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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Lucas 10:38-42

 

 

EXÉGESIS:     

 

VERSÍCULOS 25-42: UN HOMBRE Y UNA MUJER

 

Existen varios asuntos paralelos entre esta historia y la historia del Samaritano que la precede (10:25-37).

 

• El Samaritano muestra su amor por su prójimo tomando un papel activo y ayudando, y de esta manera honrando la relación horizontal de amor de una persona por otra. María muestra su amor por el Señor al escucharlo, y de esta manera honra la relación vertical de amor de una persona hacia Dios.

 

• En la historia del Samaritano, Jesús introduce “un hombre” (griego = anthropos tis, v. 30). En esta historia, introduce a “una mujer” (griego = tina gune, v. 38).

 

• El Samaritano ve. María escucha.

 

• “Además, tanto el Samaritano como María, una mujer, representan a las personas marginadas, esas personas de las que no se piensa que pueden ser héroes. De forma compuesta, ellos son discípulos modelo: ‘los que oyen la palabra de Dios y la obedecen’ (8:21)” (Culpepper, 231).

 

Estas historias se equilibran una a la otra. La primera parte de la historia del Samaritano realza el amor de Dios, el prójimo y de sí mismo, y Jesús concluye diciendo “Ve y haz tú lo mismo” (v. 37), llamando así a un discipulado de “hacer”, activo. La historia de María-Marta es el reverso. Jesús critica a Marta por su preocupación y distracción y afirma a María por escuchar, y llamando así a un discipulado de “ser”. Tal vez la clave para entender esta dicotomía es enfatizar, no el papel activo o pasivo de quien ama, sino lo apropiado de la respuesta a la situación. El hombre herido necesitaba que el Samaritano lo amara activamente, necesitaba que vendaran sus heridas y arreglaran que alguien lo cuidara. La situación es bastante diferente cuando Jesús visita a Marta y María. Aunque tiene necesidades humanas de comida y hospitalidad, la suya era una visita divina, y era más apropiado concentrarse en la comida espiritual que él ofrecía que en la comida que Marta estaba preparando.

 

 

VERSÍCULOS 38-42: MARTA Y MARÍA

 

• Jesús visita a las mujeres en su casa, y Marta lo recibe “en su casa” (v. 38). Aunque Lázaro es el hermano de Marta y María (Jn. 11:1-2), esta historia no lo menciona a él ni a los discípulos varones que lo acompañan. No existe una referencia a un hombre como jefe de esta casa. Claramente Marta está a cargo.

 

• María se sienta a los pies de Jesús para recibir su enseñanza, que es la postura de un discípulo, el lugar de un hombre. El evangelio de Lucas frecuentemente habla de mujeres en lugares de honor. 

 

En años recientes algunos estudiosos han caracterizado esta historia como un atento de la iglesia primitiva para definir el papel de las mujeres en el ministerio (Reid, 373-375). Sin embargo, esta historia “no es sobre las mujeres; es un pasaje sobre el discipulado” (Bock, 200). “El contraste no es entre el ‘servir’ (es decir, el papel de liderazgo activo de las mujeres en la comunidad) y ‘escuchar’ (es decir, el papel pasivo de las mujeres en la comunidad), sino entre ‘escuchar la palabra’ (es decir, el discipulado) y la conducta ‘ansiosa’ (es decir, la antítesis del discipulado)” (Green, 436).

 

 

VERSÍCULO 38: MARTA LO RECIBE EN SU CASA

 

38Y aconteció que yendo, entró él en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa.

 

 

Lucas no nos dice cuál es la aldea, pero Juan nos dice que María y Marta viven en Betania (Jn. 11:1-2; 12:1-3). Es allí que Jesús levanta a Lázaro de la muerte (Jn. 11:17-44). Es en esta misma casa que María unge los pies de Jesús con perfume y los seca con sus cabellos (Jn. 12:1-3). Jesús va en camino a Jerusalén donde va a morir. Betania está cerca de Jerusalén, y sentimos la sombra de Jerusalén colgando sobre esta historia.

 

Lucas no nos dice cuánta gente había venido con Jesús, solamente que “yendo” entró en “una aldea”. Los setenta ya habían regresado de su jornada (10:17). ¿Ellos también están viajando con Jesús, o solamente son los doce? No sabemos.

 

Marta recibe a Jesús en su casa. También es la casa de Lázaro y María, pero Marta hace la invitación y la invitación es a su casa. En las diversas narraciones sobre María y Marta, generalmente Marta toma el liderazgo. La excepción más dramática es cuando María interrumpe la cena de Marta al ungir los pies de Jesús con perfume. Este incidente parece algo distinto del carácter callado, apartado de María, ¡pero algunas veces los callados nos sorprenden! No se menciona a los discípulos. Esto se puede deber a que las casas son pequeñas, y Marta solamente puede recibir un grupo pequeño dentro de su casa. Lo más seguro es que representa la forma en que Lucas arroja luz sobre Marta, María y Jesús. Poner a todos los demás en escena solamente nos distraería.

