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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Marcos 11:1-11

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 11-16: LA PASIÓN (EL SUFRIMIENTO) DE CRISTO

 

El Evangelio de Marcos es el más corto de los cuatro Evangelios – solo 16 capítulos – pero, dedica cinco capítulos (11-15) a la muerte de Jesús y los eventos que la precedieron, y un capítulo (16) a la resurrección de Jesús.  Como resultado, este Evangelio a veces se describe como “una narración de la pasión con una extensa introducción” (Brooks, 175). 

 

La historia de la entrada de Jesús a Jerusalén aparece en los cuatro Evangelios (véase también 21:1-9; Lucas 19:28-40; Juan 12:12-19).  Los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos, y Lucas) solo relatan una visita de Jesús a Jerusalén – excepto cuando visitaba el templo de niño (Lucas 2:27, 46) y en su tentación (Lucas 4:9) – pero el Evangelio de Juan incluye múltiples visitas (Juan 2:13 ff; 5:1 ff; 10:22 ff; 12:12 ff).  Podemos dar por hecho que Jesús visitó Jerusalén varias veces durante su ministerio, pero escritores sinópticos decidieron relatar solo esta visita.

 

Hay varios elementos en particular en el relato de Marcos de la entrada de Jesús a Jerusalén, y es difícil no imponer los otros Evangelios sobre Marcos.  En el Evangelio de Marcos, no hay ninguna cita de Zacarías 9:9 (véase Mateo 21:5).  Jesús monta un pollino en lugar de un burro (véase Mateo 21:2).  La multitud tendía “hojas de los árboles” por donde Jesús pasaba (v. 8) en lugar de “ramos de palmas” (véase Juan 12:13).  En los hosannas, no hay mención de Jesús como Hijo de David (véase Mateo 21:9).  Jesús no llora sobre Jerusalén (véase Lucas 19:41-44).  Visita el templo, va a Betanía, maldice un higüero, y entonces limpia el templo (11:11f) – una secuencia algo diferente de la de Mateo 21.

 

Podría ser apropiado pensar del ciego Bartimeo como el comienzo de los eventos de la Pascua cuando saluda a Jesús como “Hijo de David” (10:47) – una confesión de fe que demuestra que un hombre ciego puede ver lo que líderes religiosos no han logrado ver – que Jesús es el Mesías.

 

 

VERSÍCULOS 1-6: EL SEÑOR LO HA MENESTER

 

1Y como fueron cerca de Jerusalén, de Betfagé, y de Betania, al monte de las Olivas, envía dos de sus discípulos, 2Y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallaréis un pollino (griego: polon) atado, sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo y traedlo. 3Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá. 4Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desataron. 5Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? 6Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado: y los dejaron.

 

 

“Y como fueron cerca de Jerusalén, de Betfagé, y de Betania, al monte de las Olivas, envía dos de sus discípulos” (v. 1).  Betania se encuentra al este del Monte de Olivas, a unas dos millas (tres kilómetros) de Jerusalén.  Es el hogar de Marta, María, y Lázaro, y Juan relata como Jesús resucitó a Lázaro de la muerte poco antes de su llegada a Jerusalén (Juan 11:1-16).  La ubicación de Betfagé es más dudosa, pero seguramente se encuentra al oriente del Monte de Olivas cerca de Betania.

 

El Monte de Olivas es un cerro sobre Jerusalén de aproximadamente 2.5 millas (4 kilómetros) de largo y de 2963 pies (903 metros) de altura en su punto más alto.  Seguramente era el lugar donde ocurrió la primera observación de la Fiesta de Tabernáculos (Nehemías 8).  Zacarías lo asocia con la llegada del Mesías (Zacarías 14) (Myers 778-779).  “Al caer Jerusalén en 586 a.C.  Ezequiel recibió una visión de la gloria del Señor saliendo de Jerusalén y deteniéndose en el Monte de Olivas (Ezequiel 11:23)” (Edwards, 334).

 

La relación entre el Monte de Olivas y la Fiesta de Tabernáculos y el hecho que ramos de hojas (v. 8) están asociadas con Tabernáculos ha causado que algunos se pregunten si Jesús entra en Jerusalén en Tabernáculos (octubre) y no durante la Pascua.  No obstante, Juan y Marcos específicamente unen la entrada a Jerusalén con la Pascua (Hooker, 256).

 

“Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallaréis un pollino (polon) atado, sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo y traedlo” (v. 2).  Un polon puede ser el pollino de un asno o un caballo, pero Mateo nos habla de un burro y un potro (Mateo 21:2), por eso podemos asumir que éste es el potro de un asno.  Zacarías 9:9 nos habla de un rey que “vendrá á ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, así sobre un pollino hijo de asna.”

