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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Marcos 7:24-37

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 6-8: OJOS PARA VER Y OÍDOS PARA OÍR

 

Empezando con el Alimentar de los Cinco Mil (6:30-44), Marcos relata una serie de milagros que incluyen la restauración del oír y hablar del sordomudo (7:31-37) y la restauración de la vista de un ciego (8:22-26).  El pasaje culmina con la declaración de fe de Pedro, “Tú eres el Cristo” (8:29).  Mientras tanto, Jesús encuentra antagonismo de los escribas y fariseos (7:1-23; 8:11-13) y la falta de fe de los discípulos (8:14-21).  Más tarde, cuando se preocupan por la falta de pan (recuerde que Marcos acaba de relatar el Alimentar de los Cinco Mil y de los Cuatro Mil), Jesús dice, “¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿No consideráis ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís?” (8:17-18).  Jesús ha sanado físicamente, pero su propósito principal es abrir ojos y oídos espirituales.

 

 

VERSÍCULOS 24-30: LA MUJER GRIEGA SIROFENICIA DE NACIÓN

 

24Y levantándose de allí, se fue á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.  25Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies.  26Y la mujer era griega, sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.  27Más Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos (griego: kynariois).  28Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor (griego: kurie – Señor); pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.  29Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.  30Y como fue á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama.

 

 

“Y levantándose de allí, se fue á los términos de Tiro y de Sidón” (v. 24a).  Este territorio es gentil.  La región de Tiro y Sidón era el hogar de Jezabel, enemiga de Elías (1 Reyes 16:31).  Inspiró la ira de los profetas (Ezequiel 26:15-17; Zacarías 9:3).  “Tiro representaría la expresión más extrema de paganismo, tanto real como simbólico, con el que un judío esperaría encontrarse… Al viajar a ‘la vecindad de Tiro,’ y particularmente al recibir a la mujer sirofenicia, Jesús expande los límites de su ministerio más allá de lo imaginado para el Mesías.  Desde una perspectiva socio-religiosa, y de una manera sin precedente en el judaísmo, la visita de Jesús a Tiro hace universal el concepto de un Mesías en cuestiones de geografía, origen étnico, género, y religión” (Edwards, 217).

 

“y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese” (v. 24b).  Según el carácter de esta historia, es probable que esta casa sea un hogar judío.  No está claro el propósito de Jesús por visitar esta zona.  Versículo 24 hace pensar que está buscando un poco de soledad de las multitudes que han venido siguiéndole a lo largo de su ministerio en Galilea.  Quizá solo busca un poco de tiempo aparte con los discípulos.

 

Craddock sugiere que, habiendo aclarado previamente lo que constituye algo limpio o impuro (vv. 1-23), Jesús ahora pone sus enseñanzas en práctica, proveyendo ministerio a los impuros (Craddock, 405).  Williamson apoya este sentimiento, diciendo, “Si en el pasaje que precede Jesús ‘declaró limpias todas las comidas’ (7:19), en estas historias él declara limpias a todas personas” (Williamson, 137; véase también Brooks, 120).

 

Cuando Marcos escribió este Evangelio (65-70 d.C.), la iglesia incluía a muchos gentiles.  El hecho que Marcos debe explicar estas tradiciones judías (7:3-4; 7:11, 19) sugiere que la mayor parte de sus lectores es gentil.  En los días de Marcos, la iglesia ya había experimentado luchas considerables para poder determinar la relación que debía tener con gentiles.  Esta historia de Jesús y la mujer sirofenicia refleja los comienzos de esta lucha.

 

“mas no pudo esconderse” (v. 24c).  En esta historia y la próxima, los esfuerzos de Jesús para pasar relativamente desapercibido se frustran.  Igual que el sol no puede esconderse en el cielo, tampoco el Hijo puede esconderse en la tierra.

