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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Juan 13:31-35

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULO 13: EL CONTEXTO

 

“Antes de la fiesta de la Pascua” (13:1).  En este Evangelio, la cena que Jesús comparte con sus discípulos no es la Pascua que aparece en los Evangelios Sinópticos (Mateo 26:17-25; Marcos 14:12-25; Lucas 22:7-13).  En este Evangelio, Jesús morirá el día de la Preparación de la Pascua (19:31).

 

Durante la comida, Jesús lava los pies de los discípulos (13:2-12), una tarea reservada para los más bajos sirvientes – una tarea demasiado baja para requerirse de un hombre judío.  En pocos minutos, Jesús les dirá a sus discípulos que se amen uno a otro, pero comienza por demostrar su amor a través de sus acciones.

 

Jesús les dice a los discípulos que “El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar” (13:18) y predice la traición de Judas (13:21).  Después de una discusión entre los discípulos, “luego Judas salió: y era ya noche” (13:30).  Era una hora oscura ambos física y espiritualmente.

 

Juan 13:31 – 16:33 es una serie de discursos de Jesús, que juntos se consideran el Discurso de Despedida de Jesús.  A esto le sigue la Oración del Alto Sacerdocio de Jesús (17:1-26).

 

Un discurso de despedida es una forma literaria común que se encuentra en ambos testamentos (Génesis 49; Deuteronomio 33; 1 Crónicas 28-29; Josué 23:24; Hechos 20; 2 Pedro).  El típico discurso de despedida lo hace una persona que se enfrenta con la muerte, e incluye parte o todo de lo siguiente: “El anuncio de despedida a un grupo de familiares o amigos, palabras de consolación, predicciones o promesas acerca el futuro, bendiciones para los que se quedan, la asignación de un sucesor, exhortaciones finales e instrucciones de conducta futura, y una oración.  Por supuesto que todas éstas aparecen de una forma u otra en Juan 13.31 – 17.26” (Lincoln, 384).

 

 

VERSÍCULOS 31-32: AHORA ES GLORIFICADO EL HIJO DEL HOMBRE

 

31Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. 32Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.

 

 

“Entonces como él (Judas) salió” (v. 31a).  Antes, al prepararse para identificar a Judas, Jesús “fue conmovido en el espíritu” (13:21), pero no permite que ese humor afecte el ambiente de esa noche.  Parece que, al marcharse Judas, se retira un palio.  La retirada de Judas aleja su mala presencia del grupo y pone en marcha los eventos que llevan a la glorificación de Jesús.

 

“Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él” (v. 31b).  El título, Hijo del Hombre, “es una manera de referirse a si mismo en la tercera persona, particularmente en un contexto de humildad o exaltación.  En la primera mitad del Evangelio de Juan, Jesús lo utiliza once veces, a menudo uniendo la humillación y el alzar por medio de declaraciones del Hijo del Hombre alzado, así ligando ser subido a una cruz con ser exaltado (véase 3:14; 8:28; 12:34)” (Burridge, 545).

 

Jesús se enfoca en la glorificación, la suya y la de Dios.  Primero se nos presentó el tema de la gloria de Jesús en el Prologo, donde habló de “su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (1:14).  El tema de la gloria de Jesús vuelve a aparecer a lo largo de este Evangelio (2:11; 5:41; 7:18, 39; 8:50, 54; 11:4, 40; 12:16, 23; 14:13; 16:14; 17:1, 5, 10, 22, 24; 21:19).

 

“En sentido bíblico, gloria pertenece a Dios; es su calidad distintiva como Dios… Jesús es glorificado precisamente por su abdicación de gloria terrenal al elegir libremente morir en la cruz, obedeciendo a Dios (10:17-18).  Así glorifica a Dios y le revela” (Smith, 259).  En este Evangelio, la glorificación de Jesús se encuentra en su muerte, resurrección, y ascensión.  Como la gloria de Dios se reveló en Sinaí (Éxodo 24:16-17), así también será revelada en la cruz y en la tumba abierta.

