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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Lucas 19:1-10

 

 

EXÉGESIS:     

 

HISTORIAS PARALELAS

 

Existen varios paralelos entre la historia de Zaqueo y la llamada de Leví (Lucas 5:27-32; Marcos 2:13-17).

 

• Ambos Leví y Zaqueo son publícanos.

 

• Jesús cena con ambos.

 

• Fariseos critican a Jesús (en el relato de Leví) y la multitud se queja de Jesús (en el relato de Zaqueo).

 

• Leví deja todo para seguir a Jesús y Zaqueo ofrece dar la mitad de sus posesiones a los pobres y restituir a los que haya defraudado.

 

• La llamada de Leví concluye con las palabras de Jesús, “Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.  No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.”  El encuentro con Zaqueo concluye con las palabras de Jesús, “Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.”

 

Existen varios paralelos y contrastes entre la historia de Zaqueo y el príncipe (18:18-30):

 

• Ambos son ricos.

 

• Ambos son personas en puestos de autoridad.

 

• Mientras que el príncipe no responde al requisito de dar sus riquezas, Zaqueo da la mitad de las suyas sin que nadie le pida hacerlo.

 

• Mientras que la historia del príncipe termina con Jesús diciendo, “más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios,” la historia de Zaqueo termina con Jesús diciendo, “Hoy ha venido la salvación á esta casa.”

 

Zaqueo también es extranjero, como otros en varias historias recientes de este Evangelio:

 

     • Leprosos (17:11-19).

     • Una viuda (18:1-8).

     • Un publicano (18:9-14).

     • Niños (18:15-17).

     • Un mendigo ciego (18:35-43).

 

 

18:15-43: EL CONTEXTO

 

La segunda mitad de capítulo 18 forma nuestra comprensión de este texto:

 

• Primero, traen niños a ver a Jesús.  Los discípulos regañan a los padres, pero Jesús interviene diciendo, “Dejad los niños venir á mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios” (18:15-17).

 

• Entonces un príncipe viene a Jesús preguntándole como puede ser salvado, pero se aleja tristemente al aprender que tendrá que dar sus riquezas.  Jesús dice; “¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!”  Aquéllos que oyen a Jesús preguntan, “¿Y quién podrá ser salvo?”  Jesús contesta, “Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios” (18:18-27).

 

• Entonces un mendigo ciego sentado al lado del camino clama por merced.  La multitud trata de silenciarle, pero el hombre persiste.  Jesús manda que le traigan al hombre y declara, “Ve, tu fe te ha hecho salvo” (18:35-43).

 

En cada una de estas situaciones, Jesús le da la vuelta a lo normal.  Da la bienvenida a niños y mendigos, a quienes gente prefiere apartar – pero pone graves exigencias sobre el rico príncipe, a quien la mayoría de la gente buenamente daría la bienvenida.

 

En el caso del príncipe Jesús deja la puerta abierta.  Es difícil que los ricos sean salvados, pero Dios les puede salvar.  Esto nos dirige a nuestra lección del Evangelio, la historia de Zaqueo, el hombre rico que encuentra salvación.  El príncipe se aferra demasiado a sus posesiones para dárselas a los pobres.  Zaqueo, por otro lado, voluntariamente ofrece dar la mitad de sus posesiones a los pobres y restituir a cualquiera que haya defraudado.

 

En el caso del mendigo ciego, Jesús bendijo al que quería ver.  Esto también se relaciona a la historia de Zaqueo, que se pone a si mismo en ridículo subiendo un sicómoro para ver a Jesús.  Él también recibe una bendición. 

 

 

VERSÍCULOS 1-4: SUBIÓSE A UN ÁRBOL SICÓMORO PARA VERLE

 

1Y habiendo entrado Jesús, iba pasando por Jericó; 2Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publícanos (griego: architelones), y era rico; 3Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

 

 

“Y habiendo entrado Jesús, iba pasando por Jericó” (v. 1).  Esta sutil declaración nos recuerda que Jesús está llegando al final de su viaje a Jerusalén y a su cruz – un viaje que comenzó en 9:51 y pronto terminará con su llegada a Jerusalén (19:28ff).

