por el cual Cristo murió” (v. 11).  Una traducción literal de este versículo sería, “Entonces la persona débil, el hermano por quien Cristo murió, queda arruinado por tu conocimiento.”  Esto establece cuatro cosas:

 

• Primero, hay cristianos débiles que pueden malentender si ven a otros cristianos comiendo carne sacrificada a los ídolos.

 

• Segundo, estos cristianos son hermanos y hermanas – gente a quien debemos amar.

 

• Tercero, Cristo murió por estas personas.

 

• Cuarto, nuestro comportamiento tiene la capacidad de descarrilar la fe de estos cristianos más débiles si ellos malinterpretan lo que hacemos.

 

Antes, Pablo dijo “la ciencia hincha” (v. 1).  Ahora dice que el conocimiento tiene el poder de destruir si se usa sin pensar en las necesidades de los demás.

“De esta manera, pues, pecando contra los hermanos, é hiriendo su flaca conciencia, contra Cristo pecáis” (v. 12).  Pablo une nuestro pecado con Cristo.  Si ejercemos nuestra libertad cristiana de una manera que ponga en peligro la fe de nuestros hermanos y hermanas cristianos, pecamos contra Cristo.

 

“Por lo cual, si la comida es á mi hermano ocasión de caer, jamás comeré carne por no escandalizar á mi hermano” (v. 13).  Pablo concluye este capítulo declarando un principio que él mismo mantiene personalmente para estar seguro de que nadie sea lastimado por sus acciones.  Si alguien puede malinterpretar sus acciones y ser herido espiritualmente a causa de ello, Pablo no actuará de esa manera – aunque tenga la libertad de hacerlo.  No necesita un libro de reglas para restringirle.  Aceptará la responsabilidad y limitará su propia libertad cuando ésta pueda dañar a otra persona.

 

La implicación es que estos cristianos corintios deben seguir su ejemplo.

 

En capítulo 9, hablará de las maneras en que él restringe voluntariamente su libertad personal por el bien de Cristo.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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