 

“es glorificado – es glorificado” (v. 31) – “es glorificado – también le glorificará – luego le glorificará” (v. 32).  Aunque la glorificación de Jesús tomará lugar en su muerte, resurrección, y ascensión, habla de ella en el presente y el futuro.  “Es glorificado,” en el presente, refleja su decisión, ya tomada, de obedecer aún hasta morir en una cruz.  “Luego le glorificará,” en el futuro, anticipa que tomará su lugar merecido con el Padre a través de su resurrección y ascensión.

 

La espera ha sido larga, pero ahora ha llegado la hora de Jesús.  Su sacrificio demuestra su obediencia a Dios y su amor por la gente.  En la cruz abrirá la puerta a la eternidad (Juan 3:14-15).  En la cruz traerá a todos hacia él (Juan 12:32).  Los discípulos comprenden la glorificación en términos tradicionales, por eso no comprenden a Jesús.  No comprenderán hasta ver la tumba abierta y al Cristo resucitado.

 

 

VERSÍCULO 33: DONDE YO VOY VOSOTROS NO PODÉIS VENIR

 

33Hijitos (griego: teknia), aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo á vosotros ahora.

 

 

“Hijitos, aun un poco estoy con vosotros” (v. 33a).  En versículos 31-32, Jesús anunció lo que le pasará.  Ahora les dice a los discípulos como esto les afectará a ellos – el efecto principal es que él pronto les dejará.

“Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir” (v. 33b).  Como anota Jesús aquí, antes él habló estas palabras a “los judíos” (7:33-34; 8:21) – refiriéndose a sus oponentes, los líderes judíos.  En ese contexto, sus palabras tenían intención de juzgar, porque líderes judíos le buscaban para matarle (5:18; 7:1).  Les dijo, “no me hallaréis” (7:34) y “en vuestro pecado moriréis” (8:21).

 

Aquí, dice las mismas palabras con cariño, llamando a sus discípulos teknia – pequeñitos – y omitiendo “no me hallaréis” y “en vuestro pecado moriréis.”

 

• En vez de decir, “no me hallaréis,” Jesús promete a sus discípulos que les preparará un lugar para ellos diciendo, “vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (14:3). 

 

• En vez de decir, “en vuestro pecado moriréis,” Jesús promete, “porque yo vivo, y vosotros también viviréis” (14:19).

 

 

VERSÍCULO 34: UN MANDAMIENTO NUEVO

 

34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.

 

 

“Un mandamiento nuevo os doy” (v. 34a).  “El ‘mandamiento nuevo’ (mandatum novum en la Vulgata) ha dado nombre al aniversario de la Última Cena: Jueves Santo” (Bruce, 294).

 

“El mandamiento nuevo es lo suficientemente simple para que un niño pequeño lo pueda memorizar y apreciar, y también lo suficientemente profundo para que los más maduros creyentes se avergüencen repetidamente al ver lo poco que lo comprenden y practican” (Carson, 484).

 

El mandamiento nuevo no es completamente nuevo.  Levítico 19:18 dice, “No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.”  Ese mandamiento requería de los israelitas que amaran solo a otros israelitas, pero Levítico 19:34 amplia su alcance diciendo, “Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.”

 

Entonces, ¿qué hay de nuevo en el mandamiento de Jesús?

 

• Primero, Jesús provee un modelo efectivo del amor que él requiere: “Que os améis unos á otros: como os he amado” (v. 34b).  Si queremos comprender el amor cristiano, solo tenemos que mirar la vida y las acciones de Jesús.  El lavado de pies en el que tomó parte recientemente (13:1-20) establece el trasfondo para el servicio humilde que Jesús espera que sus discípulos muestren uno a otro.

