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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:    Mateo 9:35 – 10:8 (9-23)

 

 

EXÉGESIS:     

 

VERSÍCULOS 35-38: UNA COSECHA ABUNDANTE, PERO POCOS LABRADORES

 

35Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.

 

36Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.  37Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.  38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.

 

 

Versículo 35 resume el ministerio de Jesús en casi las mismas palabras que 4:23, la introducción al Sermón en el Monte.  Anote los verbos.  Jesús sigue (1) enseñando, (2) predicando, y (3) sanando.  Comisiona a los discípulos que sean sus compañeros en esas actividades (10:7-8), aunque no les comisiona que enseñen hasta después de la resurrección (28:19-20).  Por lo tanto, el ministerio de los discípulos sigue y crece naturalmente del ministerio de Jesús.  Jesús les define la forma que tomará su ministerio – primero por el ejemplo de su ministerio y segundo, con esta comisión (10:7-8).

 

“Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas” (v. 36).  Jesús siente compasión por ellas porque son como un rebaño sin pastor.  La palabra para “tuvo compasión” es esplanchnisthe – una palabra particularmente fuerte procedente de la palabra splagchna, que significa “entrañas.”  Expresa una compasión que empieza en lo más profundo del ser – hoy la llamaríamos compasión del corazón.  La palabra para “derramadas” es eskulmenoi, que describe “alguien saqueado por hombres rapaces, o molestado por aquéllos sin piedad.”  La palabra para “esparcidas” es errimenoi, que significa “prostado” (Barclay, 363).

 

Mateo no describe a las muchedumbres como enemigos de Jesús ni como objetos de burla.  Jesús no expresa ningún enojo ni frustración con ellos.  No hay un “¡Nunca aprenderán!” ni “¿Qué les pasa?” – no vuelve los ojos al verles cometer aún otra equivocación.  Jesús sabe que las muchedumbres se encuentran sin ningún poder – esa es la naturaleza de la oveja – impotente.  Moruecos pueden defenderse contra predadores, y cabras pueden navegar entre las rocas hábilmente, pero a las ovejas les cuesta hasta encontrar su propia comida.  Ovejas requieren pastor.  Sin un pastor, perecen.

 

“Los fariseos veían a gente común como un desperdicio que debía ser destruido y quemado; (Jesús) veía a esta misma gente como una cosecha que debía ser cosechada y salvada.  Los fariseos, orgullosamente, buscaban la destrucción de pecadores; Jesús, amorosamente, murió por la salvación de pecadores” (Barclay, 365).

 

“Ovejas que no tienen pastor” (v. 36).  Esta frase “nos recuerda a varios pasajes del Antiguo Testamento que retratan al pueblo de Dios como un rebaño descuidado por sus pastores (1 Reyes 22:17; Jeremías 23:1-6; Ezequiel 34:1-10; Miqueas 5:2-4).  Ambos Jeremías y Ezequiel presentan a ‘David’ como el futuro buen pastor de Israel (Jer. 23:5; Ezequiel 34:23).... Jesús se presenta a si mismo como el prometido ‘David’” (Hare, 108-109).  La observación de Jesús que el rebaño no tiene pastor es una crítica detestable contra los fariseos, que deberían ser sus pastores.

 

“La mies es mucha, mas los obreros pocos” (v. 37).  Esperamos que Jesús les pida a los discípulos que empiecen su obra.  En vez, les dice, “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies” (v. 38).  La acción está en manos del “Señor de la mies” (v. 38).  “El realismo de Jesús nos alienta: la obra es asombrosa... Pero estadísticas y cantidades no valen nada solas.  La única realidad que merece absoluta seriedad es la del Dios Viviente” (Bruner, 364-365).

 

Los discípulos han de rezar por labradores (ergates), pero nuestros instintos, son muy diferentes.  Nosotros rezaríamos por grandes maestros – eruditos brillantes – músicos talentosos – administradores sabios – recaudadores eficientes – gente de gran visión – gente capaz.  Jesús, sin embargo, nos pide que recemos por labradores ordinarios.  Aunque Dios puede utilizar a gente talentosa, la mayoría de la obra del reino la cumplen discípulos ordinarios, casi anónimos, que se encuentran detrás del telón.

 

 

VERSÍCULOS 1-4: LOS DOCE APÓSTOLES

 

1Entonces llamando á sus doce discípulos, les dio potestad contra los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad y toda dolencia.  2Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo; 4Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.

