Home  |  An Example of Our Work  |  Free Samples  |  How to Subscribe  |  Links  |  About Us




RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Mateo 5:1-12

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 5-7: EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

 

El evangelio de Mateo es uno de enseñanza.  Comienza el ministerio de Jesús con el Sermón en el Monte (capítulos 5-7), la primera de cinco importantes secciones de enseñanza (las otras son 10:5 – 11:1; 13:1-53; 18:1 – 19:1; 24:3 – 26:1).  Concluye el ministerio de Jesús con la Gran Comisión, en la que Jesús les pide a los discípulos que hagan discípulos (matheteusate—“estudiantes”) de todas las naciones, enseñándoles a obedecer todo lo que él había mandado (Mateo 28:19-20).

 

Es casi seguro que el Sermón en el Monte es una colección de enseñanzas en vez de un sermón predicado en una sola ocasión:

 

- Es demasiado largo y complejo para que los oyentes lo puedan absorber en una sola vez.  Funciona mejor como una obra escrita que oral.

 

- Aproximadamente la mitad del sermón de Mateo paralela al de Lucas, una parte en el sermón de Lucas en el Llano y el resto, esparcido por la obra de Lucas.  “Es... mucho más probable que Mateo reunió la enseñanza de Jesús en una sola obra, que Lucas tomara la obra, la separara, y la esparciera a lo largo de su Evangelio” (Barclay, 80).

 

Este sermón es el Discurso Inaugural de Jesús en el que describe su visión de la vida en el reino del cielo.  (Mateo usa “reino de los cielos” en vez de “reino de Dios” en reverencia al nombre de Dios.  Los términos son sinónimos).  En este sermón, Jesús delinea los principios por los cuales el reino se rige.  No es una colección de reglas para tener éxito en esta vida, sino un llamamiento para vivir de acuerdo con las reglas del reino.

 

No tenemos que esperar a la eternidad para ver el reino; está entre nosotros.  Jesús proclama, “.... el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2; 4:17; 10:7; véase también 12:28).  El reino se refiere a cualquier lugar donde reina el Señor.  Los discípulos de Jesús viven con un pie en este mundo y el otro en el reino.  Este mundo premia el comportamiento egoísta y agresivo, pero Jesús bendice los pobres de espíritu – y los que lamentan – y los frágiles.  ¡No es sorprendente que estemos incómodos!

 

 

VERSÍCULOS 3-12: LAS BEATITUDES

 

En las beatitudes, Jesús le da la vuelta al mundo.  Creemos en el orgullo personal; Jesús bendice la pobreza de espíritu.  Buscamos el placer; Jesús bendice aquéllos que lamentan.  Vemos prosperidad en gente agresiva; Jesús bendice a los frágiles.  Nos encanta la buena comida y bebida; Jesús bendice aquéllos que sufren de hambre y sed por justicia.

 

Cada beatitud empieza con la palabra griega, makarios, que generalmente se traduce como bendito, pero a veces se traduce como alegreBendito es una traducción preferible por sus connotaciones religiosas – ser bendito es un don de Dios.  Usamos la palabra alegre más abiertamente – a menudo de maneras que contradicen las Beatitudes – de maneras que celebran nuestro poder o la satisfacción de nuestro apetito.

 

En el lenguaje original, el “son” falta.  Por ejemplo, la primera beatitud dice, “Bienaventurados los pobres en espíritu...,” dándole un sentimiento de exclamación, “¡Oh, la bendición de los pobres de espíritu!”

 

La versión de Lucas de las Beatitudes (Lucas 6:20-26) es bastante diferente de la versión de Mateo.  Lucas incluye solo cuatro beatitudes, que son más cortas y físicas.  En Lucas, Jesús dice, “Bienaventurados seáis vosotros los pobres” comparado con la versión de Mateo que dice, “Bienaventurados los pobres en espíritu.”  Lucas también equilibra las Beatitudes con Lamentaciones.  Por ejemplo, la primera beatitud se equilibra con “¡Ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo” (Lucas 6:24).

 

 

VERSÍCULOS 1-2: JESÚS SUBIÓ AL MONTE

 

VERSÍCULO : Y viendo las gentes, subió al monte...

