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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Emmanuel Vargas Alavez

 

 

 

PASAJE BÍBLICO:    Mateo 24:36-44

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 24-25: EL CONTEXTO

 

Nuestra lección evangélica es parte de una sección apocalíptica de dos capítulos que comienza con la predicción de Jesús que el templo será derrumbado (24:1-2) y las dos preguntas de los discípulos, “¿Cuándo serán estas cosas?” y “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?” (24:3).  Cuando este Evangelio fue escrito (probablemente 80-85 d.C.), el templo ya había sido destruido (en el año 70 d.C.).  Entonces, la pregunta, “¿Cuándo serán estas cosas?” ya ha sido contestada.  Estos capítulos, por lo tanto, se enfocan en la segunda pregunta, “¿Qué señal habrá?”

 

Jesús les contesta a los discípulos dando señales del fin de la edad (24:3-8), prediciendo persecuciones, (24:9-14), contando del sacrilegio desolado profetizado por Daniel (24:15-28), prediciendo señales celestiales y la venida del Hijo del Hombre (24:29-31), y dando la Parábola de la Higuera (24:32-35).  Nuestra lección del Evangelio comienza en este lugar, pero es una tela con el resto de los capítulos 24 y 25.

 

Al concluir nuestra lección del Evangelio, Jesús da tres parábolas que se relacionan directamente con nuestro texto:

 

• La Parábola de los Esclavos Leales y Desleales (24:45-51).  El amo premia al esclavo leal, a quien encuentra trabajando cuando llega, pero destruye al esclavo desleal cuando lo encuentra festejando en vez de trabajando.

 

• La Parábola de las Diez Damas de Honor (25:1-13), cinco que fueron sabias y estaban preparadas y cinco que fueron tontas y estaban sin preparar.

 

• La Parábola de los Talentos (25:14-30), en la que el amo alaba a los esclavos que usaron su propiedad sabiamente pero condena al esclavo que no lo hizo.

 

Esta sección apocalíptica concluye con la representación de Jesús del juzgamiento de las naciones (25:31-46) en la que el Hijo del Hombre separa a la gente en dos categorías, las ovejas que ayudaron a “á uno de estos pequeñitos,” por lo tanto sirviendo a Cristo, y las cabras, que faltaron en proveer este tipo de servicio.  Las ovejas son bienvenidas en el reino, pero las cabras son condenadas al fuego eterno preparado para el demonio y sus ángeles (25:41).

 

A lo largo de estos dos capítulos, el aviso constante es estar preparado para la venida del amo.  Los que escuchan el aviso recibirán grandes bendiciones; los que no lo hacen, serán condenados.

 

Debemos confrontar la realidad que el Adviento, que es penitencial, está muy apartado del humor que rodea las Navidades, la celebración más alegre del año.  La gente se enfoca en ver un bebé.  El Adviento se enfoca en un Cristo resucitado, cuyo regreso parece muy atrasado y, por lo tanto, le cuesta competir con el bebé, pastores, Reyes Magos, Santa, Rudolph, etcétera.

 

Además, mientras nos preocupamos por el futuro, el futuro del que nos preocupamos tiene más que ver con este mundo que con el regreso de Cristo.  Tenemos mucho que hacer si vamos a conseguir que la gente tome en serio la necesidad de prepararse para la Segunda Venida.

 

 

VERSÍCULO 36: DEL DÍA Y HORA NADIE SABE

 

36Pero sobre ese día y hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre.

 

 

Existe una tensión entre 24:3-35, la que señala el final de esta edad, y las palabras de Jesús que nadie sabe ni el día ni la hora.  “Muchos académicos creen que la ‘escatología inminente’ (el fin vendrá de repente y sin aviso) ilustrado por (v. 36) es mucho más característico del mensaje de Jesús” (Borsch y Napier, 10).

 

“Ni el Hijo.”  La idea que el Hijo ignora el día y la hora fue difícil para algunos cristianos.  Algunos escribientes borraron “ni el Hijo” de sus manuscritos.  “Ambrose atribuyó ‘ni el Hijo’ a una interpolación arriana.  Atanasias sugirió que Jesús solo aparentaba ignorancia.  Los Capadócianos pensaban que el Hijo no sabía la fecha, pero por medio del Padre... Crisóstomo... simplemente rehusó que Jesús fuera ignorante de nada” (Allison, 141).