 

“Una mujer, cuya hija tenía un espíritu Inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies.  Y la mujer era griega, sirofenicia de nación” (vv. 25-26).  Marcos vuelve a enfatizar el hecho que esta mujer griega vive en territorio gentil – es una gentil sirofenicia, nada menos – una mujer de la abominable zona gentil.  “y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio” (v. 26).

 

Fenicia es una larga y estrecha tira de costa rodeada por el Mediterráneo al oeste y montañas al este – la planicie costal de lo que hoy es el Líbano.  Al sur, su borde es el Monte de Carmel (al este del Mar Galileo), y se extiende aproximadamente 185 millas (300 kilómetros) al norte desde ahí.  Sus ciudades principales incluyen Ptolemais, Tiro, y Sidón.  La palabra “sirofenicia” conecta a esta mujer con Siria y con Fenicia.

 

La respuesta de Jesús nos sorprende.  “Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos” (kynariois) (v. 27).  Este versículo es uno de los más preocupantes en el Nuevo Testamento.  La mujer pide sanar, no para ella misma, sino para su hija.  Sería difícil para una mujer gentil pedir ayuda a un hombre judío, pero la necesidad que tiene es abrumante.  Viene con fe como alguien que suplica deferentemente - ¿qué más podría pedir Jesús? Resulta que podría pedir que fuera judía – “Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos.”

 

Algunos eruditos intentan suavizar las palabras de Jesús, sugiriendo que éste es un proverbio conocido que no sonaría tan grave poniéndolo en su contexto – o que el diminutivo kynariois, se refiere a animales domésticos, así implicando un tono afectuoso.  Sin embargo, no parece apropiado domesticar las palabras de Jesús.  No podemos dar validez a este dicho como si fuera un proverbio corriente, y aunque se refiera a animales domésticos, es una declaración fuerte.  La mayoría de referencias bíblicas a los perros son negativas (véase Éxodo 22:31; 1 Samuel 24:14; 2 Samuel 16:9; 1 Reyes 21:23; 22:38; 2 Reyes 9:36; Isaías 56:10; Mateo 7:6; Lucas 16:21; Filipos 3:2).

 

R. T. France presenta una perspectiva nueva en cuanto a este problema.  Dice, “Mal entendimiento (de este pasaje) surge primeramente al no leerlo por completo.  Es un diálogo en el que segmentos individuales funcionan solo como partes de su totalidad… El encuentro total resulta en una conclusión totalmente positiva en vv. 29-30, mientras que el diálogo que lo precede sirve para destacar la naturaleza radical de esta nueva etapa en las predicaciones de Jesús, que se ha dejado ‘persuadir’ por el realismo y el ingenio de la mujer.  Parece un maestro sabio que permite e incita a su alumno a presentar un argumento victorioso contra el desconcierto de su propia reticencia.  Funciona de una manera que en otro contexto se le podría llamar ‘abogado del demonio,’ y no se desalienta al ser ‘derrotado’ en un argumento” (France, 296).

 

Las escrituras dejan claro que Jesús conoce los corazones de la gente y responde según ellos.  Un hombre rico viene preguntando qué debe hacer para ganarse la vida eterna.  Jesús, sabiendo como el hombre ama el dinero, dice, “Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Marcos 10:21).  Hay otros relatos como éste en el Nuevo Testamento – relatos donde Jesús conoce los corazones de la gente y responde según lo que encuentra en ellos (véase también 12:15).  Si eso es verdad, Jesús debe conocer lo que hay en el corazón de esta madre – y sabe que ella no se rendirá si él la presiona un poco.  Hace esto para darle a ella la oportunidad de ganarse su caso.

 

Claramente, Jesús cree necesario enfocar su misión en los judíos.  “Los cuatro Evangelios, que en principio fueron escritos para audiencias gentiles, indican que los contactos entre Jesús y los gentiles eran pocos pero excepcionales” (Hare, 85).  El tiempo llegará cuando gentiles serán bienvenidos en la iglesia, pero todavía no ha llegado ese momento.

