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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:    Mateo 25:14-30

 

 

EXÉGESIS:     

 

EL CONTEXTO: CAPÍTULOS 24-25

 

Los capítulos 24-25 constituyen el Discurso Escatológico (fin de los tiempos) de Jesús. El lugar es el templo, y el tiempo es la Semana Santa, entre el domingo de ramos y el jueves santo.

 

Las autoridades religiosas ya se sentían incómodas con Jesús antes de su entrada triunfal el domingo de ramos (21:1-11), pero la aclamación que recibió ese día y la subsecuente purificación que hizo del templo solamente logró que su antagonismo se endureciera. Hicieron varios intentos de hacer caer a Jesús con preguntas difíciles (21:23; 22:15; 22:23-28; 22:34-36), pero no tuvieron éxito. El capítulo 23 es la denuncia que Jesús hace de los escribas y fariseos y su lamento sobre Jerusalén.

 

El discurso de Jesús incluye varias parábolas que enfatizan estar preparados para el regreso del señor:

 

• El siervo infiel y el siervo fiel (24:45-51)

• Las vírgenes prudentes y las insensatas (25:1-13)

• Los talentos (25:14-30), el pasaje de hoy

 

El Discurso Escatológico concluye con el Juicio de las Naciones (25:31-46), que describe el Día del Juicio y el énfasis de Jesús en un tipo de ministerio a “uno de estos pequeñitos.”

 

El Juicio es central a todas ellas. La inesperada naturaleza del regreso del señor es importante para las tres parábolas. 

 

 

VERSÍCULOS 14-30:  LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS

 

Dado el tiempo del año – el de las campañas financieras – el predicador estará tentado a convertir esta parábola en un sermón de mayordomía que enfatizará usar nuestros dones (dinero, tiempo, y talento) para el servicio de Dios. El verdadero énfasis de esta parábola, sin embargo, no es la mayordomía del dinero sino del evangelio.

 

Hoy día, cuando escuchamos la palabra talento, tendemos a pensar en una habilidad especial como el talento musical. Ese significado viene a través de esta parábola y se deriva de ella. Sin embargo, durante el tiempo de Jesús, un talento era una medida de peso, y después de dinero. No tenía nada que ver con las habilidades.

 

Esta parábola es similar a la de Las Diez Minas de Lucas 19:11-27, pero hay diferencias importantes. En Lucas, cada siervo recibe diez minas, y cada mina pesaba aproximadamente diez ciclos (Lockyer, 1097), así que el total que se le dio a cada siervo fue de 500 ciclos; una cantidad mucho menor que los 1 a 5 talentos (3,000 a 15,000 ciclos) de la parábola de Mateo. “La narración en Lucas nos enseña que los siervos de Dios tienen una tarea básica, la de vivir la fe; la de Mateo comienza con el hecho de los diferentes dones que hallamos en los siervos de Dios y manifiesta la manera en que ellos usan o no usan esos dones (Morris, 626). Dadas estas diferencias, es mejor tratar estas parábolas por separado en lugar de tratar de hacerlo con referencias cruzadas.

 

 

VERSÍCULOS 14-15: ENSEÑAR CONFORME A SU FACULTAD

 

14Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos (griego = doulos, esclavos o siervos), y les entregó sus bienes.  15Y á éste dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad (griego = dunamis, poder, fuerza, habilidad); y luego se partió lejos.

 

 

La palabra griega doulos, se puede traducir como esclavo o siervo, y puede reflejar ya sea un servicio involuntario (esclavo) o voluntario (siervo). Los escritores del Nuevo Testamento usan doulos para referirse a su propio servicio a Cristo (Ro. 1:1; Ga. 1:10; Fil. 1:1; 2 Tim. 2:24; Tit. 1:1; Santiago 1:1; 2 P. 1:1). Éste claramente es un servicio voluntario, no de esclavo. Debido a que la palabra esclavo inflama pasiones y tiene la posibilidad de distraer a los lectores del mensaje central de esta parábola, en esta exégesis voy a usar la palabra siervo, y recomendaría su uso en el sermón. Sin embargo, recomiendo leer el pasaje tal como está escrito, porque meterse con la traducción también puede encender pasiones a menos que se explique cuidadosamente.