 

En la raíz de su incomodidad está la difícil teología que Jesús era ambos humano y divino.  Phil. 2:5-11, que menciona a Cristo vaciándose a si mismo, nos ayuda a apreciar las limitaciones que Cristo asumió en la Encarnación.  Otros ejemplos de la sabiduría limitada de Jesús incluyen estas palabras, “si es posible” en Gethsemane (26:39) y su pregunta, “¿Por qué me has desamparado?” en la cruz (27:46).

 

No debemos apartar la vista del mensaje principal del v. 36 que solo el Padre sabe el día y la hora de la venida del Hijo del Hombre.  Aunque leamos las señales cuidadosamente de vv. 3-35, no nos permitirán predecir el día ni la hora con certeza.  El Hijo del Hombre vendrá a una hora inesperada (v. 44).  Dios confundirá todo esfuerzo de predecir el día y la hora.  Las buenas noticias son que, si vivimos con fe, no tenemos necesidad de saber el día ni la hora.  ¡Estaremos listos!

 

 

VERSÍCULOS 37-39: MAS COMO LOS DÍAS DE NOÉ

 

37Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.  38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, 39Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

 

 

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca” (v. 38).  La gente de la época de Noé fue destruida por su maldad, pero ésa no es la analogía que se expresa aquí.  En vez, Jesús compara la normalidad de sus vidas diarias con la normalidad que prevalecerá antes de la Segunda Venida.  ¡Comiendo y bebiendo, casándose y dando en matrimonio!  ¿Quién puede culparles?  La culpa no está en que la gente está haciendo estas cosas, sino en que están tan metidos en la rutina diaria que no se paran a pensar para nada en su vida espiritual.  El problema no es “pecado grosero” sino la “indiferencia secular” – “indiferencia sobre Dios” (Bruner, 881).

 

“Hasta el día que Noé entró en el arca” (v. 38).  No es que los vecinos de Noé no fueran avisados.  Le llevaría a Noé mucho tiempo construir y aprovisionar el arca.  Le verían trabajar, y le habrían preguntado sobre él.  Ciertamente, él les pediría que se arrepintieran para que ellos, también, fueran salvados.  Sin embargo, pensaban de Noé como un fanático religioso.  Noé no podría haber dicho mucho para espabilarles.  La situación era muy parecida a la de gente hoy.  Hay gente avisando, pero pocos lo toman en serio.

 

“Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos” (v. 39). Cuando las aguas empezaron a subir la gente se sorprendió.  Al principio, estaban levemente preocupados.  Entonces, se pusieron más ansiosos al ver que el agua se acercaba a sus casas.  Empezaron a tener miedo al ver que el agua continuaba subiendo.  Se pusieron histéricos al ver que el agua se llevaba todo.  Y entonces terminó.  Cuando se espabilaron lo suficiente para hacer algo, era demasiado tarde.  La hora de preparación ya había pasado.

 

“Así será también la venida del Hijo del hombre” (v. 39).  Mucha gente se asombrará con la Segunda Venida – estarán sorprendidos y sin preparar.  Encontrarán que la hora de preparación ya habrá pasado.

 

 

VERSÍCULOS 40-42: UNO SERÁ TOMADO Y EL OTRO SERÁ DEJADO

 

40Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado: 41Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.  42Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.

 

 

“Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado: Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada” (vv. 40-41).  Otra vez, el énfasis está en la normalidad de la vida.  Gente metida en su trabajo diario.  No hay ninguna indicación que hoy será diferente de ayer o del día anterior.  La vida sigue.  Pero, en este caso, ¡no lo hace! Una es llevada y la otra se queda.

 

Éste y versículos similares (véase Lucas 17:34-35; 1 Cor. 15:51; 1 Thess. 4:17; 5:2-4; Rev. 3:3, 10; 16:15) dan su origen a la doctrina del rapto (del latín rapio – secuestrar, llevarse) – la creencia que, en la Segunda Venida, los leales serán inmediatamente llevados y los desleales se quedarán atrás.  “El rapto contiene varios aspectos de expectativa escatológica, incluyendo la esperanza de la reunión de la gente de Dios, que ha sido separada por muerte, geografía, u otras circunstancias, y su reunión con el Señor (Mateo 24:31; 1 Thess. 3:13; 4:16-17); la esperanza de la vindicación de la gente de Dios y el juzgamiento de sus enemigos (Lucas 18:7-8; 2 Thess. 1:6-10); la esperanza de la vida eterna (1 Cor. 15:51-56); la expectación de ser juzgado repentinamente (Mateo 24:36-44); y la esperanza de liberación de los justos de un mundo problemático (Rev. 3:10)” (Myers, 873).

