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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Mateo 5:38-48

 

 

EXÉGESIS:     

 

VERSÍCULOS 38-42: NO RESISTÁIS AL MAL

 

38Oísteis que fue dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente. 39Mas yo os digo: No resistáis (griego: antistenai) al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; 40Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa (griego: chitona – túnica o camisa), déjale también la capa (griego: himation – capa o abrigo); 41Y á cualquiera que te cargare por una milla (griego: milion), ve con él dos. 42Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

 

 

“Oísteis que fue dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente” (v. 38).  Esto se conoce como lex talionis – la ley de retaliación o venganza.  Aunque parezca bárbaro, representaba un primer intento para asegurar justicia y limitar venganza.  Bajo lex talionis, una persona que ha sufrido un daño puede buscar venganza contra la persona que le hizo mal, sin importar el estatus de los dos.  Es decir, lex talionis, por lo menos en teoría, le da a la persona común y corriente algún recurso contra una persona más rica y poderosa.  También, pone limite a la venganza para que no vaya más allá del daño original – es decir, una persona que ha sido herida en el ojo no puede matar a quien causó la herida.  En vez, está limitada a herir el ojo del otro a cambio.  Lex talionis, por lo tanto, es un intento de regular y civilizar el proceso de la reparación por las heridas.

 

Lex talionis es uno de los primeros sistemas legales de la historia humana.  Se puede datar hasta el Código de Hammurabi, rey babilónico que codificó una serie de leyes en el siglo dieciocho a.C. y las preservó en una stela (un pilar).  Esa stela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louve (Enciclopedia Británica).  Podemos dar por hecho que ese lex talionis se practicó mucho tiempo antes de que Hammurabi lo mandara tallar en piedra, por eso, sus raíces datan desde los comienzos de la documentación histórica.

 

El Antiguo Testamento incorpora lex talionis, declarando vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe, y fractura por fractura (Éxodo 21:23-25; Levítico 24:19-20; Deuteronomio 19:21).  Con el pasar del tiempo, sin embargo, la practica se fue modificando en Israel para permitir que la persona herida recibiera compensación monetaria en lugar de herir a la persona culpable – de esta manera progresó la civilización (Hare, 55).

 

“Mas yo os digo: No resistáis (antistenai) al mal” (v. 39a).  Esta declaración situaría a Jesús en contra de los fanáticos judíos que deseaban la expulsión forzosa de los romanos.

 

Esto “no significa que debemos permitir que el mal triunfe en nuestras comunidades.  Jesús se refiere a la retaliación privada, no al orden público” (Morris, 126; véase también Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9).

 

La palabra anistenai a menudo se utiliza en contextos legales, y mantiene la idea que cristianos deben resolver problemas entre ellos por métodos que no incluyan pleitos (1 Corintios 6:5-7). 

 

La iglesia “es llamada a testificar la presencia y el carácter del dominio divino para César y sus polizontes romanos” (Allen, 38).  Venganza no concuerda con el reino divino.

 

Para ilustrar su significado, Jesús utiliza cuatro ejemplos – como responder cuando alguien nos hiere, nos presenta un pleito, nos manda llevar una carga la distancia de una milla, o nos pide limosna.

 

“antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra” (v. 39b).  Ser herido en la mejilla derecha es más grave que ser herido en la izquierda.  Ser herido en la mejilla derecha significa que el que golpea utiliza la mano izquierda (la mano con que se limpia en el retrete) o que golpea con la mano al revés, un insulto particularmente serio.

 

Recibir una fuerte bofetada es una experiencia brusca que hace surgir adrenalina, incitando una retaliación rápida.  Es difícil imaginar que un hombre reciba una bofetada y que no responda rápidamente.  No obstante, Jesús pide que vayamos en contra de nuestro instinto natural.  Que no tratemos de mantener nuestro honor por medio de la venganza.  Que seamos vulnerables en lugar de devolver golpe por golpe.  Aunque esto parezca una reacción pasiva, la intención es aprovechar la oportunidad de mostrar valores cristianos en vez de seguir el plan del que golpea.

 

“Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa (chitona), déjale también la capa” (himation) (v. 40).  Lo que Jesús describe aquí es la acción legal de quitarle la camisa a otro.