 

Jericó es una ciudad adinerada y un centro de comercio.  Ocupa un lugar estratégico junto la carretera a Jerusalén y un cruce del Río Jordán.  Sus habitantes exportan dátiles y balsámico (Barclay, 243).

 

“Zaqueo, el cual era el principal de los publícanos (architelones), y era rico” (v. 2).  La palabra architelones, no se encuentra en ninguna otra parte de las escrituras, pero el “arch” al principio de la palabra se refiere a ‘regidor’ o ‘supervisor’ de publícanos.  Ser supervisor de publícanos en una comunidad adinerada casi garantiza prosperidad, y Lucas especifica que Zaqueo es rico (v. 2).  En otro lugar de este Evangelio, publícanos son presentados de manera favorable (3:12; 7:29; 15:1; 18:10), pero los ricos no (1:53; 6:24; 12:16-21; 14:12; 16:19-31; 18:18-25; 21:1).

 

Romanos contratan publícanos para coleccionar impuestos en pueblos o regiones particulares, y por tener ese negocio publícanos tienen que pagar una tarifa sustancial.  Zaqueo seguramente subcontrata la recolección de impuestos a publícanos menores.  Entonces, sus ganancias son la cantidad de impuestos coleccionados, menos la tarifa y los salarios de sus publícanos menores.  El sistema se presta al abuso, y recompensa publícanos por recolecciones excesivas.  Si ciudadanos se revelan contra este sistema, soldados romanos están listos para defender al publicano (aunque un publicano que provoca excesiva rebelión toma el riesgo de perder su negocio).  Judíos desprecian a los publícanos y piensan de ellos como mercenarios y ladrones.

 

Lo más probable es que Zaqueo tuviera un pequeño círculo de amigos que incluía algunos de los suboficiales romanos, los que él emplea, y gente atraída por su riqueza.  Aparte de ese círculo, seguramente tendría más enemigos.  Su existencia sería insular y solitaria.  Su riqueza solo compensaría su soledad en parte (y quizá su sentimiento de culpabilidad, según nuestro entendimiento de versículo 8 – véase abajo).

 

“Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura” (v. 3).  Como el hombre ciego en capítulo 18, Zaqueo desesperadamente quiere ver.  También, como el hombre ciego, está limitado físicamente y, por eso, no puede ver.

 

“Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí” (v. 4).  Su comportamiento en este caso es notable.  Su capacidad de trabajar como supervisor de publícanos requiere que gente respete su poder y cumpla sus directivos.  Su puesto exige dignidad y autoridad.  Sin embargo, en esta ocasión, se expone a si mismo a recibir codazos o algo peor mientras se abre camino entre la multitud.  Se expone a quedar en ridículo subiendo un árbol, y así llamando atención a su baja estatura.

 

 

VERSÍCULO 5-7: HOY ES NECESARIO QUE POSE EN TU CASA

 

5Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vio, y díjole: Zaqueo, date prisa, desciende, Porque hoy es necesario (griego: dei) que pose en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso (griego: hypedexato auton chairon – le dio la bienvenida gozoso). 7Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.

 

 

“Zaqueo, date prisa, desciende, Porque hoy es necesario (dei) que pose en tu casa” (v. 5b).  En Lucas 10, Jesús mandó a los discípulos en una misión evangélica.  Ahora dirige una misión personal.  Jesús comunica un propósito divino cuando dice “es necesario” (dei) posar en la casa de Zaqueo.  Ha de hacerlo “hoy,” lo que comunica un sentido de urgencia.  Jesús no vino a Jericó por casualidad.  Vino a salvar a Zaqueo.

