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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Lucas 2:1-20

 

 

EXÉGESIS:     

 

VERSÍCULOS 1-20: LOS NACIMIENTOS DE JUAN Y JESÚS

 

Anote los paralelos entre la historia de Jesús y la de Juan Bautista:

 

• “Y parió un hijo” (1:57). “Y parió á su hijo primogénito” (2:7).

 

• “Y se alegraron con ella” (1:58). “Os doy nuevas de gran gozo” (2:10).

 

• “Y todos se maravillaron” (1:63). “Y todos los que oyeron, se maravillaron” (2:18).

 

• “Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón” (1:66). “Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón” (2:19).

 

Pero también existe “un punto clave de contraste.  Los ‘vecinos y parientes’ que gozan por el nacimiento de Juan se quedan en las sombras tras las respuestas más universales y cósmicas de los ángeles y pastores al nacimiento de Jesús” (Green, 121).

 

 

VERSÍCULOS 1-3: EN AQUELLOS DÍAS

 

1Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.  2Este empadronamiento primero fue hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.  3E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.

 

 

“Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César” (v. 1).  Igual que hizo en capítulo 1, Lucas relata estos eventos en su contexto histórico.  Mientras que Mateo sitúa el nacimiento de Jesús contra el fondo del reino de Herodes, Lucas lo sitúa contra el fondo del Imperio Romano.  Gaius Octavius siguió a Julio César como regidor de Roma en 44 a.C.  Unió facciones que se encontraban en guerra dentro de Roma, dando paso a la Pax Romana (la paz romana).  Para honrar sus logros el Senado Romano le concedió el título de “el Augusto” o Augustus en 27 a.C. (la palabra “agosto” significa grande o maravilloso).  De esta manera nació el Imperio Romano con Augusto como su primer Emperador.  Rigió hasta su muerte en 14 d.C., un total de 58 años.  Fue reconocido por haber traído la paz a la tierra.  La época pacífica de su reinado fue entre 27 a.C. hasta 14 d.C., y Jesús nació justo en el medio de esos años.  Claramente, Dios utilizó a Augusto igual que utilizó a Cirenio y a otras figuras seculares por propósitos divinos.

 

El contraste entre Augusto y Jesús no podía ser más grande.  Uno vive rodeado de esplendor en la capital del mundo mientras el otro nace en un establo en una colonia menor.  La ironía es que la mayoría de la gente le recuerda a Augusto hoy solo porque Lucas lo menciona en su Evangelio.  Cada año, cuando se oyen las palabras, “Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada,” se oyen como el principio de la Mejor Historia Jamás Contada – la historia del nacimiento del rey más grande.

 

“Este empadronamiento primero…” (v. 2). Hay problemas con el relato de Lucas.  Cirenio no será gobernador de Siria hasta 6 d.C., mucho después del nacimiento de Jesús.  En ese momento llevará a cabo una encuesta de Judea.  No hay documentación de una encuesta general del Imperio Romano bajo Augusto, ni hay documentación que confirme una encuesta de Judea durante el nacimiento de Jesús.  Además, el empadronamiento romano generalmente no requería que uno regresara al lugar de su nacimiento.  Comentarios tienden a reconocer el problema sin resolverlo.  Barclay cree que Lucas simplemente le promueve a Cirenio demasiado rápido.  Cirenio ocupó otro puesto desde 10 hasta 7 a.C., y Barclay cree que la encuesta podría haber tomado lugar durante ese tiempo.  No nos debemos dejar distraer por tales detalles.  El propósito de Lucas es situar a Jesús en Belén, la Ciudad de David, al nacer Jesús.  “Por lo tanto, estamos tratando no con una cronología científica, sino con el contar de un cuento con propósito” (Johnson, 52).

 

El propósito de una encuesta era asegurarse de que toda la gente está contada y que se le requiera pagar impuestos.

