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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Lucas 18:1-8

 

 

EXÉGESIS:     

 

17:20 – 19:27: LA PARÁBOLA EN CONTEXTO

 

La lección del Evangelio esta semana se encuentra estrechamente conectada con las escrituras que la preceden (17:20-37) y que la siguen (18:9-14; 19:11-27).  También hay paralelos cercanos a 11:5-13.

 

La iglesia de la época de Lucas experimenta persecución y busca la Parusía (La Segunda Venida), que esperan les vindicará y pondrá fin a su sufrimiento.  Sin embargo, la Parusía parece atrasarse mucho, y discípulos empiezan a encontrar que mantener la fe se hace cada vez más difícil.

 

El discurso de Jesús sobre la venida del reino se dirige a estos temas (17:20-37).  La venida del reino no será un evento dramático y visible (v. 20), sino que está entre vosotros (v. 21).  Jesús dice, “Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis” (v. 22) – la situación exacta de los cristianos a quien Lucas se dirige.  A los discípulos se les recuerda el sufrimiento de Jesús (v. 25), la rutina diaria de la época de Noé y Lot (vv. 26, 28), y los eventos que interrumpieron esa rutina (vv. 27, 29).  Jesús aseguró los discípulos que “Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará” (v. 30).

 

Nuestra lección del Evangelio (18:1-8) continúa enfocándose en temas de fe en situaciones difíciles, y asegura a los discípulos que Dios escucha sus súplicas.  Pide que mantengamos la esperanza durante los días más oscuros.  Promete que Dios “los defenderá presto” (v. 8).  Nos dice que el discipulado no es un camino fácil, pero nos recuerda que Dios vindicará discípulos fieles.

 

La próxima parábola, la Parábola del fariseo y el publicano (18:9-14), también se trata de oración.  Su relación más significante con la Parábola de la Viuda y el Juez Injusto es la vindicación de los que rezan por justicia (la viuda) o merced (el publicano).

 

Pronto Jesús relatará La Parábola de las Diez Libras (19:11-27) como reacción a la expectativa de los discípulos que el reino de Dios aparecerá de inmediato (19:11).  Esa parábola también promete vindicar a quienes sirven fielmente durante la espera.  También promete castigar “aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos” (19:27) – lo que la iglesia de Lucas interpretaría como aquéllos que persiguen la iglesia.

 

 

VERSÍCULO 1: ES NECESARIO ORAR Y NO DESMAYAR

 

1Y propúsoles también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar.

 

 

“Y propúsoles también una parábola.”  Jesús habla a los discípulos (17:22).

 

“sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar.” Esta es una de dos veces en este Evangelio donde, antes de relatar la parábola, Lucas nos explica el propósito de la parábola de Jesús.  El otro caso aparece en la próxima parábola (18:9-14).

 

Oración es importante en el Evangelio de Lucas.  Jesús reza (3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 28; 22:41), y suda gotas de sangre en la agonía de oración en el Monte de Olivos (22:44).  También enseña a los discípulos de la oración (6:28; 11:1-3; 18:9-14; 19:46; 20:47; 22:40, 46).

 

La parábola que sigue habla de la persistente oración de la viuda.  Aún más significante es que habla del carácter de Dios, que “hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche” (v. 7).

 

Con esta parábola surge una pregunta: ¿Es el propósito de la oración alienar nuestros corazones con la voluntad de Dios o sirve también para cambiar la opinión de Dios?

 

No hay duda que la persistencia en oración – una continua comunión con Dios – amolda nuestros corazones para que se parezcan al diseño original de Dios.  Cuando esto ocurre, la carretera se abre para recibir la merced de Dios.

 

Claro está que preferimos que oración nos conceda lo que pedimos – y rápidamente.  Esperamos que médicos nos den alivio instantáneo.  Esperamos que grandes películas inspiren alegría o tristeza de inmediato.  Esperamos que tecnología nos provea comunicación instantánea.  Esperamos que la bolsa nos haga ricos de inmediato.  Pero Dios no promete respuestas inmediatas a la oración.  ¡Considérelo una bendición! Imagine el caos que ocurriría si Dios automáticamente contestara cada oración tal como se ha pedido.  Un Dios amoroso nunca podría conceder poder ilimitado a cada persona.

 

Sin embargo, esta parábola parece enseñar que la voluntad de Dios – siempre buena – es afectada por oración continua.  “David, en uno de sus salmos (Salmo 18:6-16) nos dice que una vez Dios desequilibró el universo completo para responder a la oración de David. ‘En mi angustia invoqué á Jehová… Y la tierra fue conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron… Y bajó los cielos, y descendió… Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento… sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.  Y tronó en los cielos Jehová… Y el Altísimo dio su voz; Granizo y carbones de fuego.  Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó… Y descubriéronse los cimientos del mundo… Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.’  Ésta es la confianza del hombre que reza” (Wallace, 89).

 

 

VERSÍCULOS 2-6: LA VIUDA Y EL JUEZ INJUSTO

 

2Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba (griego: entrepomenos) á hombre. 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre, 5Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela (griego: hypopiaze). 6Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.