 

Los que creen que un pecador debe seguir ciertos “pasos” para ganar salvación deben anotar que Zaqueo “no suplica merced de Jesús… ni expresa tristeza.  Jesús no menciona la fe de Zaqueo…, arrepentimiento o conversión…, o discipulado” (Fitzmyer, 1220).  Jesús inicia la acción sin ninguna llamada de Zaqueo.  No obstante, también debemos anotar que Zaqueo obedece la orden de Jesús “date prisa, desciende.”  El resultado sería bastante diferente si Zaqueo no respondiera a la invitación de Jesús.

 

“Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso” (hypedexato auton chairon – le dio la bienvenida gozoso) (v. 6).  ¡Qué sorprendido y honrado se debe sentir Zaqueo! Jesús es popular, y honra cualquier hogar que visite.  ¿Por qué honraría a un hombre como Zaqueo? Nadie, incluyendo a Zaqueo, sabe, pero Zaqueo responde “gozoso” (chairon).  “El gozo es una respuesta apropiada para la iniciativa de Dios en nuestro favor (1:14; 2:10; 10:20; 13;17; 15:5, 32; 19:37; 24:41)” (Bock, 306).  “Algunas tradiciones han presentado el Evangelio como un estorbo, malas noticias en lugar de buenas.  Predicar del Evangelio de Lucas siempre requiere un énfasis en gozo” (Bailey, 437).

 

“Y viendo esto, todos murmuraban” (v. 7a).  En el Antiguo Testamento, los israelitas se quejaban contra Dios (Éxodo 15:24; 16:2; 17:3; Números 11:1; 14:2, 27, 29, 36; Deuteronomio 1:27; Jeremías 2:29; Salmo 106:25).  En este Evangelio, generalmente son fariseos los que se quejan de Jesús cuando come con pecadores (5:30; 7:34; 15:1), pero aquí “viendo esto, todos murmuraban.”

 

“diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador” (v. 7b).  Igual que Zaqueo se dejó a si mismo en ridículo subiendo un árbol, también Jesús se expone a si mismo a crítica cuando visita la casa de Zaqueo.  Gente ordinaria ve a Jesús como su amigo.  No quieren que él honre a un hombre que ellos consideran su enemigo.

 

 

VERSÍCULO 8: SEÑOR, LA MITAD DE MIS BIENES

 

8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy (griego: didomi) á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo (griego: apodidomi) con el cuatro tanto.

 

 

“He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy (didomi) á los pobres” (v. 8a).  Jesús le pidió al príncipe que vendiera sus posesiones y que se las diera a los pobres.  De Zaqueo no pide más que hospitalidad, pero Zaqueo, de su propia voluntad, ofrece dar la mitad de sus riquezas a los pobres y restituir cuatro veces a cualquiera que haya defraudado.  Esto excede lo que el Tora requiere: restitución más un quinto (Levítico 6:5; Números 5:7) excepto en caso del robo de un animal, que requiere dos, cuatro, o cinco veces restitución, según las circunstancias (Éxodo 22:1-4).  Zaqueo no ofrece esto para ganar aprobación de Jesús, sino para mostrar su gratitud.  No trata de ganar salvación, en vez, trata de responder a la presencia del Salvador.  Está haciendo “frutos dignos de arrepentimiento” (3:8).

 

“y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo (apodidomi) con el cuatro tanto” (v. 8b).  Sin embargo, no es seguro que Zaqueo haya defraudado a nadie.  Sus verbos, “dar” (didomi) y “volver” (apodidomi) están en el presente y pueden indicar que rutinariamente da a los pobres y restituye a los que ha defraudado.  Es decir, puede ser inocente, y puede estar explotando su honestidad con la esperanza de ser vindicado frente a sus vecinos.  Un número de eruditos mantiene esta interpretación.

 

Pero otros eruditos apoyan la interpretación tradicional que Zaqueo promete restituir y dar dinero a los pobres.  Stein ofrece una serie de razones apoyando su punto de vista (Stein, 466-467) – las más convincentes son:

 

• Si Zaqueo describe su comportamiento actual, suena orgulloso – un comportamiento que Jesús no consideraría ejemplar.