 

Un hombre se va de viaje. Tengan en mente:

 

• que Jesús ahora se está preparando para morir, para irse. La narración de la pasión comienza en el siguiente capítulo con el complot para matar a Jesús (26:1-5) y su ungimiento en Betania (26:6-13).

 

• que esta parábola está inmersa en el Discurso Escatológico de Jesús, en que está alertando a prepararse para su regreso.

 

•   que Mateo está escribiendo su Evangelio en la última parte del primer siglo cuando la iglesia está batallando con el asunto de la tardanza de la Parousía (regreso) de Jesús. Esta parábola le recuerda a la iglesia de Mateo (y a nosotros) que a ellos (nosotros) se les ha confiado con el gran tesoro del Evangelio de Cristo Jesús, y se les hará responsables al regreso de Jesús de su (nuestra) mayordomía de este Evangelio.

 

El señor llama a sus siervos, y les confía sus bienes: cinco talentos al primero, dos talentos al segundo, y un talento al tercero “á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos.” Debemos notar cómo se acerca a sus siervos. Podría haberle dicho exactamente a cada siervo cómo usar su dinero, pero no lo hace. En su lugar, exhibe gran confianza al dejarlos en libertad para que aprovechen las oportunidades tal como éstas se vayan presentando. Todavía más, trata a cada uno de ellos como individuos, otorgándoles recursos conforme a sus habilidades. El señor no abruma al siervo con un talento colocando responsabilidades que estuvieran más allá de sus habilidad. Finalmente, se va. Como cualquier supervisor o padre lo sabe, irse es el paso más difícil, y es uno que demuestra la confianza más grande.      

 

Los estudiosos estiman el valor de un talento de diferentes maneras. Un talento era, primero, una medida de peso, “la medida de peso mayor en el sistema hebreo. El talento era usado para pesar oro (2 S. 12:30), plata (1 R. 20:39), acero (1 C. 29:7), bronce (Ex. 38: 29) y muchas otras mercancías. El talento común pesaba cerca de 3,000 ciclos o todo el peso que un hombre pudiera cargar (2 R. 5:23)” (Lockyer, 1096).

 

Con el tiempo, un talento significó una cierta cantidad de dinero, probablemente 6,000 denarios. En la parábola de los labradores de la viña, nos damos cuenta de que un denario era el salario de un día para un trabajador (20:2). Por lo tanto, seis mil denarios representaban de 15 a 20 años de salario para una persona normal. El valor preciso del talento es menos importante, lo que en realidad es importante es que es una gran suma de dinero, “un montón” para decirlo así. Incluso el siervo al que se le da un solo talento recibe un tesoro bastante sustancial.

 

Noten que en los dos párrafos de arriba nos referimos a dos diferentes monedas: ciclos y denarios. El ciclo era usado desde el tiempo de Abraham (Gn. 23:16). El denario era la moneda romana usada en tiempos de Jesús. Preferiría usar una sola para explicar esta parábola, pero me vi en la necesidad de usar ambas aquí.

 

 

VERSÍCULOS 16-18: MAS EL QUE RECIBIÓ UNO…

 

16Y el que había recibido cinco talentos se fue (griego = eutheos, inmediatamente), y granjeó (griego = ekerdesen, ganó, obtuvo) con ellos, é hizo otros cinco talentos.  17Asimismo el que había recibido dos, ganó también él otros dos.  18Mas el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

 

 

El siervo que recibió cinco talentos fue a trabajar inmediatamente. Aquí encontramos un sentido de entusiasmo. Nadie tiene que encender un fuego debajo de este siervo – está emocionado porque se le confía con un gran tesoro, con hacer algo positivo, con probarse a sí mismo. Puso sus cinco talentos a trabajar, y gana cinco talentos más.

 

En el griego, la palabra eutheos, “al momento” o “inmediatamente”, o es la última palabra del versículo 15, o es la primera del 16. Si la contamos como parte del versículo 15, significa que el señor se fue inmediatamente. Si la ponemos en el inicio del versículo 16, significa que el siervo que recibió los cinco talentos salió inmediatamente para poner su dinero a trabajar. Mientras que se puede poner la palabra en ambas posiciones, incluir eutheos en el versículo 16 está más de acuerdo con el contexto. Al ser la primera palabra de una oración, lleva un peso especial porque enfatiza algo.