 

 

VERSÍCULO 39: MARÍA SE SENTÓ A LOS PIES DE JESÚS Y ESCUCHÓ

 

39Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose á los pies de Jesús, oía su palabra.

 

 

María asume el liderazgo aquí. Mientras que Marta se afana con muchas tareas (un papel tradicional femenino), María se sienta a los pies del Señor y recibe su enseñanza (un papel tradicional masculino).

 

María escucha lo que Jesús dice. “Las palabras que Jesús pronuncia, en todo otro lugar se dice que es la ‘palabra de Dios’ (5:1; 8:11, 21; 11:28), y aquí ‘su palabra’ se debe ver bajo esta luz. Nada menos que la visita de Dios se está llevando a cabo aquí (7:16; 19:41-44)” (Nolland).

 

 

VERSÍCULO 40: MARTA SE DISTRAÍA CON MUCHAS COSAS

 

40Empero Marta se distraía en muchos servicios (griego = diakonian, la palabra de donde derivamos la palabra “diácono”); y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.

 

 

Marta hace lo que la gente espera de ella. Cumple su deber. Prepara la comida. Ofrece hospitalidad. María, por el contrario, no hace ninguna de esas cosas. Desde la perspectiva de Marta, María está descuidando sus verdaderas responsabilidades, y Marta está pagando el precio. Toda persona “responsable” algunas veces siente la carga de llevar más de lo que le corresponde, y eso es lo que Marta está experimentando. Es demasiado esperar que la persona “responsable” nunca sienta resentimiento.

 

El resentimiento de Marta va más allá de meramente tener mucho trabajo qué hacer. Ella ve a María sentada a los pies de Jesús, y le gustaría hacer lo mismo. Si María le ayudara, tal vez Marta podría hallar el tiempo para hablar con él. Además, la presuntuosa posición de María avergüenza a Marta y deshonra a su casa. ¡Nada más imagínense! ¡Una mujer sentada a los pies de Jesús como un hombre!

 

María está sentada “á los pies de Jesús” (v. 39). Marta se dirige a Jesús como “Señor” (v. 40), pero con el mismo aliento lo reprende y le da una orden. “¿No tienes cuidado?” y “dile pues, que me ayude,” muy difícilmente es el tono respetuoso que uno usa para dirigirse al Señor. Marta está concentrada en su propia agenda, y le pide a Jesús que se una él mismo y a María a esa agenda.  “Aquí hay un contraste deliberado entre Marta que le dice a Jesús lo que debe decir, y María que escucha lo que Jesús quiere decir” (Nolland).

 

Aunque Lucas caracteriza el servicio de manera positiva en la parábola del buen samaritano (vv. 25-37), en el libro de los Hechos de los Apóstoles él nos mostrará que el servicio también puede ser un elemento de distracción. Cuando la iglesia descuida a las viudas en la distribución de la comida, el apóstol dice “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas” (Hechos 6:2). Por lo tanto llaman a la iglesia a designar siete hombres de buen testimonio para que se encarguen de la distribución de la comida, de tal manera que los doce se puedan concentrar en la tarea de proclamación.

 

 

VERSÍCULOS 41-42: MARÍA ESCOGIÓ LA BUENA PARTE

 

41Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: 42Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte (griego = agathen merida, buena parte), la cual no le será quitada.

 

 

“Marta, Marta”. Jesús repite el nombre de Marta como una manera gentil de reprenderla. Jesús nota su distracción en lugar de su hospitalidad. De seguro que aceptaba bien la comida, pero acepta todavía mucho mejor el discipulado. Está rumbo a Jerusalén y la cruz, y esta es su última visita (en este evangelio) a la casa de estos queridos amigos. Marta y María necesitan a Jesús, y el afán de Marta lo distancia de él. Jesús necesita a Marta y María también. Él sabe lo que le espera en Jerusalén, y necesita buenos amigos ahora más que buena comida.

 

Marta tal vez se permitió distraerse, en parte, como un escape de las incómodas enseñanzas de Jesús. Jesús ha comenzado a decirles a sus discípulos que tiene que ir a Jerusalén y que morirá ahí. Si Marta escuchó a Jesús decir estas cosas, tal vez se haya ido a la cocina como una manera de escape.