 

Como dijo Pablo en su carta a los Romanos (escrita antes que el Evangelio de Marcos), “al judío primeramente y también al griego” (Romanos 1:16).  Existe un orden natural en cada buen esfuerzo.  Un constructor debe preparar un cimiento sólido antes de empezar a construir paredes y tejados.  Así es que Jesús limita su ministerio a gentiles en deferencia a la gente que Dios escogió hacía tantos siglos.  Ministerio a gentiles llegará en buen tiempo.

 

Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor (kurie – Señor); pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos” (v. 28).  En varias ocasiones en este Evangelio, Jesús se refiere a si mismo como Señor (2:28; 5:19; 11:3; 12:36), pero este lugar es el único donde otra persona le llama “Señor.”  Es irónico que la persona que le llama “Señor” sea una mujer gentil en vez de uno de sus discípulos.

 

La mujer contesta bien – reconoce el lugar especial de los judíos, llama atención a su propia necesidad, y utiliza las palabras de Jesús para seguir con su súplica.  Kynarion – animales domésticos – son parte del hogar y están bajo el cuidado del amo.  La mujer utiliza la imagen de los hijos dejando caer al suelo pedacitos de comida descuidadamente (o quizá a propósito).  ¿Qué daño resultará por dejar que el kynarion consuma las sobras que los niños no comerán de todos modos?


Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija” (v. 29).  Anote que:

 

• Jesús no la acompaña a su casa.  No toca a la hija.  No hace una declaración para sanarla. Simplemente declara que su hija está sanada.  El énfasis de esta historia no es sanar, sino la relación de Jesús con los gentiles.

 

• En el relato de Mateo, Jesús encomienda la fe de la mujer (Mateo 15:28), pero aquí encomienda su buena respuesta.

 

“Y como fue á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama” (v. 30).  La mujer no rogó que Jesús la acompañara a ver a su hija.  Primero, ella demostró una simple pero profunda fe al venir a Jesús, y ahora expresa una simple pero profunda fe al irse.  Su fe es como la del centurión romano (Mateo 5:5-13; Lucas 7:1-10) – también gentil.  Al llegar a su casa, encuentra que el demonio se ha ido y que su hija ha sido sanada.

 

Esta mujer sirve de ejemplo de aquéllos que no se desalientan cuando su oración persistente no es inmediatamente contestada.  Nos proporciona un modelo para comprometernos con Dios por medio de oración completa y profunda, en vez de simplemente recitar oraciones memorizadas o una lista de necesidades.  No toda oración ferviente será contestada como lo pedimos, pero Dios premia fervor y tiene poco respeto por oraciones medio-corazonadas y tibias (Revelaciones 3:16).  El arquetípico modelo de oración ferviente es Jacobo luchando con Dios en Peniel hasta que recibió una bendición (Génesis 32:22-32).

 

Esta mujer también sirve de modelo de una madre que ama su hija lo suficiente para tomar una parte activa en la vida de su hija.  Podría haber encontrado excusas para no ir a Jesús, pero no lo hizo.  Podría haberse desalentado con la respuesta inicial de Jesús, pero persistió.  “¡Suponga que todos los padres cristianos y todas las iglesias tuvieran la misma persistencia e ingenuidad para traer a sus hijos la salvación de Cristo!” (Luccock, 755).  ¡Sería un mundo diferente!  Muchos padres hoy se contentan con practicar una disciplina de laissez faire con sus hijos, pero a menudo los resultados son desastrosos.  La iglesia necesita pedir a los padres que tomen un papel activo en guiar a sus hijos.  Igual que el jardinero inatento engendra malas hierbas, también padres inatentos engendran hijos turbados.