 

 

“Entonces llamando á sus doce discípulos, les dio potestad” (v. 1).  Sin la autoridad de Jesús, los discípulos no tendrían ningún poder.  Jesús les da autoridad para exorcizar espíritus desaseados y para curar toda enfermedad – esto refleja hechos importantes de su propio ministerio (4:23; 9:35).  “Esta misión de sanar... deja claro que el reino de Dios se expresa según el cuidado de la persona entera, y no solo en términos de ‘salvar almas’” (Hanson).

 

“La proclamación de Jesús y sus obras de compasión van más allá de lo que muchos cristianos  hoy día llaman ministerio.  Nuestras comunidades se encuentran destruidas por fuerzas demoníacas, violencia, injusticia, y todo tipo de sufrimiento humano, mientras que la iglesia a menudo se mantiene irrelevante excepto para aquéllos pocos que entran por nuestras puertas.  Para seguir el modelo de ministerio de Jesús, más cristianos no deben simplemente ir a la iglesia,  en vez, deben convertirse en la iglesia entre nuestras comunidades por medio de evangelismo y ministerio a necesidades sociales” (Keener, 198).

 

Después de su resurrección, Jesús comisionará a los discípulos para que hagan discípulos, que bauticen, y que enseñen (28:16-20), así ampliando la comisión de 10:7-8 significativamente.

 

Mateo habla de los doce discípulos o los Doce en varios lugares.  Hasta ahora, solo nos ha contado de cinco discípulos – Pedro y Andrés, Santiago y Juan (4:18-22) y Mateo (9:9), pero lo más probable es que Jesús llamara a otros por el camino.

 

“Y los nombres de los doce apóstoles son estos” (v. 2).  Ésta es la única vez que Mateo menciona a los doce apóstoles.  Los agrupa en pares, quizá porque fueron mandados dos por dos (Marcos 6:7).  Hay listas parecidas en Marcos 3:16-19, Lucas 6:14-16, y Hechos 1:13.  Otros apóstoles adicionales se mencionan en otros lugares:

  • Matías (Hechos 1:26)

  • Pablo (Hechos 14:14 y Gal 1:1)

  • Bernabé (Hechos 14:14)

  • Santiago, el hermano del Señor (Gal 1:19)

  • Quizá los otros hermanos del Señor (1 Corintios 9:5)

  • Andrónico y Junias (Romanos 16:7)

 

Entonces, tenemos los nombres de por lo menos dieciocho apóstoles además de los otros hermanos del Señor – entre todos casi dos docenas de apóstoles.  Es posible que solo doce apóstoles vivieran en un momento dado, pero también es posible que los autores del Nuevo Testamento ajustaran la lista para incluir doce apóstoles.  El número doce sugiere que los apóstoles heredaron el manto de los doce hijos de Jacobo y las doce tribus – así estableciendo el nuevo Israel.  Revelaciones 21:14 dice que los nombres de los doce apóstoles quedarán grabados en las doce piedras que forman los cimientos de la pared sagrada de la ciudad.

 

Sabemos poco de muchos de los apóstoles en las escrituras.  Algunos de los huecos se pueden rellenar con tradiciones, pero no tenemos como juzgar su veracidad.  La mayoría de los apóstoles debería ser muy normal.  Podríamos concluir que los apóstoles menos conocidos lograron poco, pero eso no se puede garantizar.  Hoy día, cristianos ordinarios y desconocidos hacen la mayoría de la labor de la iglesia, y es muy posible que apóstoles ordinarios y desconocidos sirvieran fiel y efectivamente en su época.

 

• Pedro y Pablo eran los apóstoles más prominentes, pero Pablo no se convirtió en discípulo hasta más tarde.  Pedro, generalmente, se encuentra primero en las listas de apóstoles.  Mateo no solo nombra a Pedro primero, sino que también le nombra como tal – aunque Bruner anota, “Pedro es tan menudo primero en desatino y como en liderazgo” (Bruner, 369).

 

• Andrés es el hermano de Pedro (4:18).  Su logro más importante fue acercar a su hermano Pedro a Jesús (Juan 1:40-41).

 

• Santiago y Juan son hijos de Zebedeo (4:21).  También se les conoce como los Hijos del Trueno (Marcos 3:17), quizá por su temperamento.  Herodes Agripa ejecutó a Santiago (Hechos 12:2), entonces, debe ser un Santiago diferente el que dirige la iglesia de Jerusalén (Hechos 15:13; 21:18).  A menudo, Juan es el hombre acreditado como el autor de los tres libros del Nuevo Testamento que llevan su nombre, igual que el libro de Revelaciones.  También podía haber sido el único apóstol que escapó el martirio.  Santiago y Juan, con Pedro, constituyen el círculo interior de los discípulos de Jesús – presentes en la Transfiguración y en otros momentos significantes en la vida de Jesús (Marcos 5:37; 9:2; 14:33).