 

Estoy mal equipado para asesorar la validez de la teología del rapto, la cual parece requerir un entendimiento de temas tan exóticos como el milenialismo, dispencionalismo, y la tribulación.  Me preocupa, sin embargo, que ninguno de estos términos es bíblico, y se considera que estamos en tierra menos firme cuando nos separamos del lenguaje bíblico.  También me preocupan todas las divisiones (pre-milenialismo, post-milenialismo, pre-tribulación, media-tribulación, etcétera) que han salido de la teología del rapto.  Quizá deberíamos limitarnos a los puntos que Jesús enseña aquí, más que nada que:

 

  • Cristo vendrá de nuevo.
  • Su venida será rápida y sorprendente.
  • Dividirá la gente en dos grupos (los que se lleva/los que deja atrás).
  • Entonces, más nos vale estar listos.

 

Ése es el punto – más nos vale estar listos.  Si nos concentramos en estar listos, podemos dejar el resto en manos de Cristo.

 

“Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor” (v. 42).  ¿Cómo nos mantenemos despiertos 24 horas al día?  ¡No es humanamente posible! Dios nos ha creado con cuerpos que requieren dormir.  Nuestra preparación, sin embargo, tiene que ver con estar despiertos espiritualmente, no físicamente.  La persona que vive en constante compañía con Jesús no será amenazada por la repentina aparición de Jesús.  En vez, la venida de Jesús será una ocasión para alegrarse, muy parecida a lo que sentimos cuando vemos a un ser querido después de mucho tiempo sin verle – o como la alegría que siente una persona perdida al ver que alguien viene a rescatarle.

 

 

VERSÍCULOS 43-44: EL LADRÓN HABÍA DE VENIR

 

43Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.  44Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

 

 

“Por tanto, también vosotros estad apercibidos” (v. 44)  “No hagas una preparación especial.  Vive preparado. Estate preparado.  Cumple tus días siempre esperando la Gran Sorpresa” (Borsch y Napier, 13).  “La preparación constante es lo único que nos guarda” (Morris, 616).

 

“Porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis” (v. 44).  Esto repite el énfasis del versículo que abre esta lección (v. 36), tratándose de la hora inesperada de la venida del Hijo del Hombre, terminando esta lección en un tono positivo.

 

Cristianos, tan temprano como Crisóstomo, han expresado la importancia de prepararse para la muerte y la Segunda Venida.  Eso es importante.  Cien generaciones han vivido y muerto sin experimentar la Segunda Venida, entonces, no parece que tomará lugar durante nuestra vida.

 

Si no hay mucha probabilidad de que la Segunda Venida tome lugar durante nuestra vida, la probabilidad de que moriremos si existe.  Algunos de nosotros moriremos poco a poco de alguna enfermedad o de edad y, por eso, tendremos la oportunidad de prepararnos espiritualmente – pero todos estamos sujetos a morir en cualquier momento.  Hasta la gente que tiene trabajos  peligrosos (bomberos, policías, soldados) encuentra difícil imaginarse su propia muerte.  Imagínate, entonces, lo difícil que es para nosotros, en trabajos menos peligrosos – como una secretaria trabajando en una de las Torres Gemelas – imaginarnos nuestra muerte.

 

Un problema con esta lección del Evangelio es que nos pide estar listos sin decirnos como hacerlo.  ¿Qué debemos hacer?  Una clara respuesta se encuentra al final de esta sección apocalíptica, cuando Jesús dice que dando de comer a los pobres, dando de beber a los sedientos, dando la bienvenida a un desconocido, vistiendo a los desnudos, y visitando a los prisioneros son actividades que contarán a nuestro favor como si las hubiéramos hecho por Cristo mismo (25:31-46).  Mientras que estos versículos no son parte de nuestra lección evangélica, casi exigen ser mencionados.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

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Copyright, 2001, 2010, Richard Niell Donovan