 

La mujer también provee un fuerte contraste de los escribas y fariseos que retaron a Jesús en la historia que precede (7:1-23).  Recuerdan lo que dijeron los profetas acerca del Mesías que se acerca.  Han visto (o por lo menos oído) el Alimentar de los Cinco Mil (6:30-44) y el sanar de los enfermos en Genesaret (6:53-56), pero prefieren encontrar fallos con Jesús y sus discípulos (7:1-23).  Es decir, en cada oportunidad que tienen de mirar a través de ojos de fe, eligen mirar a través de ojos sin fe.  Esta mujer, una gentil, elige ver a través de los ojos de la fe.

 

 

VERSÍCULOS 31-35: EL HOMBRE SORDOMUDO

 

31Y volviendo á salir de los términos de Tiro, vino por Sidón á la mar de Galilea, por mitad de Los términos de Decápolis.  32Y le traen un sordo y tartamudo (griego: mogilalon), y le ruegan que le ponga la mano encima.  33Y tomándole aparte de la gente, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo, Tocó su lengua; 34Y mirando al cielo, gimió, y le dijo: Ephphatha: que es decir: Sé abierto.  35Y luego fueron abiertos sus oídos, y fue desatada la ligadura de su lengua (griego: kai eluthe ho desmos tes glosses – y fue soltada la ligadura de la lengua), y hablaba bien.

 

 

“Y volviendo á salir de los términos de Tiro, vino por Sidón á la mar de Galilea, por mitad de Los términos de Decápolis” (v. 31).  Este itinerario parece extraño.  Sidón está al norte de Tiro, y el Mar Galileo se encuentra al sureste.  Jesús se desvía de su camino para visitar Sidón.  Algunos eruditos sugieren que Marcos no conoce bien la geografía de esta zona, pero parece más probable que Jesús simplemente decide visitar Sidón antes de alejarse de allí.

 

La palabra Decápolis viene de dos palabras griegas (deka y polis) que significan “diez ciudades” – aunque con el pasar del tiempo más de diez ciudades llegarían a ser miembros.  La mayoría de las ciudades se encuentran al sur y al este del Mar Galileo y el Río Jordán, pero Damasco (situada 60 millas al noreste del Mar Galileo) es miembro de la Decápolis.  La Decápolis no solo se refiere a estas ciudades, pero también a la región en la que se sitúan.  La población de la región es principalmente gentil, pero judíos también viven allí.

 

Estas ciudades fueron establecidas por los griegos, y judíos resentían esta presencia gentil en su frontera – un resentimiento que a veces abría paso a la guerra.  Los griegos respondieron diseñando una floja confederación de ciudades para proveer defensa común, no solo contra incursiones judías, sino también contra merodeadores del desierto.

 

Los romanos alentaban el crecimiento de la cultura griega en la Decápolis como una manera de limitar la influencia judía en la región.

 

La mención de la Decápolis en versículo 31 es significante porque demuestra que Jesús elige quedarse en territorio gentil en vez de regresar a las ciudades más familiares de Galilea.

 

“Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima” (v. 32).  Esto hace pensar del paralítico, cuyos amigos trajeron a Jesús (2:1-12).  Sabemos muy poco de este hombre o sus amigos.  Algunos eruditos piensan de ellos como gentiles (Edwards, 226-227), pero puede que sean judíos.  Por el esfuerzo que Marcos pone en identificar a la mujer sirofenicia como gentil (v. 26), sería lógico que hiciera lo mismo aquí si el hombre no fuera judío.  También, el poner de manos es una práctica de sanar judía, y pedir que Jesús lo haga (v. 32) puede indicar que los amigos del hombre son judíos.  Sin embargo, no hay ninguna mención de fe por parte de los amigos ni del sordo.

 

Gente sorda frecuentemente tiene dificultad hablando claramente porque no pueden oír el sonido de las palabras.  El hombre es “tartamudo.”  Esto podría indicar que no era sordo de nacimiento y que aprendió algún lenguaje (por imperfecto que fuera) antes de quedarse sordo.

 

Existe un paralelo significante entre el hombre sordo y los discípulos de Jesús.  El hombre no puede oír ni hablar correctamente.  Los discípulos no pueden entender lo que Jesús les dice y, por lo tanto, su proclamación queda impedida.  Ellos también necesitan la mano de Jesús para poder ver, oír, y comprender.