 

 

Existe una historia parecida en Sirach 35:15-25 que Jesús seguramente conocía.  Si Jesús utiliza ese relato, lo adapta según su propósito.

 

El juez y la viuda representan lados opuestos del espectro social.  El juez es el epitome del poder – no está atado por decisiones de jurado ni por cortes de apelación – y la viuda es el epitome de la incapacidad.

 

“Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba (entrepomenos) á hombre” (v. 2).  Moisés encargó a los jueces que rindieran decisiones justas y honestas sin importar el estatus económico o social de quien las pidiera (Deuteronomio 1:16-17) – pero no podemos esperar justicia de este juez, que no teme a Dios ni respeta al hombre.

 

Temer a Dios es un atributo positivo en ambos el Antiguo y el Nuevo Testamento.  Cuando Josafat eligió jueces sobre Judá, les aconsejó, “Sea pues con vosotros el temor de Jehová; guardad y haced: porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni recibir cohecho” (2 Crónicas 19:7).  Lucas ha mencionado que “su misericordia de generación á generación a los que le temen” (1:50).  Cuando Jesús dice que este juez no teme a Dios, nos indica que no podemos confiar en él.

 

Kenneth Bailey dice que la palabra traducida “respeto” en la NRSV (entrepomenos) tiene que ver con orgullo en la vergüenza, y aquí debe traducirse como “no tiene vergüenza.”  “La cultura tradicional del medio oriente es, hasta cierto punto, una cultura de orgullo y vergüenza.  Es decir, ciertas normas de comportamiento social son alentadas por miedo a la vergüenza… Una de las críticas más fuertes para un adulto en una aldea del Medio Oriente hoy es… ‘no teme la vergüenza’… Le falta el sentido interno de lo que constituye una buena obra y de lo que consta una obra vergonzosa.  No puede ser avergonzado… No le queda ni una chispa de honor en su alma a la que se pueda clamar” (Bailey, Through Peasant Eyes, 132).  Una construcción paralela en nuestra cultura podría ser un loco social – una persona sin conciencia o compasión.

 

“Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario” (v. 3).  En ambos Testamentos, las viudas simbolizan vulnerabilidad.  “Una viuda no podía heredar los bienes de su marido y dependía de la compasión de la comunidad (Raymond Bailey, 429).

 

Por su vulnerabilidad, las escrituras exigen la protección de las viudas:

 

• Dios tiene un afecto particular para viudas, huérfanos, y extranjeros (Deuteronomio 10:18-19).


• Igual que Dios sacó a los israelitas de su cautividad egipcia, Dios exige que Israel libere a otra gente vulnerable (Deuteronomio 24:17-21).

 

• Los que no cumplen con esta responsabilidad serán maldecidos (Deuteronomio 27:19).

 

• Dios matará la persona que abusa de viudas y huérfanos, y las esposas de los que abusan serán viudas (Éxodo 22:22-24).

 

• En el Nuevo Testamento, Jesús condena aquéllos que “devoran las casas de las viudas” (20:47).

 

• La temprana iglesia sustentaba las viudas (Hechos 6:1-6).

 

• Viudas se honran por su dependencia en Dios (1 Timoteo 5:3-5).

 

Esta viuda, como el hombre que exigía pan de su vecino durante el medio de la noche (11:5-8), prosigue con sus preguntas.  Su carácter animado es inusual para una mujer en una sociedad patriarcal, pero ella tiene el peso de la escritura y justicia a su favor.  Vive una alta moralidad, y todos lo saben.  El juez no toleraría este comportamiento por parte de un hombre, pero aún un juez que no tiene vergüenza debe ejercer frente una mujer que disfruta de la protección de la escritura y la simpatía de la comunidad.

 

“Pero él no quiso por algún tiempo” (v. 4a).  Quizá el juez esté esperando un soborno.  Quizá reserve tratamiento favorable para los más ricos e influyentes.  Quizá solamente quiere que no le molesten.

 

“mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre, Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela” (vv. 4b-5a).  A este juez no le importa ni Dios ni nadie, pero sí le importa su propia privacidad y comodidad.  Por lo tanto, decide conceder justicia para la viuda, no porque es la cosa correcta que ha de hacer, sino porque quiere librarse de ella.

 

“porque al fin no venga y me muela” (v. 5b).  La palabra traducida como “me muela” (NRSV) es hypopiaze – literalmente, “pegar debajo del ojo.”  Aunque al juez no le importen ni Dios ni hombre, reconoce que esta mujer puede traerle problemas.  Existen dos posibilidades por la preocupación del juez:

 

• Una es que simplemente está cansado de su presencia y la molestia que le causa y que quiera deshacerse de ella.

 

• La otra es que puede recibir un “puñetazo en el ojo” de la comunidad si maltrata una viuda.  Algunos eruditos descartan esta explicación porque Jesús nos dice que este juez “ni temía á Dios, ni respetaba á hombre” (v. 2).  Sin embargo, jueces tienden ser astutos en la política.  Puede que este juez no respete la gente y que no tenga ningún sentido de vergüenza, pero reconoce que la gente espera que él ayude a las viudas.  Negarse continuadamente a hacerlo podría dañar su posición en la comunidad – podría costarle su trabajo.

