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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Lucas 14:1, 7-14

 

 

EXÉGESIS:     

 

VERSÍCULOS 1-6: CENA CON LOS FARISEOS

 

Y aconteció que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado á comer pan, ellos le acechaban.

 

Las comidas son importantes en los Hechos de Lucas.  Críticos de Jesús le acusaron de bebedor de vino y glotón (7:34).  En otras ocasiones, ha sido invitado a comer por un fariseo (7:36; 11:37).  El hambre de una multitud grande dio paso a un gran milagro de alimentación (9:12-17).  En una comida de Pascua, Jesús hará una Eucaristía de pan y vino corriente (22:14-20).  Se revelará a los discípulos al partir el pan (24:35).  La iglesia de Jerusalén criticará a Pedro por sentarse a comer con hombres no circuncidados (Hechos 11:1-3).  Las comidas en Lucas son sobre alimentar el alma tanto como el cuerpo.  Compartir pan crea relaciones y prepara discípulos para el día cuando “vendrán del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía, y se sentarán á la mesa en el reino de Dios” (13:29).

 

Jesús a menudo tiene palabras fuertes para los fariseos, por eso nos preguntamos por qué un líder fariseo le invitaría a cenar.  La reputación de Jesús como profeta crece, y ésa puede ser la razón.  También, Lucas nos dice que “le acechaban,” entonces, está claro que esperan que Jesús cometa algún error que puedan explotar.

 

También podemos preguntarnos por qué Jesús aceptaría tal invitación.  “Jesús no consideraba necesario excluir religiosos para incluir publícanos y pecadores; su espíritu es inclusivo en el sentido más amplio” (Craddock, Interpretation, 175-176).  Aunque el orgullo de la elite pueda impedir que reciban la gracia de Dios, la gracia sí es accesible para ellos.  No es Jesús el que se aleja del pecador, sino el pecador que se aleja de Jesús.

 

Cada líder se encuentra bajo escrutinio, y Jesús es líder.  Sus seguidores miran hacia él para saber la mejor dirección que seguir.  En cambio, sus enemigos le interrogan para encontrar alguna debilidad.  No importa cuan diligentes puedan ser sus enemigos, lo único que encuentran no son más que falsas acusaciones; acusaciones que llevarán a su crucifixión.

 

Mientras que versículos 2-6 no forman parte de la lectura del leccionario, debemos tomarlos en cuenta.  Jesús ve un hombre hidrópico y pregunta “¿Es lícito sanar en sábado?” (v. 3).  Anote que no pregunta si es lícito obrar en sábado, sino si es lícito sanar.  No responden, así que Jesús sana al hombre y le manda por su camino.  Entonces dice, “¿El asno ó el buey de cuál de vosotros caerá en algún pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?”  De nuevo, no responden.

 

Esta es la cuarta y última controversia acerca del sábado (y su tercera y última curación en sábado) en este Evangelio (véase 6:1-5; 6:6-11; 13:10-17).  Esta historia y la curación de la mujer en 13:10-17 ambas demuestran que “los mandamientos de Dios no se tratan de conformidad externa, sino de obrar con amor, justicia, y merced.  ¿Qué mejor manera de honrar el sábado que haciendo bien y sanando?  Lo que la ley requiere es actuar por (6:27-36; 10:25-37), no por apariencias (11:37-52)” (Stein, 387).

 

 

VERSÍCULOS 7-11: SIÉNTATE EN EL POSTRER LUGAR

 

7Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa, propuso una parábola á los convidados, diciéndoles: 8Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado, 9Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último. 10Mas cuando fueres convidado, ve, y siéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan á la mesa. 11Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

 

 

“Y observando cómo escogían los primeros asientos á la mesa” (v. 7a – véase también 11:43; 20:46).  Los primeros asientos son los que se encuentran más cerca del anfitrión.  Hoy también es así.  El jefe se sienta a la cabecera de la mesa, rodeado por sus más altos tenientes.  Miembros importantes del grupo se sientan a la mesa, mientras que otros se sientan al fondo del cuarto.  Una persona inteligente puede entrar en el cuarto y determinar el rango simplemente al observar donde se sienta la gente.