 

Nosotros también necesitamos la mano de Jesús para poder entender.  Igual que los primeros discípulos de Jesús que no comprendieron y que no le proclamaron fielmente, la iglesia de hoy a menudo experimenta los mismos fallos:

 

• Predicadores están tentados a proclamar un Evangelio de Prosperidad (“¡Creed y Enriqueceos!”) en vez de retar a la gente a que tome su cruz y le siga a Jesús.  No solo es el Evangelio de Prosperidad más fácil de “vender” que la cruz (por lo menos en algunos lugares), pero es más probable que predicadores se enriquezcan al predicarlo.

 

• Muy fácilmente la iglesia tolera división a su alrededor – por raza, género, nación, denominación, y nivel socio-económico – cruzar estas líneas divisoras nos incomoda.  Encontramos mucho más fácil quedarnos con los nuestros en vez de alargar la mano a los que son diferentes.  Sin embargo, la visita de Jesús a la Decápolis demuestra su compromiso hacia los que son diferentes y nos pide que compartamos ese compromiso con él.

 

• Las escrituras nos piden alabar a Dios – darle gloria a Dios – pero nuestro plan de alabanza es a menudo “lo que sacamos de él” – Dios sirviéndonos a nosotros en vez de nosotros sirviéndole a Dios.

 

• De éstas y otras mil maneras demostramos nuestra propia ceguera y sordera.  Nosotros también necesitamos que la mano de Cristo nos sane.

 

“Y tomándole aparte de la gente” (v. 33a).  No sabemos porque Jesús se lleva aparte al hombre para sanarle.  Quizá la acción de Jesús se relaciona con el deseo de mantener secreta su presencia en la historia previa (v. 24).

 

“metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua” (v. 33b).  Este sanar es muy distinto al de la hija de la mujer sirofenicia.  En esa historia, Jesús no tomó ninguna acción excepto decirle a la madre que su hija estaba sanada (v. 29).  Si Jesús parecía muy poco involucrado en ese caso, en éste parece demasiado involucrado.  Pone sus dedos en las orejas del hombre.  Escupe y le toca la lengua.  Estos son procedimientos comunes para sanar.  Si nos ofendimos por las graves palabras de Jesús hacia la mujer (v. 27), ahora nos ofendemos por los dedos en las orejas y el escupitajo en la lengua.  Si Jesús podía sanar a la hija de la mujer sin decir una palabra, ¿por qué no hace lo mismo para este hombre?

 

“Y mirando al cielo, gimió, y le dijo: Ephphatha: que es decir: Sé abierto” (v. 34).  Mirar al cielo demuestra la dependencia de Jesús en el Padre.  Su suspiro demuestra simpatía y compasión.   “Ephphatha” es una palabra aramea que Marcos traduce para sus lectores gentiles como “Sé abierto.”

 

“Y luego fueron abiertos sus oídos, y fue desatada la ligadura de su lengua” (griego: eluthe ho desmos tes glosses – y fue soltada la ligadura de la lengua) (v. 35).  La imagen es de un hombre cuya lengua estaba esclavizada – literalmente atada – que, al mandarlo Jesús, encuentra libertad de movimiento y expresión.

 

Aunque Jesús pone sus dedos en las orejas del hombre y le toca la lengua, “el verdadero sanar ocurre a través de la palabra autoritaria de Jesús.  La presencia y acumulación de gestos terapéuticos forman parte de este proceso” (Guelich, 395).

 

 

VERSÍCULOS 36-37: Y SE MARAVILLABAN

 

36Y les mandó que no lo dijesen á nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban (griego: ekerusson – de kerusso – una palabra relacionada con kerygma, la predicación del Evangelio por la temprana iglesia).  37Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oír, y á los mudos hablar.