 

• Felipe fue uno de los primeros discípulos de Jesús (Juan 1:43).

 

• Bartolomé es, seguramente, otro nombre para Natanael (Juan 1:45-49).  Natanael se encuentra entre los primeros en identificar a Jesús como el Hijo de Dios (Juan 1:49).

 

• Tomás es famoso por dudar a Jesús (Juan 20:24-29), pero ha sido acreditado con establecer la iglesia en India.

 

• Santiago hijo de Alfeo también es conocido como Santiago el Menor (Marcos 15:40), quizá para separarle de Santiago hijo de Zebedeo.

 

• Simón el Cananeo se identifica en Lucas 6:15 como Simón el Celador.  A menudo se piensa de él como revolucionario, dedicado a echar a los romanos de Israel, pero no se sabe por seguro si los Celadores, como grupo revolucionario, existían en la época de Jesús.  Podría ser que Simón simplemente era celador cuando se trataba de guardar la ley del Tora.  Si era revolucionario, hubiera sido enemigo de Mateo, el recaudador de impuestos que colaboraba con los romanos.  Sin embargo, en Cristo, se hicieron hermanos.


• Judas, por supuesto, es el que traicionó a Jesús (26:47-50).

 

 

VERSÍCULOS 5-6: POR EL CAMINO DE LOS GENTILES NO IRÉIS

 

5Á estos doce envió Jesús, á los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; 6Mas id antes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 

 

“Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis” (v. 5).  Estas instrucciones parecen extrañas, porque Jesús se llevaba bien con samaritanos y gentiles en su ministerio (véase Juan 4:4-42; Lucas 10:30-37; Mateo 8:5-13; Mateo 15:22-28).  Sin embargo, el principio aquí parece ser, “Al Judío primeramente y también al Griego” (Romanos 1:16).  Este pasaje también puede reflejar “una comunidad judía muy conservativa, que se mantenía solo entre los circuncidados” (Craddock, 329).

 

La restricción de Jesús les prohíbe ir al norte hacia Siria, al este hacia Decápolis, o al sur hacia Samaria.  Lo que quiere es limitar su ministerio a Galilea.  El propósito de Jesús “era concentrar su ataque en Galilea, porque Galilea... era la parte de Palestina más dispuesta a escuchar un nuevo evangelio y un nuevo mensaje” (Barclay, 374).

Cualquiera que sea el caso, claramente, la prohibición de Jesús no es permanente.  Pronto, mandará los discípulos a todas partes del mundo (28:19-20).

 

 

VERSÍCULOS 7-10: EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO

 

7Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.  8Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.  9No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas; 10Ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón; porque el obrero digno es de su alimento.

 

 

Jesús manda los discípulos a cumplir ciertas obras.  De nuevo, anote los verbos.  Los discípulos han de: (1) predicar, (2) sanar, (3) limpiar, (4) resucitar, y (5) echar, pero, podríamos resumir todos estos verbos como: (1) proclamar y (2) sanar.  El ministerio de sanar no solo ayuda a los enfermos, sino que también saca a relucir el mensaje que “El reino de los cielos se ha acercado” (v. 7).  Ambos Juan el Bautista y Jesús proclamaron, “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado” (3:2; 4:17) pero, en sus instrucciones a estos discípulos Jesús no pide arrepentimiento. 

 

“De gracia recibisteis, dad de gracia” (v. 8).  Los discípulos recibieron el evangelio como regalo y, ahora, han de dar libremente a los demás.  No han de cobrar a la gente por su enseñanza.  Sin embargo, versículo 10 deja claro que sí pueden recibir limosna para sobrevivir.

 

“No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas” (v. 9).  Oro, plata, y cobre son tres tipos de monedas, oro siendo la más preciosa y cobre siendo mero cambio de poco valor.  Los apóstoles no han de hacer ningún preparativo para el viaje – ninguna bolsa – ningún cambio de túnica – ningunas sandalias – ningún bastón.  La bolsa puede ser una bolsa de mendigo – un predicador errante se mantenía a base de limosna.  Las sandalias y el bastón harían el viaje más fácil y seguro.  La idea es que para mantenerse, los discípulos deben depender de la gente a quien llevan su ministerio – pero, más específicamente, han de depender de Dios para proveerles lo que necesiten.