 

“María escogió la buena parte” (griego = agathen merida, buena parte) (v. 42). La mejor parte que María ha escogido es sentarse a los pies de Jesús y escuchar, es ser su discípula. Ya habrá tiempo suficiente para la acción. Primero, el discípulo debe aprender del maestro, de otra manera el afán del discípulo puede crear más problemas de los que puede resolver. Esto tiene implicaciones para nosotros hoy. También nosotros estamos ocupados con muchas cosas. Nosotros también estamos preocupados y distraídos. Nosotros también necesitamos escoger la mejor parte: sentarnos a los pies del maestro, orar, buscar la dirección del Señor. Solamente así estaremos seguros de que nuestra actividad hará avanzar las actividades del Señor. Solamente así podemos esperar que el Señor bendiga nuestro trabajo.

 

“Muchas cosas... una cosa” (vv. 41-42). Jesús contrasta la distracción de Marta (“muchas cosas”) con la concentración de María (“una cosa”). La única cosa en la que María está concentrada no es el pan, sino en “todo lo que sale de la boca de Jehová” (ver Dt. 8:3).

 

Como alguien que está acostumbrado a hacer cosas, me siento mal por Marta. Ella está cumpliendo con su deber tal como lo ve. Trabaja duro. Tiene buenas razones para resentir la actitud de María, que (como lo ve Marta) la ha abandonado en un momento crítico. Las palabras de Jesús deben sentirse como una bofetada en el rostro. Si yo fuera Marta, le hubiera tomado la palabra a Jesús, apagaría la estufa y me sentaría a escuchar. En cierto momento la gente comenzaría a pensar en la comida. Veamos qué tanto le toma a Jesús entender el error de su posición. ¡El hambre es un buen maestro!

 

La ironía, por supuesto, es que Jesús hacía poco había alimentado a cinco mil personas con solamente cinco panes y dos pescados (9:12-17). Si podía hacer eso, Marta puede confiar en que Jesús tiene los medios para proveer comida a sus invitados, así que no pasarían hambre. Además, como Jesús le dijo al tentador, “Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre” (4:4).       

 

Pero seamos sensibles a quienes en la congregación expresan su amor por la familia, amigos, y por Jesús trabajando en la cocina. ¿Acaso esta historia invalida su duro trabajo? ¡No! Jesús ha usado los servicios de buenos cocineros o cocineras para salvar almas. La historia de María y Marta no nos enseña que sea mejor sentarse que hacer algo. Nos enseña a discernir, a plantear prioridades cuidadosamente, a buscar la mejor parte, la buena porción, cualquier cosa que eso sea en las diferentes situaciones en que a veces nos encontramos.

 

Y, una vez más, recordemos la relación de esta historia a la parábola del buen samaritano. “Hay un tiempo para ir y hacer; hay un tiempo para escuchar y reflexionar. Sabiendo cuáles son los asuntos que requieren discernimiento espiritual. Si le preguntáramos a Jesús cuál ejemplo nos queda a nosotros – el del Samaritano o el de María – probablemente su respuesta sería Sí” (Craddock, 152).

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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Craddock, Fred B., Interpretation: Luke  (Louisville:  John Knox Press,(1990)

 

Craddock, Fred B.; Hayes, John H.; Holliday, Carl R.; and Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, C (Valley Forge:  Trinity Press, 1994)

 

Culpepper, R. Alan, The New Interpreter's Bible, Volume IX.  (Nashville:  Abingdon, 1995)

 

Evans, Craig A., New International Biblical Commentary:  Luke (Peabody, MA, Hendrickson Publishers, Inc., 1990)

 

Gilmour, S. MacLean & Knox, John, The Interpreter's Bible, Volume 8.  (Nashville:  Abingdon , 1952) 

 

Green, Joel B., The New International Commentary on the New Testament: The Gospel of Luke (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Company, 1997)

 

Horn, James G., Lectionary Bible Studies: The Year of Luke, Pentecost 1

 

Johnson, Luke Timothy, Sacra Pagina:  The Gospel of Luke (Collegeville: Liturgical Press, 1991)

 

Kee, Howard Clark and Gomes, Peter J., Proclamation 2, Pentecost 1, Series C

 

Nickle, Keith F., Preaching the Gospel of Luke (Louisville:  Westminster John Knox, 2000)

 

Nolland, John, Word Biblical Commentary:  Luke 9:21 –– 18:34, Vol. 35B  (Dallas:  Word Books, 1993)

 

Reid, Barbara R., in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary:  Theological Exegesis for Sunday's Text.  The Third Readings:  The Gospels  (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

 

Ringe, Sharon H., Westminster Bible Companion, Luke (Louisville:  Westminster John Knox Press)

 

Tannehill, Robert C., Abingdon New Testament Commentaries:  Luke (Nashville:  Abingdon, 1996)

 

www.sermonwriter.com

 

www.lectionary.org

 

Copyright 2004, 2010, Richard Niell Donovan