 

La palabra griega ekerdesen, de kerdaino (ganar, obtener), se usa antes en este Evangelio para hablar de volver a ganar a un cristiano infiel (18:15). Es apropiado pensar que en esta parábola se enfatiza la proclamación del evangelio para ganar personas para Cristo, o para volver a ganar a un discípulo errante. Jesús nos dice que no hacer esto – esconder la lámpara debajo de un almud– es algo que no tiene sentido absolutamente (5:15). Esta parábola nos dice que es peligroso.

 

El siervo que recibió dos talentos hace lo mismo que el siervo de los cinco talentos: responde con entusiasmo, usa su iniciativa, sale inmediatamente, trabaja, y hace (gana) dos talentos más. Al igual que el primer siervo, este gana 100 por ciento.

 

El siervo que recibió un talento, sin embargo, cava un hoyo y entierra el dinero del señor, que es una manera aceptable de proteger el dinero. De acuerdo con la ley rabínica, la persona que entierra el dinero en un lugar secreto no puede ser responsable por su pérdida. Es una manera conservadora, pero segura de invertir el dinero. Excepto que no tiene perspectivas de crecimiento.

 

Note el contraste entre los verbos que se usan para los siervos con cinco y dos talentos, con los que se usan para el siervo con un talento:

 

• los siervos con cinco y dos talentos se “fueron inmediatamente”, mientras que el siervo con un talento solamente “se fue”.

 

• los siervos con cinco y dos talentos “negociaron” o “trabajaron” con el dinero que se les había confiado, mientras que el siervo con un talento “cavó un hoyo en la tierra”.

 

• los siervos con cinco y dos talentos “ganaron” talentos adicionales, pero el que tenía uno “escondió” el dinero de su señor.

 

El verbo usado para los siervos con cinco y dos talentos son progresivos, mientras que los verbos para el que tenía uno es regresivo. Esta diferencia verbal refleja las opiniones contrastantes del señor. La confianza de su señor energiza a los siervos con cinco y dos talentos, que se dan cuenta de que su señor les ha dado la oportunidad de hacer algo de sí mismos – ganarse un ascenso – para complacer a su señor. Su confianza en el señor, a su vez refleja la confianza que el señor les ha dado. Como lo veremos en los versículos 24-25, el siervo con un talento tiene una perspectiva diferente del señor.

 

“El más intrigante comentario sobe este texto es el que ve el lado crítico de Jesús (o de Mateo) echando una mirada a la comunidad de Qumram que se fueron a la soledad del desierto, hicieron cuevas para su comunidad, y se escondieron, junto con sus dones, del mundo… Tal vez también puede tenerse en cuenta al fariseísmo porque: ‘se fue” puede indicar el separatismo del fariseísmo; ‘cavaron un hoyo’, indicaría su preocupación con vivir vidas seguras; y que se ‘escondieron’ señalaría a su puritano deseo de tratar de evitar contaminarse con los pecadores” (Bruner, 905). Decir que para Jesús los que se dedican a la contemplación no tienen utilidad va demasiado lejos –Jesús claramente llama a algunas personas a un ministerio de oración y meditación – pero esta parábola celebra un ministerio activo, progresista, que toma riesgos, que está involucrado en el mundo, y que está con los zapatos sobre el camino.

 

Mientras que algunas personas hacen dinero despidadamente, Jesús claramente no podría endorsar ese tipo de empresa. La gente también gana dinero proveyendo servicios y productos de calidad, satisfaciendo genuinas necesidades humanas. Esta es seguramente el tipo de ganancia que esta parábola celebra.     

 

 

VERSÍCULOS 19-23: DESPUÉS DE MUCHO TIEMPO

 

19Y después de mucho tiempo, vino el señor (griego = kyrios, Señor) de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.  20Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos. 21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. 22Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

 

 

“Y después de mucho tiempo…” Mateo es muy consciente del retraso del regreso de Jesús, y este versículo seguramente alude a ese retraso. Ha sido mucho tiempo y, por supuesto, será mucho más. Sin embargo, en esta parábola, el señor regresa, y al hacerlo pide cuentas. Esta parábola mantiene la promesa de que Jesús no se retrasará para siempre, sino que regresará para recompensar a los fieles. También hay, por supuesto, la correspondiente advertencia en esta parábola: Jesús castigará a los infieles.