 

Vemos el mismo fenómeno en eventos deportivos donde los mejores asientos son los que están más cerca de la acción – o, mejor aún, en cómodas garitas elevadas y separadas del resto del público.  Una persona con buenas conexiones siempre puede encontrar una buena entrada.  Una persona sin conexiones quizá no pueda ni comprar una entrada a cualquier precio.

 

Nos gustan los mejores asientos.  Claro que se ve mejor, pero su atracción va más allá de ver bien.  Sentarnos en los mejores asientos nos hace sentir superiores, y nuestros buenos asientos anuncian a los demás este estatus superior.

 

“propuso una parábola á los convidados” (v. 7b).  Lucas caracteriza las declaraciones de Jesús como parábola, dejándonos saber que Jesús habla de cosas del reino en vez de ofrecer consejos, promocionándose a si mismo.

 

“no te sientes en el primer lugar…  Mas… ve, y siéntate en el postrer lugar” (vv. 8, 10).  El consejo de Jesús para no sentarse en el primer lugar sin ser invitado repite el consejo de Proverbios 25:6-7.  Tiene sentido práctico, porque ser astuto pone a uno a riesgo de ser avergonzado.  No obstante, hemos visto como gente astuta colecciona honores y se aferra a ellos.  Entonces, agresividad tiene recompensas tanto como riesgos.  Pero Jesús no nos dice como avanzar en el reino de este mundo, en vez, nos revela como funcionan las cosas en el reino de Dios.

 

“Porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado” (v. 11).  Ésta es la regla para la vida del reino de Dios – una inversión que pone nuestro mundo familiar al revés, revelando un mundo con reglas muy diferentes.  Lucas primero presentó esta inversión en la Canción de María, donde ella cantó, “Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.  Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó á los humildes.  A los hambrientos hinchió de bienes; Y á los ricos envió vacíos” (1:51-53).  “Dios se encuentra a raíz de esta inversión, un tema que Lucas no permitirá que lectores olviden (por ejemplo, 1:51-53; 6:20-26; 13:30)” (Cousar, 495).

 

Al avisarnos de esta inversión inminente, Jesús ayuda a prepararnos para vivir en el reino de Dios, un lugar que parece extraño y maravilloso y amenazador todo al mismo tiempo.  Igual que nos prepararíamos para vivir en un país extranjero, aprendiendo su lengua y costumbres, así también hemos de prepararnos para el reino de Dios, aprendiendo y siguiendo ahora las reglas del Reino.  Además, cuando reconocemos a Dios como rey y vivimos bajo las Reglas del Reino, el reino de Dios se convierte en una realidad presente, y no solo una esperanza futura.  Cristianos viven con un pie en el reino de este mundo y el otro en el reino de Dios.

 

El peligro es que podemos malinterpretar las palabras de Jesús como una estrategia escondida para promocionarse a si mismo, en lugar de una llamada para servicio humilde.  “Este mensaje se convertiría en dibujo animado si de repente surge una prisa competitiva para el lugar más bajo, con las orejas dobladas hacia el anfitrión, esperando ser llamado para poder ascender” (Craddock, Interpretation, 177).  Pero Dios, que conoce nuestros corazones, no será engañado.  “Humildad nace de reverencia… Humildad nace del conocimiento de pecados perdonados… Así es que la humildad honra a Dios” (Buttrick, 253).

 

 

VERSÍCULOS 12-14: LLAMA Á LOS POBRES

 

12Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus Amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación. 13Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos; 14Y serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos.