 

Una chitona es una prenda ligera como una camisa (pero larga como una bata) que se lleva pegada a la piel.  Un himation es una prenda, también larga, como un abrigo que se lleva sobre otra prenda.  “Una persona tenía un derecho inalienable a su capa; no se le podía quitar para siempre” (Morris, 128; cf. Deuteronomio 24:10-13).  Rendir ambos chitona e himation dejaría un hombre prácticamente desnudo.  Esto sugiere que Jesús está exagerando para mostrar que debemos difundir el conflicto dando más de lo requerido.

 

“Y á cualquiera que te cargare por una milla (milion), ve con él dos” (v. 41).  Un milion romano son mil pasos – como una milla inglesa – aproximadamente 5.000 pies o 1.500 metros.  Ley romana permite que sus soldados u otros oficiales requieran que una persona lleve una carga la distancia de una milla.  Simón de Cierne fue obligado a llevar la cruz de Jesús bajo esa provisión (27:32).  Este es el único lugar de la Biblia donde se utiliza la palabra romana milion (generalmente se encuentra la palabra griega stadion).  Sin embargo, milion es la palabra adecuada para este versículo, ya que soldados romanos pueden obligar a los transeúntes a llevar su carga la distancia de un milion – no un stadion.

 

Esta obligación es bastante opresiva.  Si su salud se lo permite, considere llevar una carga de veinte libras (diez kilos) la distancia de una milla (1,6 kilómetros) para tener una idea de la dificultad de esta obligación – pero no hay garantía de que la carga no sea de 40 libras – ni que otro soldado aparezca por el camino y requiera el mismo servicio la próxima milla.  Si tenía prisa por cumplir algún recado importante (¿y quién no la tiene?), su horario sería arruinado.  Si iba bien vestido para una ocasión especial, llegaría a su destinación cubierto de sudor.  Y después está el asunto del orgullo personal.  Imagine como se sentiría si la ley requiriese esta servidumbre bajo oficiales de una fuerza de ocupación.  Imagine el ardiente resentimiento que sentiría.

 

Pero Jesús pide que no nos envenenemos con resentimiento, sino que tomemos la iniciativa para hacer más de lo requerido.

 

“Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses” (v. 42).  De nuevo, la idea es ir más allá de lo requerido y actuar con generosidad.  No obstante, “como anotó Agustín, el texto dice ‘al que te pidiere, dale,’ no dice ‘dale todo al que te pidiere’” (Blomberg). 

 

“Como muchas declaraciones de Jesús en Mateo 5, éstas son asombrantes e intransigentes… Aunque se presenten como decretos legales, representan el lenguaje de un poeta… Como las Beatitudes, provocan reflexión en un Dios cuyos valores y compromisos parecen extraños y el que promete un nuevo comienzo para las relaciones humanas” (Brueggemann, 154).

 

 

VERSÍCULOS 43-45: AMAD Á VUESTROS ENEMIGOS

 

43Oísteis que fue dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo. 44Mas yo os digo: Amad (griego: agapate) á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.

 

 

En versículos 38-41 Jesús nos da imágenes de personas que podríamos considerar enemigos – que nos hacen daño (v. 38) – nos golpean (v. 39) – nos presentan un pleito (v. 40) – nos obligan (v. 41).  En cada caso, nos proporciona un remedio específico – “vuélvele también la otra mejilla”“déjale también la capa”“ve con él dos.”  Ahora, se dirige al principio que incita estas respuestas aparentemente pasivas – el principio del amor.

 

“Oísteis que fue dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo” (v. 43).  El Tora requiere que israelitas amen a sus vecinos y que eviten venganzas y resentimientos (Levítico 19:18).  También prohíbe la opresión de extranjeros que viven a su alrededor diciendo, “y ámalo (al extranjero) como á ti mismo” (Levítico 19:33-34).

 

Ninguna parte del Antiguo Testamento requiere que israelitas odien a sus enemigos.  Odiar enemigos es algo natural, por eso, tal mandamiento no sería necesario (esto sería en el caso de que Dios verdaderamente quisiera que Israel odiara a sus enemigos).  En algunas ocasiones, Dios sí pidió a Israel la destrucción de sus enemigos (Números 31:7; Deuteronomio 7:2; 13:15; 20:17; 1 Samuel 15:3), pero eso era para evitar contaminación de religiones paganas y no una expresión de odio.

