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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:   1 Corintios 3:1-9

 

 

EXÉGESIS:     

 

EL CONTEXTO:

 

Corintio era una ciudad importante y abundante en el istmo (franja estrecha de tierra) que separa el norte del sur de Grecia.  El Apóstol Pablo pasó allí 18 meses durante su Segundo Viaje de Misionero y fundó allí una iglesia.  Hechos 18 relata la obra de Pablo en Corintio durante ese tiempo en bastante detalle.

 

Al terminar su visita a Corintio, Pablo se marchó para visitar Éfeso, Jerusalén, Antioquía, y Galacia (Hechos 18:18-23).  Después de salir de Corintio, Pablo escribió una carta a los cristianos en Corintio avisándoles, “no os envolváis con los fornicarios” (5:9), pero esa carta se ha perdido. 

 

Pablo escribe esta carta para responder a un informe de la gente de Cloé sobre los problemas que hay en la iglesia de Corintio (1:11).  En esta carta, Pablo trata estos problemas por medio de enseñanza apostólica.  El primer problema es el de las divisiones en la iglesia, que Pablo empezó a discutir en 1:10-17.  En el capítulo y medio que hay en la mitad (1:18 – 2:16), Pabló habló de Cristo como la verdadera sabiduría de Dios.  Ahora, en capítulo 3 vuelve a enfocarse en las divisiones que hay en la iglesia de Corintio.   

 

 

VERSÍCULOS 1-4: TODAVÍA SOIS CARNALES

 

1De manera que yo, hermanos (griego: adelphoi), no pude hablaros como á espirituales (griego: pneumatikois), sino como á carnales (griego: sarkinois), como á niños en Cristo. 2Os dí á beber leche, y no vianda: porque aún no podíais, ni aun podéis ahora; 3Porque todavía sois carnales (griego: sarkikoi - carnales): pues habiendo entre vosotros celos (griego: zelos – envidia o celos), y contiendas (griego: eris – luchas), y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres (griego: peripateite kata anthropon – viviendo como meros humanos)? 4Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?

 

 

“De manera que yo, hermanos” (adelphoi) (v. 1a).  Anote la sensibilidad de Pablo aquí.  Está a punto de regañar fuertemente a los cristianos corintios, pero se dirige a ellos como adelphoi (hermanos).  Él es apóstol y ellos solamente son miembros de la pequeña iglesia de Corintio.  Estas distinciones, sin embargo, se disuelven en cuanto se dan cuenta de su relación mutua como hermanos.

 

En versículo 9 Pablo hará otra distinción.  Él y Apolos solamente son sirvientes, y los cristianos corintios son el campo que Dios les ha enviado a labrar – el edificio que Dios les ha mandado construir.  De todos modos, por medio de estos versículos, Pablo deja claro que cristianos deben tener cuidado con estas distinciones.  El enfoque debe estar en la actividad redentora de Dios y no en Pablo, Apolos, o en la iglesia corintia. 

 

En su carta a los galatos, Pablo explica en más detalle que Cristo ha borrado las cosas que los humanos usan para distinguir una persona de otra.  En esa carta, Pablo dice que todos los cristianos son “uno en Cristo Jesús” (Galatos 3:28).

 

“no pude hablaros como á espirituales (pneumatikois), sino como á carnales” (sarkinois) (v. 1b).  Pero si la distinción que los cristianos corintios han hecho para separar a Pablo de Apolos son inválidas, sí hay distinciones válidas que se pueden hacer entre cristianos.  Pablo habla de una en este versículo cuando contrasta pneumatikois (“gente espiritual”) con sarkinois (“gente carnal”).

 

Pablo primero usó la palabra pneumatikois (“gente espiritual”) en 2:13.  La primera parte de la palabra, pneuma, es la palabra griega para espíritu.  Los pneumatikois son personas enfocadas en lo espiritual en lugar de enfocarse en el mundo físico.  Esta gente está bien equipada para escuchar palabras espirituales, para apreciar el evangelio, y para recibir el Espíritu.