 

 

“Y dijo también al que le había convidado” (v. 12).  Jesús pasa su atención al que le había convidado.  Gente tiende a invitar a los que puedan devolver el favor – los que tienen algo que ofrecer a cambio.  Jesús avisa al que le convida (y a nosotros) de no invitar a los cuatro grupos de gente que él disfrutaría más (amigos, hermanos, parientes, o vecinos ricos), y le dice que invite a los cuatro grupos que disfrutaría menos (pobres, mancos, cojos, y ciegos).  Anote que mancos, cojos, y ciegos constituyen un grupo de personas en el margen, a quienes se les prohíbe servir como sacerdotes a causa de sus imperfecciones físicas (Levíticos 21:17-23).

 

Jesús advierte contra invitar a los preferidos “porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación” (v. 12).  En vez, si invitamos a los no preferidos, “serás bienaventurado; porque no te pueden retribuir; mas te será recompensado en la resurrección de los justos” (v. 14).  Jesús pide confianza en que Dios repagará lo que ellos no pueden pagar, y promete que Dios nos repagará en la resurrección de los justos.

 

Este pasaje recuerda a otros pasajes de “recompensas”:

 

“Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen… Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publícanos?” (Mateo 5:44-46).

 

• Jesús nos avisa contra el peligro de practicar piedad o caridad en público, porque así es como recibimos recompensa de nuestros admiradores.  En lugar de eso, debemos practicar piedad y caridad en privado “y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará” (Mateo 6:1-6).

 

“Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lucas 6:35).

 

“Mas cuando haces banquete, llama á los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos” (v. 13).  Jesús no apoya una caridad a distancia que solo manda un cheque, en vez, nos llama a invitar a los pobres y desconectados para sentarse a nuestra mesa, uno de los sitios más íntimos de nuestra casa.  Al hacerlo, alimentamos ambos cuerpo y alma.  “A través de estas obras, esta gente del margen se convierte en parte del grupo.  De manera simbólica, ya no están fuera del círculo de poder” (Cousar, 496).

 

La lección está clara.  Dios nos llama hacia los valores del reino, y nos bendice cuando intentamos complacerle a él en vez de a otras personas.  “La verdadera acción de Dios es, por nuestra parte, una inversión descuidada en partes del mundo que claman por atención, que tienen verdaderas necesidades, pero que no muestran ninguna señal de ser capaces de repagar los dividendos.  Aún así, Jesús promete que Dios ve y que Dios pagará el interés acumulado por medio de nuestras inversiones en los elementos más vulnerables de la humanidad” (Soard).

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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Cousar, Charles B.; Gaventa, Beverly R.; McCann, J. Clinton; and Newsome, James D., Texts for Preaching: A Lectionary Commentary Based on the NRSV–Year C  (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1994)

 

Craddock, Fred B., Interpretation: Luke  (Louisville:  John Knox Press, (1990)

 

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holliday, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge:  Trinity Press, 1994)

 

Culpepper, R. Alan, The New Interpreter's Bible, Volume IX.  (Nashville:  Abingdon, 1995)

 

Evans, Craig A., New International Biblical Commentary:  Luke (Peabody, Massachusetts:  Hendrickson Publishers, Inc., 1990)

 

Fitzmyer, Joseph A., S.J., The Anchor Bible:  The Gospel According to Luke X-XXIV (New York:  Doubleday, 1985)

 

Gilmour, S. MacLean & Buttrick, George A., The Interpreter's Bible, Volume 8.  (Nashville:  Abingdon , 1952) 

 

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Johnson, Luke Timothy, Sacra Pagina:  The Gospel of Luke (Collegeville: Liturgical Press, 1991)

 

Nickle, Keith F., Preaching the Gospel of Luke (Louisville:  Westminster John Knox, 2000)

 

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Soards, Marion; Dozeman, Thomas; and McCabe, Kendall, Preaching the Revised Common Lectionary, Year C:  After Pentecost (Nashville:  Abingdon Press, 1994)

 

Stein, Robert H., The New American Commentary:  Luke (Nashville: Broadman Press, 1992)

 

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries:  Luke (Nashville:  Abingdon, 1996)

 

www.sermonwriter.com

 

www.lectionary.org

 

Copyright 2007, 2010, Richard Niell Donovan