 

La palabra que se traduce como “señor” en estos versículos es kyrios = Señor; “un título que en el contexto del Evangelio adquiere un significado cristológico cuando se le aplica a Jesús” (Senior, 278). El Señor-Amo recompensa a los siervos con cinco y dos talentos de tres diferentes maneras:

 

• Primero, los declara “buenos y fieles”. Mientras que esto puede parecer algo insignificante, podemos creer que probablemente por el resto de sus vidas estos siervos recordarán estas palabras con cariño. Muy pocas cosas se sienten tan bien como las alabanzas que brindan personas altamente respetadas y que han sido honestamente ganadas.

 

• Segundo, les da mayores responsabilidades, algo así como un ascenso. Nosotros podríamos preferir que les permitiera retirarse, pero en vez de eso aumenta su carga de trabajo. El servicio, y no el retiro, es la meta del discipulado cristiano. Mientras que un pastor se puede retirarse de atender a una congregación cotidianamente, ningún cristiano se retira de preocupar y ocuparse de los otros. Este ministerio de amor no necesita ser una carga, sino que tiene el potencial de para ser un gran gozo.

 

• Tercero, les dice “Entra en el gozo de tu señor” (vv. 21, 23). “Esto probablemente nos lleva más allá del contexto de la parábola… a la expectativa cristiana con respecto al banquete de victoria del Mesías” (Hare, 287).

 

El señor recompensa a estos dos siervos de igual manera, aunque uno ha ganado cinco talentos y el otro solamente dos. Las palabras que les dirige el señor a ambos siervos son exactamente las mismas (vv. 21, 23). Ambos siervos duplicaron su dinero, y en ese sentido están parejos. Sin embargo, este señor claramente no es alguien que cuenta los frijoles, y podemos estar seguros que será justo – incluso generoso – con cualquiera que dé lo mejor de sí, incluso si uno llega a obtener una gran ganancia.

 

 

VERSÍCULOS 24-28: SIERVO MALO Y NEGLIGENTE

 

24Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; 25Y tuve miedo, y fui, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo.  26Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; 27Por tanto te convenía dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura.  28Quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

 

 

Mientras que disfrutamos escuchar la generosidad del señor para los siervos con cinco y dos talentos, esta parábola realmente se vuelve a las acciones del siervo con un talento y la respuesta del señor a esos hechos.

 

El siervo con un talento se dirige al señor en un tono apologético, defensivo, dejando claro que entiende su fracaso. Espera que, si puede ayudar al señor a entender las razones de su fracaso, entonces podrá escapar del castigo. Le explica que sabía que el señor era un hombre duro, segando donde no sembró. Eso nos sorprende, porque el señor es generoso. Les confió a los siervos una fortuna y les permitió gran libertad para usarla. Alabó y recompensó a los dos primeros siervos. Nos preguntamos por qué el siervo con un talento siente que el señor es duro, y por qué esa dureza no salió a la luz antes. La respuesta, por supuesto, es que esta caracterización es injusta. El señor, al encontrar un servicio fiel, va más allá de ser justo y llega hasta la generosidad.

 

Sin embargo, estamos por ver el lado duro del señor. El siervo con un talento ha evaluado correctamente que el señor es capaz de un juicio duro. En este caso, el señor llama “malo y negligente” al siervo que tenía un solo talento y luego, usando las mismas palabras del siervo, lo condena. El señor critica al siervo por fallar incluso en invertir el dinero en un banco para que se ganaran interés aunque fuera para una pequeña ganancia. Entonces le quita el dinero a ese siervo y lo echa “en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y crujir de dientes” (v. 30).

 

La clave para entender este duro juicio solamente se implica en la parábola. El señor le dio a cada uno de los tres siervos un gran tesoro y una maravillosa oportunidad. Los primeros dos siervos pusieron el dinero a trabajar y lo duplicaron. Hicieron lo mejor con esa oportunidad, aunque eso involucraba un riesgo. No podrían haber actuado tan atrevidamente si no hubieran confiado en el señor. Si hubieran creído que el señor los castigaría por cada error, no se hubieran sentido lo suficientemente libres para hacer lo que hicieron. Actuaron con confianza, no solamente en si mismos, sino también en su señor.