 

Pablo dice que no puede tratar a los cristianos corintios como pneumatikos (“gente espiritual”), sino que debe dirigirse a ellos como sarkinois (“gente carnal”) – personas enfocadas en el mundo físico en lugar del mundo espiritual.

 

La palabra sarkinois viene de la palabra griega sarx (carne).  En el Nuevo Testamento, la palabra sarx se usa de varias maneras:

 

• Jesús tomó forma en carne humana (sarx) para vivir entre nosotros – claramente esto es una buena cosa (Juan 1:14).  El pan que Jesús da para la vida del mundo es su carne (sarx) (Juan 6:51) – también una buena cosa.  Jesús dijo, “De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Juan 6:53).

 

• Pero más frecuentemente, sarx se usa en el Nuevo Testamento como símbolo de debilidad – “el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma” (Mateo 26:41) – o para comparar con lo espiritual (Juan 3:6; 6:63; Romanos 7:18; 8:3-6; Galatos 5:17).  Así es como Pablo usa la palabra sarx en este versículo.  Siendo sarkinois (“gente carnal”), estos cristianos corintios todavía no han dejado las más bajas preocupaciones de una persona natural para empezar a tratar las preocupaciones más altas de una persona espiritual.

 

“como á niños en Cristo” (v. 1b).  Esta frase incorpora elementos negativos y positivos.  La palabra “niños” les da a entender que Pablo les considera cristianos elementales y básicos – pero también demuestra que sí les considera cristianos.

 

La imagen de los niños es ambos atractiva y no atractiva a la vez.  Estos corintios se han involucrado en conflictos destructivos entre sí, por eso, Pablo podría usar imágenes más fuertes – algún tipo de animal destructivo, por ejemplo.  Pero utiliza la imagen de un niño – algo que atrae a la mayoría de la gente.  Los niños tienen algo que queremos amar.  Puede que sean egoístas y exigentes, pero pensamos de ellos como seres inocentes y cariñosos.

 

Sin embargo, las imágenes de este versículo dejan claro que, aunque Pablo les proveyera ministerio durante dieciocho meses y Apolos durante un tiempo extendido, estos cristianos corintios no han crecido espiritualmente como debían haber crecido.  Su crecimiento ha sido interrumpido.  Su desarrollo ha cesado. 

 

Un niño que se porta como un niño es una alegría, pero un niño más grande o un adulto que se comporta como un niño es una tragedia.  Si es así al nivel físico, también lo es al nivel espiritual.

 

“Os dí á beber leche, y no vianda: porque aún no podíais, ni aun podéis ahora; 3Porque todavía sois carnales” (sarkikoi) (vv. 2-3a).  Pablo contrasta la leche (para un bebé) con el alimento sólido (para alguien más grande).  Los sarkinois corintios (“gente carnal”) necesitan leche, porque todavía no están equipados para digerir alimento sólido espiritual.  La razón es que son sarkikoi – carnales – personas enfocadas en lo carnal en lugar de lo espiritual.

 

Era lógico que Pablo alimentara estos cristianos corintios con leche espiritual cuando se encontraba con ellos, porque aún eran cristianos muy jóvenes.  Pablo fundó la iglesia en Corintio y empezó a enseñarles cuando todavía no sabían nada de la fe cristiana.  No obstante, estuvo con ellos dieciocho meses, y deberían mostrar algún crecimiento.  Cuando Pablo dejó Corintio para continuar su misión, Apolos fue pastor de la iglesia corintia durante varios años.  Apolos, igual que Pablo, era un buen maestro.  Estos cristianos corintios han estado bajo liderazgo competente bastante tiempo como para demostrar un crecimiento significante, pero no es así.

 

Esto debe ser extremadamente frustrante para Pablo, que ha invertido tanto de sí mismo en la iglesia corintia.  Su frustración es evidente en esta carta.  La obra de Pablo en Corintio casi parece haber sido en vano, pero él nunca se desespera – nunca pierde esperanza – nunca reacciona con ira – nunca les dice a estos cristianos infantiles que no son cristianos – nunca se rinde.