 

Jesús explica, “porque el obrero digno es de su alimento” (v. 10).  En sociedad agraria, labradores no solo reciben salario, pero también reciben alimento y a veces alojamiento.  Al contrario del evangelio, que es un regalo, los labradores reciben comida a medida que se la van ganando.  Tienen un contrato con la persona que les emplea, que está obligada a proveerles con el alimento.  Mientras que este contrato sea generalmente hablado, su práctica es tradicional, el labrador empieza su trabajo confiando que la persona que le emplea le proveerá con lo que necesita.  Ahora, Jesús manda a los apóstoles a obrar sin recursos, y les pide que confíen que Dios les proveerá con lo que necesiten.  Esto nos recuerda a las palabras de Jesús en el Sermón en el Monte, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (6:33).  Los apóstoles han de enfocarse en sanar y en proclamar, y han de confiar en Dios para proveer todas sus necesidades.  Estas instrucciones son de carácter temporal.  En el Evangelio de Lucas, Jesús les dice a los discípulos que han vivido bajo la providencia de Dios, que tomen un bolso y una bolsa y una espada (Lucas 22:35-36).

 

¿Qué nos dicen estos versículos hoy?  Nos piden que confiemos en Dios para proveernos con lo que necesitemos.  Nos piden que no pensemos del ministerio como una cosa comercial.  Nos piden que adoptemos un estilo de vida simple, libre de exceso, para que podamos quedar libres para proclamar.  Nos dicen que la persona involucrada en ministerio merece lo que necesite y que aquéllos que benefician de su ministerio tienen la responsabilidad de proporcionárselo para el bien del ministerio.

 

 

VERSÍCULOS 11-15: ESPECTATIVAS DE HOSPITALIDAD

 

11Mas en cualquier ciudad, ó aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis.  12Y entrando en la casa, saludadla.  13Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros.  14Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.  15De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomera en el día del juicio, que á aquella ciudad.

 

 

“Mas en cualquier ciudad, ó aldea donde entrareis, investigad quién sea en ella digno, y reposad allí hasta que salgáis” (v. 11).  La costumbre de hospitalidad hace esto posible (véase Génesis 18:1-8; 19:1-1; 24:14-61; Jueces 19:10-25; Hebreos 13:2).  En la época de Jesús, gente aceptaba su obligación de ser hospitalario como ocurría en mi “iglesia estudiante” de hace muchos años.  Los fines de semana, yo viajaba desde el seminario a la pequeña comunidad donde se encontraba mi iglesia.  Miembros de esa pequeña congregación aceptaban la responsabilidad de alojarme los sábados por la noche y de buscarme un lugar donde comer después de la iglesia el domingo.  A menudo en otras ocasiones me invitaban a comer con ellos, pero siempre podía contar con alojamiento para el sábado y una comida el domingo.  Mi salario era modesto (dada mi habilidad), pero esta hospitalidad hizo posible que yo pudiera servir a la congregación.

 

Los discípulos solo han de aceptar hospitalidad en una casa digna.  ¿Qué constituye una casa digna?  En primer lugar, debe ser un hogar que está dispuesto a escuchar el evangelio (Bruner, 377).  En otro lugar, debe ser una casa donde la reputación del huésped no quede comprometida.  De nuevo, mi experiencia de estudiante en una iglesia sirve de ejemplo.  Era joven y soltero, por eso, los miembros de la iglesia tenían cuidado de alojarme con de gente de carácter impecable – pilares de la iglesia – parejas casadas o abuelas viudas.

 

Cuando los discípulos aceptaban alojamiento en una casa digna, habían de permanecer allí hasta que salieran de ese pueblo.  Si no existiera este reglamento, podrían estar tentados a mudarse a algún alojamiento más lujoso, negando la preocupación de Jesús sobre el materialismo.  Tales mudanzas también distraerían a los discípulos, porque se necesita tiempo y energía para mudarse.

 

“Si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá á vosotros” (v. 13).  Paz es una bendición.  No es simplemente una palabra, tiene sustancia.  Considere lo seriamente que Jacobo y Esaú tomaron la bendición de su padre (Génesis 27).

 

“Cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa ó ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies” (v. 14).  Esta práctica tiene raíces en el rito judío de sacudirse el polvo gentil al regresar a Israel – el polvo gentil no se consideraba ritualmente limpio.  Hasta este momento, Jesús solo manda a los discípulos con judíos.  Entonces, les dice que traten a los judíos poco receptivos como si fueran gentiles.