Pero, para nuestra comprensión de esta parábola no hace ninguna diferencia saber por qué este juez le da a la mujer lo que quiere.  Este juez no es un “suplente” de Dios.  En vez, esta parábola contrasta a este juez malicioso con nuestro Dios amoroso.

 

“Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto” (v. 6).  “Este versículo clarifica el punto de la parábola entera.  Aún si un juez injusto puede ser influido a hacer justicia, ¿cuánto más escuchará el Dios justo la oración persistente de los suyos?” (Fitzmyer, 1180).

 

 

VERSÍCULOS 7-8: ¿NO HARÁ DIOS JUSTICIA?

 

7¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos (griego: elekton), que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos? 8Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?

 

 

“¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos (elekton), que claman á él día y noche? (v. 7a).  Jesús argumenta de menor a mayor.  Si el juez injusto hace lo correcto para esta viuda, aunque sea por razones equivocadas, ¿no podemos esperar que Dios haga lo correcto por nosotros? ¿No podemos esperar que un Dios cariñoso vindique a “sus escogidos”?

 

La idea de ‘los selectos’ (es decir, los elegidos de Dios) es tradicional en el Antiguo Testamento y la temprana cristiandad” (Green, 642).  Ejemplos comienzan con el primer libro del Antiguo Testamento (Génesis 18:19) y se extienden a lo largo del último libro del Nuevo Testamento (Revelación 17:14).  Israel es el pueblo elegido de Dios (Deuteronomio 7:6, etcétera).  A Jesús se le llama “el Elegido” (9:35).  La iglesia es la elegida de Dios (Colosenses 3:12; 1 Tesalonicenses 1:4; 2 Timoteo 2:10; Tito 1:1; 1 Pedro 1:1-2; 2:9).

 

“que claman á él día y noche” (v. 7a).  Esta historia sugiere “que cada palabra de oración debe llegar a la profundidad del corazón donde solo se puede llegar por medio de incesante iteración” (Bonhoeffer, Life Together, citado en Nickle, 182).  La pasión de los que imploran a Dios día y noche nos recuerda a la oración de Jesús justo antes de su muerte.  “Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (22:44).  El Padre no respondió eliminando el vaso de su sufrimiento, sino redimiéndolo.

 

“aunque sea longánime acerca de ellos” (v. 7b).  El griego es kay makrothumei ep autois – literalmente “es paciente o sufre con ellos a la larga.”  En el Antiguo Testamento, makrothumei “expresa un aspecto de la generosidad de Dios en el tratamiento de su gente.  No reacciona enojado al ver las señales de su gente, sino que ejerce control… (Makrothumei) a menudo se traduce como ‘lento en enojarse’” (Nolland, 871).

 

“Os digo que los defenderá presto” (v. 8a).  La viuda solo pide justicia y el juez solo concede justicia.  Esta parábola no sugiere que Dios escriba cheques en blanco.  En vez, la oración incesante pule los bordes duros de nuestras vidas hasta que nuestra voluntad va conformándose a los propósitos redentores de Dios, haciendo correcto que Dios responda a nuestras súplicas.

 

Puede que la justicia de Dios nos parezca lenta porque Dios mide tiempo desde una perspectiva más completa.  No obstante, podemos estar seguros que Dios vindicará los que ha escogido.

 

En tiempos difíciles oímos decir, “lo único que podemos hacer es rezar” – como si la oración fuese una débil sustitución para remedios significativos.  Esta parábola enseña que la oración es, por si misma, un remedio significativo – algo que involucra el poder de Dios, haciendo todo posible.

 

Gran parte de eruditos interpretan versículos 7-8 como la promesa que Jesús volverá pronto.  “Para Lucas, como para Jesús, la consumación constaba de esperanza y expectativa vibrantes” (Stein, 446).  Pero en su discurso anterior de la venida del reino, Jesús dijo, “el reino de Dios entre vosotros está” (17:21), y advirtió que antes de poder regresar el Hijo del Hombre, “es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generación” (17:25).

 

“Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?” (v. 8b).  “Ahora la parábola ilustra la necesidad de persistir hasta que Jesús… regrese… Implica que cuando regrese encontrará poca fe en la tierra.  El enfoque de la parábola, ¿cómo se relaciona la fe con la oración?... Implica que se necesita oración constante para mantener una fe saludable.  Esta idea debe funcionar de dos maneras: fe incita oración, mientras que oración refuerza la fe” (Evans, 267).

 

“La cuestión crítica no es la fidelidad de Dios sino la lealtad humana” (Nicke, 183).  Podemos estar seguros que Dios es fiel, pero menos seguros de nuestra propia fe.  Seguro que Lucas se preocupa por los cristianos de su época, quienes están en peligro de perder esperanza.  ¿Se desilusionarán? – o ¿persistirán en oración hasta ser vindicados?  Cuando regrese el Hijo del Hombre, ¿encontrará a cristianos fieles esperándole?

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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