 

• Segundo, el mandamiento de Jesús se enfoca en la comunidad cristiana – hemos de amar a nuestros hermanos y hermanas cristianos.  “Traductores a veces se preocupan porque el mandamiento no es uno de amar a todo el mundo o de amar a sus enemigos, sino que se trata de amarse uno al otro.”  En los sinópticos, Jesús nos pide amar a nuestros vecinos y enemigos (Mateo 5:44; 19:19; 22:39; Marcos 12:31; Lucas 6:27, 35) – y Dios ama al mundo (Juan 3:16) – “pero aquí, la preocupación de Jesús es por la comunidad misma” (Cousar, 311-312; véase también Brown, 613).

 

• Tercero, este nuevo mandamiento inaugura un nuevo acuerdo (Jeremías 31:31-34).  La marca de lealtad hacia el antiguo acuerdo era obediencia al Tora.  La marca de lealtad hacia el nuevo acuerdo es amor por aquéllos en la comunidad de fe (véase Brown, 613-614; también Krentz y Vogel, 42).

 

• Cuarto, este nuevo mandamiento es positivo y abierto.  En vez de enfocarse en “No harás…,” dice, “Harás...” (Gossip, 693).  No como muchas leyes del Antiguo Testamento, que eran muy específicas, esta ley es muy amplia.  Nunca podríamos reclamar su total obediencia, porque su requisito no tiene fin.  ¿Cuándo hemos amado lo suficiente?  Siempre existe la necesidad de más amor.  Gente podría responder a la antigua ley con mentalidad de contador.  Pero, ¡no con este nuevo mandamiento!

 

El enfoque se encuentra en acciones hechas con amor en vez del sentimiento de amor.  En capítulo 15, Jesús repetirá el mandamiento diciendo, “Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.  Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos” (15:12-13).  En su propia vida, Jesús muestra amor en acción para el beneficio de seres amados.

 

Esto hace posible el obedecer.  Aunque sea imposible sentir afecto hacia algunas personas, no es imposible ayudarles.  Nuestra acción amorosa es un don de Cristo, que nos amó, nos enseñó el comportamiento del amor, y nos hace un nuevo pueblo renacido en su imagen y capaz de amar con su amor.  Verdaderamente, podemos obedecer este mandamiento cuando “vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí” (Galatos 2:20).

 

Si cree que tiene una excusa válida por la cual no debe amar a una persona en particular, considere el contexto en que Jesús pide a sus discípulos que se amen uno a otro.  Jesús les acaba de decir que uno de ellos le traicionará, y que no saben cual de ellos será.  El traidor ha salido (v. 30), pero los discípulos no lo saben (vv. 28-29).  De todos modos, Jesús les manda amarse uno a otro – no saben cual de ellos será el traidor – no saben cual de ellos es en quien no pueden confiar.

 

 

VERSÍCULO 35: UN TESTIMONIO PODEROSO

 

35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

 

 

Testimonio cristiano puede tomar muchas formas, desde predicar en las calles hasta una liturgia solemne, pero siempre incluye amor.

 

La iglesia creció rápidamente después de la resurrección, en parte por el poderoso testimonio del amor cristiano.  “Ved como se aman uno al otro,” dijeron los paganos (Tertullian, Apology).  Es difícil no responder al testimonio de una persona que ama.

 

Ignorar este nuevo mandamiento no es una opción.  “Obediencia a este mandamiento es lo que identifica el discipulado, …porque es una señal tangible de la obediencia de los discípulos hacia Jesús (15:10)” (O’Day, 733).  Pablo avisa, “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo á ser como metal que resuena, ó címbalo que retiñe… Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve” (1 Corintios 13:1-3).

 

Pero, como con todo mandamiento, éste requiere que nos pongamos a la merced de la corte – que contemos con la gracia de Dios en vez de confiar en nuestra obediencia a la ley.  La mayoría de nosotros no actúa de manera cariñosa a diario, aún hacia los que amamos – y aún más hacia la gente que nos fastidia.  La Buena Noticia es que ¡Dios nos ama de todos modos!  Hemos de rezar que se nos conceda la gracia para guardar el mandamiento – y para que también se nos conceda cuando no logramos hacerlo.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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