 

Pastores de hoy día pueden aprender del ejemplo de Pablo.  Si el gran Apóstol Pablo experimentó esta frustración en su ministerio, ¿por qué esperamos algo mejor? Si estos cristianos corintios no lograron madurar – si apoyaron divisiones en su congregación – si toleraron inmoralidad a su alrededor – ¿por qué pensamos que nuestras congregaciones han de ser diferentes? Nos ayudará a mantener la mente tranquila si nos acostumbramos a esperar frustraciones – si nos damos cuenta que es mejor ser paciente y pastoral que enojarse y juzgar – si rezamos por aquéllos que no han respondido a nuestro ministerio – si recordamos que cambiar vidas no es obra nuestra, sino del Espíritu.

 

¡Más fácil dicho que hecho! ¡Rezad por la gracia de Dios!

 

“pues habiendo entre vosotros celos (zelos – envidia o celos), y contiendas (eris – luchas), y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (peripateite kata anthropon – viviendo como meros humanos) (v. 3b).  La pequeña palabra “pues” conecta esta parte de versículo 3 con la primera parte.  Pablo ha acusado a estos cristianos corintios de ser sarkikoi (“carnales”).  Ahora explica lo que esto quiere decir.  Sus zelos (envidia o celos) y eris (luchas) muestran su inmadurez espiritual – muestran que todavía son niños espirituales – que están viviendo como meros humanos en lugar de vivir como cristianos nacidos del Espíritu.  El hecho de que Pablo se dirige a ellos como “niños en Cristo” muestra que él considera que han recibido el Espíritu – pero que, por su comportamiento, esto no es evidente.

 

“Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?” (v. 4).  La palabra “porque” conecta este versículo a versículo 3.  En ese versículo, envidia y luchas demostraban que estos cristianos de Corintio eran “carnales.”  Ahora Pablo les da otro ejemplo.  Algunos de estos cristianos se identifican con Pablo, y otros se identifican con Apolos.  Pablo dice que este tipo de división en la iglesia demuestra aún más que estos cristianos corintios se comportan como meros humanos en vez de portarse como personas que han recibido el don del Espíritu.

 

 

VERSÍCULOS 5-9: DIOS HA DADO EL CRECIMIENTO

 

5¿Qué pues es Pablo? ¿Y qué es Apolos? Ministros (griego: diakonoi) por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor. 6Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento. 7Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor. 9Porque nosotros, coadjutores (griego: synergoi – colegas) somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.

 

 

“¿Qué pues es Pablo? ¿Y qué es Apolos? Ministros (diakonoi – ministro o sirviente) por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno ha concedido el Señor” (v. 5).  Para solucionar el problema de las divisiones en la iglesia de Corintio, Pablo primero corrige el mal entendimiento que estos cristianos corintios tienen de sus líderes.  Han puesto su atención en Apolos y en Pablo, como si fueran figuras divinas.  Esto es un grave error.  Apolos y Pablo no solo no califican para ser figuras divinas, pero su estatus es de meros diakonoi – ministros – trabajadores que cumplen la obra normal del reino.

 

Diakonos (ministro o sirviente) es la palabra griega de donde viene nuestra palabra “diacono.”  La manera en que se usa esta palabra en el Nuevo Testamento deja claro que el oficio de un diacono es una labor humilde.  Jesús dijo, “el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor” (diakonos) (Mateo 20:26; véase también Mateo 23:11).  En Cana de Galilea, María les dijo a los sirvientes (diakonois) que hicieran cualquier cosa que Jesús les mandaba (Juan 2:5).  Jesús les mandó llenar los jarrones de agua, que después convirtió en vino.  El encargado no sabía de donde venía el vino pero “mas lo sabían los sirvientes (diakinoi) que habían sacado el agua” (Juan 2:9).  Pablo utiliza diakonos frecuentemente para mostrar que él es un simple siervo de Cristo (1 Corintios 3:5, 9; 2 Corintios 6:4; Efesios 1:23; 6:21; Colosenses 1:23, 25).  También llama a Cristo un diakonos (ministro o sirviente) (Romanos 15:8), y quizá parece que diakonos y deidad son sinónimos, pero no lo son.  Cristo se vació de su estatus celestial para entrar en la tierra como siervo (doulos – siervo – palabra aún más humilde que diakonos) (Filipenses 2:5-11).