 

“sobre el cual ningún hombre ha subido” (v. 2b).  La intención puede ser darle a Jesús una montura especial que nadie ha montado antes – como la declaración que se hará más adelante acerca del sepulcro “en el cual ninguno había aún sido puesto” (Lucas 23:53; Juan 19:41) (Evans, WBC, 142).  También puede relacionarse a la instrucción del Mishna que declara “nadie puede montar un animal montado por un rey” (Evans, TLC, 267).  Es decir, Jesús asume un privilegio real al montar un pollino que nunca ha sido montado.  Números 19:2 y Deuteronomio 21:3 requieren que animales que nunca han llevado un yugo sean sacrificados.  Esto se relaciona a nuestro texto porque demuestra la preferencia de utilizar animales con propósitos sagrados que nunca se hayan utilizado para trabajo mundano.

 

“desatadlo y traedlo” (v. 2c).  Esta es una misión valiente – como el buscar un coche con las llaves puestas y llevárselo.  Los discípulos podrían ser castigados por llevarse un pollino sin permiso.  Su voluntad al obedecer a Jesús es señal de su fe.

 

“Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor (ho kurios) lo ha menester: y luego lo enviará acá” (v. 3).  No tenemos como saber si Jesús está ejerciendo el poder de Dios o si lo habría arreglado antes con el dueño del animal.  En cualquier caso, parece ejercer autoridad real al apoderarse de un animal según sea necesario.

 

Kurios se puede traducir de varias maneras – señor, amo, Señor – pero el uso del artículo (ho – el) aquí claramente significa “el Señor” – con tonos de deidad.  Eruditos debaten si ko kurios  se refiere a Dios o a Jesús, pero eso no es de incumbencia ya que Jesús es el Hijo de Dios (1:1).

 

“Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desataron. Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado: y los dejaron” (vv. 4-6).  “El dueño del pollino concedió… Ésta, ciertamente, debe ser nuestra respuesta a cualquier cosa que Dios necesite de nosotros… Tenemos destrezas que hemos de utilizar para el reino, personalidades que pueden ser instrumento de su verdad, pies que pueden hacer sus recados, manos que pueden aliviar pesadumbres… Dios necesita nuestro tiempo… Dios necesita nuestra fuerza… Dios necesita nuestras mentes… Entre nosotros, ¿qué tipo de prioridad tiene Dios?” (Luccock, 825).

 

 

VERSÍCULOS 7-10: ¡HOSANNA!

 

7Y trajeron el pollino á Jesús, y echaron sobre él sus vestidos, y se sentó sobre él. 8Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y las tendían por el camino. 9Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo:

 

¡Hosanna!

 Bendito el que viene en el nombre del Señor.

10Bendito el reino de nuestro padre David que viene:

¡Hosanna en las alturas!

 

 

“Y trajeron el pollino á Jesús, y echaron sobre él sus vestidos” (v. 7).  El pollino nunca ha sido montado, por eso no tiene silla.  Los vestidos sirven de silla – suavizan la montura.

 

“y se sentó sobre él” (v. 7).  Esto es inusual porque, hasta el momento, Jesús ha caminado a todas partes y peregrinos generalmente caminan a Jerusalén.  Su entrada montando el pollino, sin embargo, es una manera dramática de mostrar su estatus – es rey, montando una montura de rey.  “En Palestina, el asno no era un animal despiadado, sino noble.  Cuando un rey iba a la guerra montaba un caballo, cuando venía en paz montaba un asno” (Barclay).

 

“Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y las tendían por el camino” (v. 8).  Parece que, en lugar de ser bienvenido por el pueblo de Jerusalén, Jesús entra en Jerusalén acompañado por peregrinos (Perkins, 658).  La respuesta de la multitud es digna de un rey – como poner la alfombra roja – semejante a la multitud tendiendo sus ropas ante Jehú, gritando, “Jehú es rey” (2 Reyes 9:13).  También se parece a la bienvenida que el pueblo le dio a Simón Macabeo cuando entró triunfante en Jerusalén después de derrotar Antioco y restaurar el templo profanado (1 Macabeos 13:51).  Es importante anotar que Jesús,  muy pronto, también restaurará el templo profanado (vv. 15-17).

 

Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna!” (v. 9a).  Hosanna es la transcripción de una palabra hebrea que significa “¡sálvanos!”  No obstante, el pueblo la adoptó como palabra de celebración o de alabanza, mucho como algunos cristianos hoy utilizan la palabra Aleluya, por eso, puede utilizarse en la oración o en la alabanza.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor” (v. 9b).  Esto es de Salmo 118:26, un salmo de Hallel (alabanza) que alaba a Dios por haber liberado a Israel de Egipto (Brooks, 180).