 

 

VERSÍCULOS 4-5: Y SUBIÓ JOSÉ DE GALILEA A NAZAREA

 

4Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazarea, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

 

 

“Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazarea, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Belén” (v. 4).  Este es un viaje de 85 a 90 millas aún por la ruta más corta (atravesando Samaria).  Fuera a pie o montando un burro, el viaje llevaría varios días y sería difícil para una mujer embarazada.  Para darle mejor perspectiva, piense de un lugar que está entre 85 y 90 millas de su casa.  Imagínese caminando toda esa distancia y después el viaje de vuelta.  Aún montado en un burro, sería un viaje desagradable.

 

“Á la ciudad de David, que se llama Belén” (v. 4).  Este viaje explica porque Jesús de Nazarea nació en Belén, la ciudad de David, de acuerdo con Miqueas 5:2.  Mateo relata la historia de una manera algo diferente, empezando con el nacimiento de Jesús en Belén – después, el viaje a Egipto para escapar la ira de Herodes – y finalmente el viaje a Nazarea después de que José fuera advertido en un sueño (Mateo 2).

 

Hay dos ciudades de David:

 

• Belén, el hogar ancestral de David (1 Samuel 16:1).

 

• Jerusalén, que David capturó (2 Samuel 5:7, 9) y donde construyó su palacio.

 

Lucas no menciona la aparición del ángel a José (Mateo 1:18-25).  Solo nos dice que José y María están comprometidos – viajando como pareja – y que María está embarazada.  Mateo le da a José un papel más importante.  En Lucas, José queda casi invisible.

 

 

VERSÍCULOS 6-7: ESTANDO ELLOS ALLÍ

 

6Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.  7Y parió á su hijo primogénito (griego: prototokon), y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón (griego: katalumati).

 

 

“Y parió á su hijo primogénito (griego: prototokon)” (v. 7).  Lucas proporcionó tanto detalle en su primer capítulo sobre las anunciaciones a Elisabet y María y sobre el nacimiento de Juan que nos sorprende que Juan relate el nacimiento de Jesús con tan poco detalle.

 

Lucas usa la palabra prototokon (primogénito) en vez de monogene (único – como en Juan 3:16).  Esto sugiere el nacimiento de otros hijos después.  El hecho que Jesús sea el primogénito no nos sorprende, ya que sus padres están sin casar.  Aún hoy, el primogénito a menudo ocupa un lugar especial en los corazones de sus padres.  En esa cultura, el primogénito recibe derechos especiales de herencia y ocupa un lugar prominente en el hogar.

 

“Y acostóle en un pesebre” (v. 7).  Lucas menciona el pesebre tres veces (vv. 7, 12, 16), lo cual enfatiza su importancia.  Es la señal que cumple el anuncio de los ángeles (v. 12).  Los pañales no son la señal, porque son tan típicos con los recién nacidos.  El pesebre, un abrevadero, algo inusual para una cuna de bebé, es una señal distintiva (Tannehill, 65).  El pesebre se contrasta severamente con las grandes y gloriosas señales que generalmente se asocian con el nacimiento de un emperador.

 

“No había lugar para ellos en el mesón” (v. 7).  La palabra “mesón,” la cual sugiere un lugar de alojamiento público, no es una buena traducción para katalumati, que es la misma palabra traducida como “cuarto para huéspedes” en 22:11.  La casa típica está adosada a un pesebre que se utiliza para guardar cosas o alojar animales.  Sobre el pesebre habría un cuarto utilizado por huéspedes.  Con sus conexiones ancestrales a Belén, José esperaría recibir alojamiento en una habitación al regresar a Belén, pero llega cuando todos los alojamientos están llenos.  Por lo tanto, él y María pasan la noche en el pesebre donde toma lugar el nacimiento (Ringe, 41-42).

 

Lucas sitúa a Jesús entre los que él servirá – los pobres – los marginalizados – los vulnerables.  Comienza su vida en un pesebre prestado y, más adelante, le advertirá a un posible discípulo que no tiene lugar para reposar su cabeza (9:58).