Entonces, Apolos y Pablo no son mucho más que sirvientes.  Hacen cualquier obra que el Señor les manda hacer.  El Señor les da órdenes y ellos las cumplen.

 

“Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento” (v. 6).  En versículo 5, Pablo volvió a poner el enfoque en el Señor en lugar de en Apolos y Pablo.  Ahora, en este versículo, utiliza una metáfora de jardinería para hacer lo mismo.  Dice que él plantó (Pablo, a fin de cuentas, es el pastor que fundó la iglesia corintia) y Apolos regó (Apolos tomó el puesto de pastor cuando Pablo salió de Corintio) – pero “DIOS HA DADO EL CRECIMIENTO.”

 

¡Esta es una metáfora perfecta! Todo jardinero sabe que alguien debe plantar las plantas y que alguien debe regarlas – pero todo jardinero también sabe que él o ella puede plantar y regar y fertilizar y quitar las malas hierbas, pero solo Dios puede hacer que una planta salga de la tierra y madure.

 

“Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento” (v. 7).  Si  Apolos y Pablo son meros sirvientes que hacen lo que el Señor les manda, no merecen grandes honores – no merecen un alto pago.  ¡Sí, son hombres de Dios! ¡Sí, su obra es importante! ¡Sí, merecen crédito por su lealtad! Pero meros trabajadores no llegan a ver sus nombres impresos en el periódico.  Meros trabajadores no llegan a tener estatus de celebridad.  Los cristianos corintios no tienen motivo para celebrar a Pablo y a Apolos, que solo cumplen el trabajo que el Señor les ha asignado.  Los cristianos corintios deben honrar a “Dios, que da el crecimiento.”

 

“Y el que planta y el que riega son una misma cosa” (v. 8a).  Hay una unión esencial en la obra de Pablo y Apolos.  Son uno en el Señor y uno en su propósito.  No tiene sentido, por lo tanto, que los cristianos corintios digan “Yo cierto soy de Pablo” (como si Pablo fuera más importante que Apolos) o “Yo de Apolos” (como si Apolos fuera más importante que Pablo).  Si quieren honrar a Pablo y Apolos, deben honrar a los dos. 

 

“aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor” (v. 8b).  Pablo y Apolos (y otros involucrados en el ministerio a lo largo de los años) pueden esperar que Dios les recompense por las obras que cumplen.

 

“Porque nosotros, coadjutores (synergoi – colegas) somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois” (v. 9).  Mientras que la traducción del NRSV es legítima y transmite el significado del lenguaje original, la primera parte de este versículo literalmente dice, “porque somos colegas de Dios.”  En el griego original no hay una palabra para “ministros o sirvientes.”

 

Pablo ha hecho varios contrastes en este texto: “gente espiritual” versus “gente carnal.” “Leche” versus “alimento sólido.”  Los que plantan y riegan versus “Dios, que da crecimiento.”  Ahora, añade otro contraste: “ministros/sirvientes” versus “labranza de Dios, edificio de Dios.”  En el griego, el énfasis está en “de Dios” en lugar de estar en “ministros” o “labranza” o “edificio.”

 

Entonces, a lo largo de versículos 5-9, Pablo mantiene el enfoque en Dios.  En versículo 5 enfatiza “el Señor.”  En versículos 6-7, enfatiza “Dios, que da crecimiento.”  Ahora, de nuevo enfatiza el lugar principal que Dios ocupa en la vida de la iglesia.  Pablo y Apolos son simplemente “ministros de Dios” – sirvientes importantes, pero solo sirvientes.  La iglesia corintia es  “labranza de Dios, edificio de Dios” – componentes importantes en el reino de Dios, por seguro, pero solo un pedazo de lo que a Dios le pertenece.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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Copyright 2011, Richard Niell Donovan