 

El siervo con un talento, sin embargo, actuó por miedo. No siente afecto por el señor, está preocupado solamente con su propia seguridad, y no va a arriesgarse para enriquecer al señor. Él permite que el miedo dicte sus acciones. Entierra el dinero, pensando que eso lo librará de la responsabilidad. Después de todo, los rabinos decían que al enterrar el dinero terminaba nuestra responsabilidad.       

 

 

VERSÍCULOS 29-30: PORQUE AL QUE TIENE LE SERÁ DADO MÁS

 

29Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.  30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

 

Este señor, sin embargo, no tiene paciencia con el siervo negligente. Es cierto que le da a este siervo una cantidad menor que a los otros dos, pero era, a pesar de todo, una pequeña fortuna. Tenía un gran potencial de bien, que este siervo falló en desarrollar por su timidez y egoísmo. Por lo tanto, el señor le quita el dinero y lo condena a las tinieblas de fuera. La ironía es que este siervo, preocupado solamente con su seguridad personal, pierde esa seguridad por su falta de voluntad para tomar siquiera el más pequeño riesgo o para realizar el más pequeño esfuerzo. “La gracia empleada sobreabunda, pero la gracia enterrada es estéril” (Soards). Como ya Jesús lo dijo antes “El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará” (10:39).

 

Para Mateo, el asunto tiene que ver “con el riesgo de la expresión pública del evangelio, si (los discípulos) conservarán (el evangelio) seguramente guardado en un contexto confiable o lo dejarán en libertad en el amplio mundo entre las naciones” (Brueggemann, 570). El Evangelio que se nos confía son Buenas Nuevas de un Dios que arriesga incluso a su propio Hijo para redimir a la humanidad. Dios ahora espera que respondamos proclamando atrevidamente el Evangelio, incluso cuando enfrentemos peligros.

 

Los cristianos también tienen una obligación para sostener lo que es correcto. La persona con un solo talento siempre es tentada a creer que no puede lograr nada significativo. “Si vive en la Alemania de Hitler, se calla cuando debería hablar. Por su ausencia, no por su crimen directo, es un aliento para la desfiante maldad… Falla en ver qué tanto se le necesita… La persona con un talento es una nota del piano; pero si falla para tocar, puede llevar al fracaso” (Buttrick, 560). “Esta parábola insiste en que… los dones son preciosos y se deben explotar a al máximo” (Hare, 288). “En casi todas las parábolas en este Evangelio, se ataca al orgullo de alguna manera. Esta parábola es singular porque ataca a la humildad” (Bruner, 909).

 

Tal vez no es la humildad la que Jesús ataca aquí, sino la timidez, particularmente la timidez para proclamar el Evangelio.

 

Tal como John Shedd lo ha comentado, “un bote en el muelle está a salvo, pero no es para eso que se hicieron los botes”. Así también un cristiano silencioso está seguro, pero no es para eso que son los cristianos”. Tal vez podemos añadir que el bombardeo a Pearl Harbor probó que los botes en el muelle realmente no están seguros a pesar de todo; y esta parábola nos demuestra que los cristianos silenciosos realmente no están seguros a pesar de todo.

 

Este pasaje “explica que vendrá un tiempo cuando la gente será llamada a cuentas por sus acciones. El tiempo preciso tal vez no sea conocido, pero que se rendirán cuentas sí lo es” (Little y Aeseng, 75). “La noticia trágica de esta parábola es que el siervo con un talento pronuncia su propio juicio; solamente le da al señor su diminuta y miope visión de lo que puede apreciar. En términos teológicos, se le da el colérico y pequeño tirano dios en el que cree” (Long, 283).

 

“Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado” (v. 29). Esto no es popular al predicar entre personas que premian la igualdad, pero “Mateo probablemente quiere moralizar para decir que los dones no usados se atrofian, y que los dones que se ejercitan se desarrollan. Muchos sermones sobre esta parábola toman el versículo 29 como el núcleo de esta historia. Sin embargo, hacer esto es perder de vista la riesgosa actividad de los dos primeros siervos… Los más grandes temas de la fe cristiana –cuidar, dar, testificar, confiar, amar, esperar – no se pueden entender o ser vividos sin arriesgarse” (Craddock, 515).    

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

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Thayer, Joseph Henry, A Greek-English Lexicon of the New Testament (NY: American Book Company, 1889)

 

                                 Copyright, 2002, 2010, Richard Niell Donovan