 

El dueño de la casa hubiera actuado de otra manera si supiera que el bebé estaba destinado para grandeza.  Haría sitio, aún si esto significara darle a la Sagrada Familia su propia habitación – pero no comprende el significado de este bebé.  Oportunidades espirituales nos vienen de esta manera.  No es fácil reconocer a Jesús en la cara de un hombre sin hogar, o en un bebé del tercer mundo, o en un prisionero, pero ahí es donde a menudo le encontramos.  Dios nos provee con oportunidades diarias para conocer a Cristo cara a cara.

 

 

VERSÍCULOS 8-9: HABÍA PASTORES EN LA MISMA TIERRA

 

8Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.  9Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

 

 

“Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado” (v. 8).  Si existe un versículo en el evangelio que habla de la Navidad, es éste.  Que Dios eligiera pastores para recibir la palabra de la Encarnación es casi tan sorprendente como su selección de los israelitas – o el joven David – o María – o un bebé – o un pesebre.  No podría haber más distancia entre Augusto (v. 1) y los pastores (v. 8).  También hay bastante distancia entre los Reyes de Mateo y los pastores de Lucas.

 

El ser pastor es un trabajo solitario y sucio, y no atrae a las personas que tienen mejores opciones.  Los pastores encuentran difícil observar sus obligaciones religiosas.  ¿Quién cuidará las ovejas mientras asisten a la sinagoga? ¿Cómo pueden ser fieles a sus obligaciones rituales? En una sociedad que separa a los buenos de los malos según el cumplir de tales observaciones religiosas – a los deseados de los despreciados – la gente no desea tener pastores como vecinos o yernos.  Aún así, David, que nació en Belén, había sido pastor, y llegó a convertirse en su gran rey.  Entonces uno podría decir, La Excepción Demuestra La Regla.

 

David fue pastor antes de ser rey, pero su estado humilde de niño-pastor fue resaltado por el error de su padre al no considerar que David pudiera ser el elegido (1 Samuel 16:1-11), y ciertamente fue una de las razones por las que David fue elegido.  Los Evangelios hablan de Dios como un pastor (Salmo 23:1, 28:9, 80:1), pero esa metáfora no nos hace pensar del poder y la gloria de Dios, sino en su corazón amoroso y en su cuidado pastoral.

 

Barclay anota que las autoridades del Templo mantienen rebaños de ovejas cerca de Belén por su cercanía a Jerusalén y al templo.  Opina que estos pastores pueden ser los que cuidan a las ovejas destinadas para sacrificios en el Templo.  Si eso es verdad, los “pastores que cuidaban los corderos del Templo fueron los primeros en ver el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Barclay, 17).  Por un lado, ésta es una posibilidad atractiva.  Por el otro lado, disminuye el carácter ordinario de los pastores, que puede ser la razón por la que Dios les eligió.  Los pastores “pertenecen en la lista de Lucas de huéspedes en el reino de Dios: los pobres, los minusvalidos, los ciegos, los cojos (14:13, 21)” (Craddock, Interpretation, 36).

“Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor” (v. 9).  Ésta es la tercera anunciación de los ángeles, la primera fue a Zacarías (1:5-20) y la segunda a María (1:26-38).  En cada caso, el recipiente de la anunciación responde adorando a Dios (1:46-55; 1:67-79; 2:20).

 

“La claridad de Dios los cercó de resplandor” (v. 9).  “La palabra ‘resplandor’ es clave para este pasaje.  A causa de versículo 9, muchos que asisten a la iglesia se imaginan que la palabra se refiere a una gran luz.  Este significado es demasiado concreto... la presencia de Dios, aún a través de un ángel, sobrecarga los sentidos como la brillantez puede sobrecargar los ojos... Puede ayudarnos el recordar que la raíz de la palabra ‘gloria (resplandor)’ en hebreo viene del verbo ‘pesar o ser pesado.’  ...Darle gloria a Dios es reconocer que el poder y el honor pueden pertenecerle no a Augusto o a Cirenio, ni a sus equivalentes contemporáneos, sino a Dios y solo a Dios” (Farris, 296).