 

• En este Evangelio, hombres ricos que encuentran a Jesús están perdidos y necesitan ser salvados (6:24; 12:16-21; 16:19:31; 18:18-25).

 

• Jesús dice, “Hoy ha venido la salvación á esta casa.”  Jesús anuncia salvación (afectando la relación de Zaqueo con Dios), no anuncia vindicación (afectando solo su relación con otras personas).

 

• “Todos los pericopes anteriores (18:9-14, 15-17, 18-30, 35-43) se tratan de individuos confrontados con la oferta de salvación” – no vindicación.

 

• En 19:10, Jesús dice, “Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.” “Jesús vino a Jericó para salvar a un Zaqueo perdido, no para vindicar a un Zaqueo justo” (Stein, 466-467).

 

Puntos adicionales que apoyan la interpretación tradicional incluyen:

 

• La presunción que Zaqueo ha estado actuando de manera correcta disminuye la historia – reduciéndola de una historia de salvación a una de vindicación.

 

• La respuesta gozosa de Zaqueo y su oferta generosa (vv. 6-8) concuerdan más con una experiencia de conversión que con una simple vindicación.

 

• La animosidad de la multitud muestra que creen a Zaqueo culpable.  Apenas responderían a Zaqueo de manera tan negativa si sus tratos rutinarios con los que pagan impuestos fueran honestos y si hubiera dado grandes cantidades de dinero a los pobres.

 

En resumen, el contexto parece mejor servido por un Zaqueo cuyo comportamiento es transformado por Jesús en lugar de un Zaqueo que se ha portado bien a lo largo de la historia.

 

Además, si Zaqueo es culpable de algún fraude sustancial, su oferta de restituir cuatro veces le dejará empobrecido.  Voluntariamente hará lo que Jesús pidió del príncipe (18:18-27): dar sus riquezas a los pobres.

 

 

VERSÍCULOS 9-10: Á SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO

 

9Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.

 

 

“Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham” (v. 9).  Como supervisor de publícanos, Zaqueo ha sido un extranjero, un leproso social.  Ahora, Jesús le trae dentro de nuevo, declarándole “hijo de Abraham” – igual que declaró a la mujer con enfermedad espiritual “hija de Abraham” (13:16).  “Un camello no podría pasar por el ojo de una aguja, pero Dios podría guiar un hombre rico al reino de Dios (18:25-26), y Dios podría levantar a los hijos de Israel de entre las piedras (3:8) – o aún de entre publícanos” (Culpepper, 359). 

 

Jesús no solo salva a Zaqueo, sino que declara “ha venido la salvación á esta casa” (oikos – que en este contexto implica “hogar” o “familia”).  La salvación de Zaqueo beneficia a su familia entera.  También beneficia a la comunidad cuando da dinero a los pobres y restituye a quienes ha defraudado.  La vida de la comunidad es transformada por la presencia de un publicano en quien pueden confiar.

 

“Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido” (v. 10).  No debemos atrevernos a declarar a cualquier persona sin esperanza.  Aunque seamos asesinos, terroristas, racistas, o violadores, Cristo busca salvarnos a todos.

 

En capítulo 15, Jesús trató en detalle el tema de cosas perdidas – ovejas perdidas (15:3-7) – una moneda perdida (15:8-10) – e hijos perdidos (15:11-32).  Cuando fueron encontrados hubo gran regocijo.  Ahora proclama que su misión central es buscar y salvar a los que están perdidos.  La palabra “buscar” implica que Jesús toma la iniciativa, igual que el pastor tomó la iniciativa para encontrar la oveja perdida (15:3-7).  Podemos estar seguros que, cuando Zaqueo trepó el árbol para ver a Jesús, Jesús también estaba “buscando” a Zaqueo para “salvar a los perdidos.”

 

¡Estas son buenas noticias! ¿Cuál de nosotros no necesita salvación?

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries:  Luke (Nashville:  Abingdon, 1996)

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