 

“Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas!” (v. 10).  El origen y el significado de esta expresión no se conocen con certeza.  “El reino de nuestro padre David que viene” tiene un tono de sedición – una “gran explosión de alabanza y de sentimientos nacionalistas” (France, 429) – y concuerda con los cargos que pronto declararán contra Jesús – que él es (o que pretende ser) “Rey de los Judíos” (15:2, 9, 12, 18, 26).  Jesús se mostró a un grupo selecto de sus discípulos en la Transfiguración (9:2-8).  Ahora comienza a mostrarse al pueblo general.

 

Aquí, la multitud camina por un camino estrecho.  Cualquier sugerencia que implique que Jesús pretende asumir poderes reales sería gravemente confrontada con la acción decisiva de los romanos.  No es hasta que el sumo sacerdote le pregunta directamente “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” que Jesús declara ser el Mesías (14:61-62).

 

Estas personas no son de Jerusalén, en vez, son discípulos y peregrinos que están con él en las afueras de Jerusalén, preparándose para entrar.  Esta no es una Entrada Triunfal sino una Preparación Triunfal.  “Aquí no se justifica el comentario preferido del predicador acerca de una multitud que un día grita ¡Hosanna! y pocos días después grita ¡Crucifícale!  No es la misma multitud.  Los peregrinos galileos gritaron ¡Hosanna! al acercarse a la ciudad; la multitud de Jerusalén gritó ¡Crucifícale!” (France, 430.

 

 

VERSÍCULO 11: Y ENTRÓ EN JERUSALÉN Y EN EL TEMPLO

 

11Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo: y habiendo mirado alrededor todas las cosas, y siendo ya tarde, salióse á Betania con los doce.

 

 

“Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo” (v. 11a).  En Mateo y Lucas, Jesús limpia el templo inmediatamente después de entrar en Jerusalén (en Juan lo hace mucho antes).  Sin embargo en Marcos, simplemente va al templo para mirar y después va a Betania con sus discípulos para pasar la noche.  Imaginamos que estarían cansados, porque han caminado desde Jericó (10:46) – una distancia de más de 20 millas (32 kilómetros) – mucho del camino cuesta arriba.

 

En el templo, no hay multitud – no hay bienvenida de los sacerdotes.  La aclamación que recibió Jesús al entrar en Jerusalén se ha menguado.  No se le aclama ningún honor.  Su breve visita al templo parece anti-climática, pero es una inspección para preparar la limpieza del templo que ocurrirá el próximo día.

 

“y siendo ya tarde, salióse á Betania con los doce” (v. 11c).  “Este breve pasaje… nos demuestra algo de los Doce.  Todavía estaban con él.  En ese momento sería bastante obvio que Jesús se estaba suicidando, como les parecería a ellos.  A veces les criticamos por su falta de lealtad en estos últimos días, pero dice algo de ellos que, aunque comprendían poco de lo que estaba pasando, se quedaron con él” (Barclay).

 

“Después de esto, todo se centra en el templo” (Geddert, 259).  Jesús limpiará el templo (11:15-17) – enseñará en el templo (11:18; 12:35; 14:49) – se defenderá de los ataques en el templo (11:27 – 12:41) – alabará un escriba por comprender que el amor importa más que la observación ritual en el templo (12:28-34) – y predecirá su destrucción (13:1-8).  Sus enemigos le acusarán de planear la destrucción del templo (14:57-58).  Al morir, el velo será rasgado en dos de arriba abajo (15:38).  Después de tres días, el templo de su cuerpo será restaurado a la vida (16:1-8) (Geddert, 260).

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Barclay, William, Gospel of Mark (Edinburgh:  The Saint Andrew Press, 1954)

 

Brooks, James A, The New American Commentary:  Mark (Nashville:  Broadman Press, 1991)

 

Edwards, James R., The Gospel According to Mark (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

 

Evans, Craig A., in Van Harn, Roger, E. (ed.), The Lectionary Commentary: The Third Readings:  The Gospels (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 2001)

 

Evans, Craig A., Word Biblical Commentary:  Mark 8:27 –– 16:20 (Nashville:  Thomas Nelson Publishers, 2001)

 

France, R.T., The New International Greek Testament Commentary:  The Gospel of Mark (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 2002)

 

Geddert, Timothy J., Believers Church Bible Commentary:  Mark (Scottdale, PA:  Herald Press, 2001)

 

Grant, Frederick C. and Luccock, Halford E., The Interpreter's Bible, Vol. 7 (Nashville:  Abingdon, 1951)

 

Hare, Douglas R. A., Westminster Bible Companion:  Mark (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1996)

 

Hooker, Morna D., The Gospel According to Saint Mark (Hendrickson Publishers, 1991)

 

Myers, Allen C. (ed.), The Eerdmans Bible Dictionary (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Co., 1987)

 

Perkins, Pheme, The New Interpreter's Bible, Vol. VIII (Nashville:  Abingdon, 1995)

 

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