 

Cuando discípulos se enfrenten con rechazo, no han de tomárselo en serio ni sentir que han fracasado.  En vez, han de moverse a un territorio más receptivo.  Labradores son pocos y el tiempo es limitado.  El reino es demasiado precioso para desperdiciarlo con aquéllos que no lo quieren recibir.  Esto nos recuerda al consejo de Jesús durante el Sermón en el Monte, “no deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen” (7:6).

 

“De cierto os digo, que el castigo será más tolerable á la tierra de los de Sodoma y de los de Gomera en el día del juicio, que á aquella ciudad” (v. 15).  A causa de la inmoralidad y falta de hospitalidad de Sodoma y Gomera, Dios les destruyó (Génesis 18-19).  “Sodoma y Gomera les faltaron el respeto a los ángeles, los mensajeros de Yahvé en el Antiguo Testamento; y peor aún, les faltaron el respeto a los apóstoles, los mensajeros de Cristo en el Nuevo Testamento (John Meier, citado en Gardner).

 

Mateo se enfoca en las instrucciones de Jesús para el viaje, pero no nos cuenta del viaje mismo – la salida de los discípulos, sus logros, y su regreso.  En vez, concluye diciendo que Jesús salió de allí para enseñar y proclamar su mensaje en sus ciudades (11:1).

 

 

VERSÍCULOS 16-22: OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS

 

16He aquí, yo os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.  17Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán; 18Y aun á príncipes y á reyes seréis llevados por causa de mí, por testimonio á ellos y á los Gentiles.  19Mas cuando os entregaren, no os apuréis por cómo ó qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar.  20Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.  21Y el hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.  22Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre; mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo.

 

 

“Os envío como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (v. 16).  ¡Una metáfora mixta! Discípulos son como ovejas, serpientes, y palomas:

 

• Ovejas que se encuentran entre lobos son vulnerables, como cristianos en el mundo.  La iglesia de Mateo ya ha empezado a ser perseguida y está en grave peligro.

 

• Serpientes sobreviven gracias a su cautela y astucia.  Jesús les dice que usen la inteligencia de la serpiente.  Aunque suframos martirio, no hemos de buscarlo.  Jesús nos dice que evitemos el peligro siempre que sea posible – pero no al coste de negar nuestra fe (véase v. 22).

 

• La paloma es un símbolo de ambos, el Espíritu Santo y la paz.

 

“Y guardaos de los hombres: porque os entregarán en concilios, y en sus sinagogas os azotarán” (v. 17).  Los discípulos serán entregados (paradosousin) a los concejales – igual que Jesús fue entregado (paradosousin) a las autoridades para ser crucificado (Mateo 17:22; 20:18-20).  “Los concejales son, supuestamente, sanedrines locales, ...que funcionaban en otras ciudades judías fuera de Jerusalén... Seguramente se reunían en sinagogas” (Johnson, 368).  “Mateo usa la palabra ‘sinagoga’ más frecuentemente que ningún otro autor del Evangelio, pero siempre de manera negativa... Para Mateo el judío, la sinagoga se ha convertido en una institución extraña a la que ya no pertenece” (Hare, 115).  Jesús retrata los líderes judíos como lobos – una abominable acusación contra aquéllos cuya intención era haber sido pastores.

 

“No os apuréis por cómo ó qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado qué habéis de hablar” (v. 19).  Los discípulos no han de formular su defensa con antelación, porque el Espíritu hablará a través de ellos.  La sala de juicio les dará la oportunidad de testificar – de proclamar el evangelio.

 

“Y el hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir” (v. 21).  Al retratar eventos terribles, consistentes con el pensamiento apocalíptico del día, Jesús se refiere a Miqueas 7:6.  Gente creía que “la estructura natural del mundo se quebraría, y hasta las más profundas lealtades familiares se disolverían bajo la presión del final inminente” (Boring, 259).

 

“Mas el que soportare hasta el fin, éste será salvo” (v. 22).  Dios no busca un talento excepcional, sino fe constante.  La salvación que Jesús promete aquí es la vida eterna, en vez de protección contra daños físicos.

 

 

VERSÍCULO 23: CUANDO SEAN PERSEGUIDOS EN UN PUEBLO

 

23Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra: porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.

 

 

Cristianos no han de perder el tiempo luchando contra opresión.  El tiempo es corto.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

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www.sermonwriter.com

 

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