 

 

“Y les mandó que no lo dijesen á nadie” (v. 36a).  La ironía es que el hombre sordomudo ahora puede hablar claramente, pero Jesús le prohíbe a él y a sus amigos que hablen de este milagro – la cosa más importante que le ha ocurrido jamás.   Jesús ha mandado silencio en varias otras ocasiones – de espíritus inmundos (1:25, 34; 3:12) – de un leproso (1:44) – y de los padres de la niña pequeña (5:43).  No estamos seguros por qué, pero existen varias posibilidades:

 

• Quizá estas órdenes de silencio intentan demostrar la imposibilidad de silencio – “que extender las buenas noticias de Jesús es un hecho de Dios que nadie puede parar – ni siquiera Jesús mismo (Marcus, 479).

 

• Quizá “en estos momentos, no se puede hablar de curas físicas con suficiente entendimiento, porque señalan hacia delante a eventos y cambios espirituales que todavía se encuentran en el futuro” – después de la resurrección (Hooker, 185).

 

• El lenguaje idéntico en 1:44f. y en 7:36 sugiere que el propósito de la amonestación era evitar que, de nuevo, ocurriera la misma situación que surgió después que Jesús sanara al leproso – la presencia de multitudes en cada pueblo pidiendo la mano de Jesús impidió sus movimientos e interrumpió su misión de sanar” (Lane, 268).

 

“pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban” (v. 36b).  Igual que en la historia previa (v. 24), a Jesús no se le permitirá conservarse anónimo ni mantener su privacidad.  Sin embargo, Marcos no dice que la proclamación de la multitud – su kerygma – sea mala (v. 36).  En vez, dice que “en gran manera se maravillaban” (v. 37).

 

“Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo” (v. 37a).  Su proclamación “bien lo ha hecho todo” (v. 37), nos lleva a Génesis 1:31: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.”

 

Su declaración, hace á los sordos oír, y á los mudos hablar” (v. 37b), alude a Isaías 35:5-6a: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.  Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo.”  Esta alusión se refuerza con el uso de la palabra mogilalos en v. 32.  Esta palabra se utiliza solo dos veces en la Biblia – aquí y en Isaías 35:6 (LLX – el Septuagésimo o la versión griega del Antiguo Testamento).

 

Hay bastantes conexiones entre Isaías 35 y el Evangelio de Marcos.  Geddert anota los siguientes paralelos:

 

1. La promesa, “Alegrarse han el desierto y la soledad…. verán la gloria de Jehová” (Isaías 35:

1-2), se cumple con los milagros de alimentar en el desierto (Marcos 6:35; 8:4).

 

2. La promesa, “Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios… el mismo vendrá, y os salvará” (Isaías 35:4), se cumple cuando Jesús viene a los discípulos en el mar durante la tormenta diciendo, “Alentaos; yo soy, no temáis” (Marcos 6:50).

 

3.  La promesa, “los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán” (Isaías 35:5) se cumple al sanar el sordomudo (Marcos 7:35) y el ciego (Marcos 8:22-26).

 

4.  La promesa, “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad” (Isaías 35:8) se cumple cuando Jesús lleva a los doce por el camino a Jerusalén y empieza a decirles lo que le va a ocurrir (Marcos 10:32).

 

5. La promesa, “Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría” (Isaías 35:10) se cumple el Domingo de Ramos mientras las multitudes saludan a Jesús con las palabras, “¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Marcos 11:9).

 

“Los paralelos están unidos y el orden cronológico es idéntico” (Geddert, 192).

 

El pasaje de Isaías miraba hacia adelante a la venida del Mesías, y la proclamación de la multitud en versículo 37 revela a Jesús como el Mesías.  En el próximo capítulo, Pedro confesará Jesús como Mesías (8:27-30), pero la multitud (quizá sin darse cuenta del significado total de su proclamación) se ha adelantado a Pedro en hacerlo.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).

 

 

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www.sermonwriter.com

www.lectionary.org

 

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