 

“Mas yo os digo: Amad (agapate) á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen” (v. 44).  Aquí, Jesús utiliza la palabra “enemigos” en plural, ampliando el alcance de este mandamiento.

 

En griego hay tres palabras para amor – eros, philos, y ágape (Barclay también menciona una cuarta palabra – storge).  Esto confunde a la gente de habla inglesa cuando intenta comprender la Biblia, porque el significado de “amor” es mucho más amplio e incluye todos los demás significados de las palabras griegas.

 

Eros, una palabra que no se utiliza en el Nuevo Testamento, es un amor romántico o sexual.  Philos, utilizado de vez en cuando en el Nuevo Testamento, se refiere al amor fraterno.  Ágape se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento.  Ágape es “el amor divino y generoso que hace lo necesario para asegurar el bienestar de su objeto” (Myers, 26).  Como tal, ágape es una palabra de acción más que de sentimiento.  Una persona que ama con ágape puede tener o no tener sentimientos amorosos hacia el ser querido, pero se preocupará por su bienestar y hará lo posible para ayudarle.

 

Ágape es el amor con que Dios nos ama.  Ágape es el amor de una madre para su hijo.  Ágape es el amor que hace que un soldado salte sobre una granada para salvar sus compañeros.  Ágape es el amor que hace que un adulto arriesgue su vida para salvar a un niño que se ahoga.

 

Es ágape lo Jesús quiere que tengamos para nuestros enemigos – amor que nos facilita volver la otra mejilla (v. 39) – dar más de lo requerido (v. 40) – seguir la segunda milla (v. 41) – y dar con generosidad a los que piden (v. 42).

 

“Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos” (v. 45a).  Puede que ágape avergüence a nuestro enemigo de tal manera que quiera hacerse amigo nuestro, pero, de ninguna manera Jesús sugiere que éste es el motivo detrás del amor hacia nuestros enemigos.  Ágape no se trata de una estrategia inteligente para mejorar nuestra situación, en cambio, busca ayudar al prójimo a mejorar su situación.

 

Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos “para que (seamos) hijos de (nuestro) Padre que está en los cielos” (v. 45).  Esto parece decir que nos convertimos en hijos del Padre Celestial al mostrar ágape.  Esto es verdad en un sentido, pero Jesús no pide que aseguremos nuestra salvación amando a nuestros enemigos.  En vez, la idea es demostrar ágape hacia nuestros enemigos, y así actuar como verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, que también ama sus enemigos.

 

Como un ejemplo: Un hombre bondadoso y generoso tiene dos hijos.  Uno crece a ser bondadoso y generoso como el padre.  Ese hijo es un hijo verdadero de su padre.  El segundo hijo, sin embargo, rehúsa las costumbres de su padre y se convierte en un hombre malhumorado y codicioso.  Ese hijo es un hijo errante.  Es de esperar que el padre se agrade con su hijo verdadero y que no se agrade con su hijo errante.  El padre puede amar al hijo errante y sentir alegría por alguna parte de su vida, pero no estará contento con sus costumbres codiciosas y malhumoradas.

 

Jesús pide que seamos verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre en el cielo – un padre que ama a nuestros enemigos – un padre que ama hasta a sus enemigos.  Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos.

 

“que hace (Dios) que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos” (v. 45b).  Vemos esto cada día.  El sol no solo alumbra al sembrador justo y niega su luz a su vecino injusto.  La lluvia no respeta líneas de propiedad, pero cae sobre la tierra sin discriminar, sin importar su dueño.  Así también el sol ilumina los campos de los justos y los injustos al mismo tiempo.  Algunas personas trabajadoras, honestas, bondadosas, y gentiles tienen mucho éxito, pero a otros no les va nada bien.  Hay canallas que se enriquecen, viven vidas largas y saludables, y tienen a muchos que lamentan (o que quizá solo observan) en sus funerales.  Podemos creer que no hay justicia, pero Dios dispone de toda la eternidad para cumplir justicia.