 

En la Transfiguración, la gloria del Señor será revelada al círculo interno – Pedro, Santiago, y Juan.  Ahí, también, los discípulos tiemblan de miedo cuando la nube les rodea.  No es sorprendente que estos simples pastores tiemblen de miedo mientras experimentan la gloria del Señor estando en sus simples alrededores en el medio de la nada.

 

“Y tuvieron gran temor” (v. 9).  Hoy en día, los ángeles se proyectan como mujeres jóvenes y atractivas, y a menudo se proyectan cumpliendo los deseos de alguien.  La realidad es que la apariencia de los ángeles representa el poder de Dios y es una cosa para temer.

 

 

VERSÍCULOS 10-14: OS DOY NUEVAS DE GRAN GOZO

 

10Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11Que os ha nacido hoy (griego: semeron – hoy), en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO (griego: Christos – el ungido) el Señor.  12Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.  13Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: 14Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

 

 

“No temáis” (v. 10).  Éstas son las mismas palabras usadas por los ángeles en la anunciación a Zacarías (1:13) y María (1:30) – (véase también 5:10; 12:7, 32).

 

“He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo” (v. 10).  Lucas es un gentil.  En sus Hechos, Lucas nos presenta favorablemente a los centuriones romanos (7:1-10; 23:47), y documenta la visión de Pedro que abrió la iglesia a los gentiles (Hechos 10).  Aquí, al empezar este Evangelio, establece que Jesús es para todas las gentes – no solo para el pueblo de Israel.

 

“Que os ha nacido hoy (griego: semeron – hoy)” (v. 11).  Lucas utiliza esta palabra semeron varias veces en un contexto escatológico: “Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos” (4:21).  “Hemos visto maravillas hoy” (5:26).  “Hoy ha venido la salvación á esta casa” (19:9).  “De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” (23:43).

 

“Un Salvador” (v. 11).  La palabra “Salvador” sugiere que la gente necesita la salvación.  Sí, estarían de acuerdo en que necesitan ser salvados, pero, explicarían su necesidad en términos nacionalistas.  Sentirían la necesidad de un mesías que les salvara de los romanos.  Jesús, sin embargo, ha venido a salvarles de sus pecados (1:77; 5:20; 7:47; 11:4; 24:47).

 

Los romanos piensan de Augusto como un salvador, porque calmó el desacuerdo e inició la Pax Romana.  Sin embargo, la paz de Augusto resultaría frágil.  Tras su muerte, otros hombres asumirán el poder – hombres como Nero y Caligula – hombres cuyos nombres serán sinónimos con traición y crueldad.  Los ángeles presentan un salvador que continuará su obra de salvación a lo largo de la historia humana.  El Salvador del Primer Siglo también es el Salvador del Siglo Veintiuno.  El Salvador de Israel es el Salvador del Mundo.

 

“Que es CRISTO (Christos) el Señor” (v. 11).  Christos es una palabra griega y Mesías es una palabra hebrea.  “Ambas palabras significan ‘ungido.’  Ser ungido significa ser reconocido y consagrado con alguna capacidad especial, generalmente como rey y agente de Dios” (Evans, 37).

 

La señal que los pastores habían de buscar era “al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre” (v. 12).  Como se anota arriba, los pañales eran una cosa normal para un recién nacido, pero el pesebre era una señal distintiva.  No hubieran encontrado ningún otro bebé cerca echado en un pesebre esa noche.  También era una señal que Dios había escogido obrar a través de gente y cosas muy ordinarias para traer a la tierra un Mesías accesible a gente de todas circunstancias.

 

“Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (v. 14).  “La ‘paz en la tierra’ dada por Dios no significaba el final de la hostilidad humana en la tierra.  El ‘Shalom’ de Dios es la vida que se experimenta plena, rica, y completamente, de acuerdo con la voluntad de Dios” (Nickle, 26).

 

“Gloria en las alturas á Dios” (v. 14).  Aquí, los ángeles le dan la bienvenida al nacimiento de Jesús.  Más adelante, la multitud le dará la bienvenida a Jesús en Jerusalén diciendo, “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!” (19:38).

 

 

VERSÍCULOS 15-16: PASEMOS Y VEAMOS ESTO QUE HA SUCEDIDO

 

15Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.  16Y vinieron aprisa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

 

 

“Pasemos pues hasta Belén” (v. 15).  Fácilmente, los pastores podían haber dicho, “Primero, déjeme buscar a alguien que cuide de las ovejas.”  Podían haber dicho, “Me gustaría ir, pero me necesitan aquí.”  En vez, como los pescadores que dejan sus botes y el recaudador de impuestos que deja su puesto, responden a la llamada.  No se contentan con alabar a Dios con sus labios, sino que le alaban con sus pies – al ir a ver eso de que los ángeles hablaron.  De cierto Jesús no permitirá que regresen a rebaños devastados.

 

“Y vinieron aprisa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre” (v. 16).  Tenga cuidado al leer este versículo en oración pública, no sea que ponga a María y a José junto con el bebé.  Tome una pausa después del nombre de José.

 

Los pastores obedecen el mandato del ángel con prisa.  Gente más sofisticada quizá titubearía.  Tendría preguntas que hacer y problemas que considerar.  ¿En qué se estarían metiendo? ¿Cuáles podrían ser las ramificaciones de su participación?  Gente simple encuentra más fácil el obedecer – están acostumbrados a seguir órdenes – no sienten la necesidad de estar en control – no tienen una imagen pública que proteger.  Gente simple hace mejores sirvientes, y el Señor necesita sirvientes – gente que obedezca.

 

 

VERSÍCULOS 17-20: TODOS LO QUE OYERON, SE MARAVILLARON

 

17Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.  18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.  19Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.  20Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

 

 

“Hicieron notorio lo que les había sido dicho” (v. 17).  Una vez que hemos sido privilegiados con la presencia de Dios, entonces tenemos la responsabilidad de compartir la experiencia con otros – de correr la palabra – de proclamar el Evangelio.

 

“Y todos los que oyeron, se maravillaron” (v. 18).  ¿Quiénes son los maravillados? ¿José y María? ¡Seguramente! ¿Los pastores? ¡De cierto! ¡También aquéllos a quienes los pastores relatarán esta historia en los próximos días!

 

“Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón” (v. 19).  Nuevas madres aman todo de sus bebés, así, es natural que María ame este relato tan maravilloso que los pastores le cuentan y que ella confiera estas cosas en su corazón.  Dios la asignó para esta misión, y ella la embarcó dispuestamente.  En el principio, no podría comprender todo lo que seguiría.  Al desplegarse la vida de Jesús, ella se preguntaría acerca de los caminos tan sorprendentes en los que se encuentra.  Si Dios la escogió a ella para ser la madre del Señor, ¿por qué un pesebre? ¿Por qué pastores? Si había un coro angelical, ¿por qué se les apareció a los pastores? ¿Por qué no a ella? ¿Qué pasará ahora? ¿Qué es lo que Dios espera de ella? “María no comprendía por completo las implicaciones de todo lo que le había pasado... A veces, podría haber tenido las mismas preguntas que tenía Juan Bautista en Lucas 7:18-23” (Stein, 110).

 

“Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho (v. 20).  Igual que gente muy ordinaria después será testigo de la resurrección, pastores muy ordinarios sirvieron de testigos de la Encarnación.  Además de los ángeles, ellos son los primeros en proclamar las Buenas Noticias del nacimiento de Jesús.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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