 

Gente rica a menudo acepta su riqueza como señal de que Dios aprueba de sus vidas.  Este versículo, sin embargo, dice que “¡no tiene que ser así necesariamente!”

 

 

VERSÍCULOS 46-47: SI AMAREIS Á LOS QUE OS AMAN

 

46Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publícanos? 47Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los Gentiles?

 

 

“Porque si amareis á los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publícanos?” (v. 46).  Jesús nos recuerda, sin embargo, que amar a quienes nos aman no requiere nada especial.  Hasta personas malas aman a quienes les aman.  Si solo amamos a los que nos aman, no somos mejor que esa gente mala y no podemos esperar ningún favor de Dios.

 

“Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los Gentiles?” (v. 47).  El saludo judío, shalom (paz), transmite una bendición de Dios, y consiste de algo más que un saludo superficial.  La persona que solo da la bendición a sus familiares más cercanos no rinde ningún servicio inusual – no demuestra ninguna espiritualidad especial.  Hasta que los gentiles – considerados analfabetos espiritualmente y en bancarrota moral – tienen algo bueno que decir de sus propias familias.  Dios espera que nosotros – sus hijos – hagamos más de lo que hace esta gente común y corriente.  Dios espera que demos la bendición a nuestros enemigos.

 

 

VERSÍCULO 48: SED PERFECTOS

 

48Sed, pues, vosotros perfectos (griego: teleioi – perfectos, enteros, completos, maduros, llenos), como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

 

 

“Sed, pues, vosotros perfectos.”  Jesús concluye este pasaje difícil con este versículo difícil.  Parece exigir que estemos sin pecado.  Parece elevar sus expectativas a una altura imposible y después requerir que las alcancemos perfectamente.  Parece que no hay ninguna esperanza de gracia – ninguna esperanza de llegar a estos estándares imposibles que Jesús presenta en este pasaje.  Parece que nos está atrapando en una esquina de la que no podemos escapar.  Sin embargo, eso no concordaría de ninguna manera con su intención de salvarnos de nuestros pecados.

 

Pero aquí, ‘perfecto’ se traduce como ‘maduro, entero’ es decir, amar sin límites… Jesús no pretende frustrar a sus oyentes con un ideal inalcanzable, en vez, les reta a crecer en obediencia a la voluntad de Dios – a hacerse más como él” (Blomberg).

 

Hare anota que el verbo expresa el futuro y que sería mejor traducido como, “Serás perfecto.”  Lo compara con Levítico 19:2 que dice, “Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”  Esto no se trata de algo que ya hemos logrado, sino la meta que Dios quiere que alcancemos.  “No es que la santidad del hombre y la mujer es idéntica a la santidad de Dios, pero que sí habrá una correspondencia.  Igual que somos creados en la imagen divina, así se nos presenta la oportunidad de imitar la sinceridad moral de Dios” (Hare, 61).

 

Pero también es una promesa que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible.  “En el nuevo mundo, Dios regenerará todas las relaciones.  El Jesús de Mateo instruye a los discípulos para que vivan en el presente, sacando fuerzas del nuevo mundo que ya está en función” (Allen, 40).

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Allen, Ronald J., in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary:  Theological Exegesis for Sunday's Text.  The Third Readings:  The Gospels  (Grand Rapids:  Eerdmans, 2001)

 

Blomberg , Craig L., New American Commentary:  Matthew, Vol. 22 (Nashville:  Broadman Press, 1992)

 

Brueggemann, Walter;  Cousar, Charles B.;  Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching:  A Lectionary Commentary Based on the NRSV –– Year A (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1995)

 

Craddock, Fred B.;  Hayes, John H.;  Holladay, Carl R.;  Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, A (Valley Forge:  Trinity Press International, 1992)

 

Gardner, Richard B., Believers Church Bible Commentary:  Matthew (Scottdale, Pennsylvania:  Herald Press, 1990)

 

Myers, Allen C., The Eerdmans Bible Dictionary (Grand Rapids:  William B. Eerdmans Publishing Company, 1987)

 

www.sermonwriter.com

 

www.lectionary.org

 

Copyright 2008, 2010, Richard Niell Donovan