 

Las montañas son a menudo lugares de encuentro con Dios, el más obvio siendo Moisés en Sinaí (Exod. 19-34).  Mateo incluye mucho de la tipología de Moisés en este Evangelio, aunque considera a Jesús como más grande que Moisés.  Ambos Jesús y Moisés:

 

  • Son amenazados en su infancia por el edicto de un malvado regidor (Exod. 1-2; Mateo 2:13-15).

  • Son rechazados por su propio pueblo (Exod. 2:14; Mateo 13:55-58).

  • Salen de Egipto (Exod. 2:15; Mateo 2:15).

  • Pasan por las aguas (Exod. 14; Mateo 3:13-17).

  • Son confrontados en la naturaleza (Exod. 16ff; Mateo 4:1-11).

  • Suben la montaña (Exod. 20; Mateo 5:1; 17:1-8).

  • Son confrontados con los pecados y las deficiencias de sus seguidores cuando bajan la montaña (Exod. 32; Mateo 17:9-21).

 

Suena como si Jesús sube la montaña, en parte, para escapar de la multitud, y dirige su sermón a sus discípulos.  Sin embargo, todos le escuchan y “admiraban de su doctrina; Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (7:28-29).

 

VERSÍCULO 1b: ...y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.

 

La postura tradicional para la enseñanza rabínica es estar sentado.  Al sentarse, Jesús señala que es hora para comenzar la clase.  Sus discípulos vinieron a él, indicando su papel de subordinados.

 

 

VERSÍCULO 2: Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo...

 

El propósito con el que se expresan las palabras de esta introducción señala la importancia del mensaje.  En la obra de Lucas, Jesús “descendió con ellos, y se paró en un lugar llano” (Lucas 6:17).

 

 

VERSÍCULO 3: BIENAVENTURADOS LOS POBRES EN ESPÍRITU

 

3Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

 

 

"Bienaventurados los pobres de espíritu" (v. 3a). Dios comenzó los Diez Mandamientos con un aire de gracia, nos recuerda que Dios sacó los israelitas de la esclavitud.  El primer mandamiento, “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Exod. 20:3), es la fundación en la que se basan todos los otros mandamientos.  La persona que no es leal al primer mandamiento no estará muy inclinada a seguir ninguno de ellos.  La persona que es leal al primer mandamiento tratará de honrar todos.

 

De la misma manera, Jesús empieza las Beatitudes con un aire de gracia, una bendición, y la primera beatitud es tan fundamental como el primer mandamiento.  Los pobres de espíritu, aquéllos que dependen totalmente en Dios, también están dispuestos a lamentar por un mundo sin Dios – y a acercarse a los demás en un espíritu de gentileza – y a experimentar hambre y sed por justicia – etcétera.

 

Ptochoi significa pobreza total.  La pobreza verdadera es una cosa cruel.  Rompe a la gente.  Sufren.  Son confrontados a diario con su propia flaqueza, saben bien que una pequeña obra de caridad puede hacer mucha diferencia.  Buscan ansiosos un gesto o mirada que les prometa ayuda.  Desean un poco de caridad.  Ansían por un poco de dignidad.

 

De pie ante Dios, los pobres de espíritu son así.  No traen nada en las manos que Dios necesite y nada en los corazones que le inspire a Dios a aceptarles.  Vienen en su pobreza esperando recibir algo de sustancia.   Vienen quebrados esperando ser remendados.  Vienen en su pecado esperando recibir perdón.  Vienen en su angustia esperando ser confortados.  Vienen en su enfermedad esperando ser curados.  No vienen haciendo negocio, porque no tienen nada que ofrecer.  Es precisamente su humildad – su capacidad de abrirse – lo que les hace tierra fértil para recibir la bendición de Dios.

 

Jesús nos dice, “...un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos” (19:23).  Dios tira de nosotros hacia él, pero la riqueza y el poder tiran de nosotros hacia dentro.  La más grande nuestra riqueza, lo más que la queremos – lo más que confiamos en ella – y lo menos que sentimos una necesidad de la ayuda de Dios – lo más difícil que es encontrarnos rotos ante Dios.

 

Y sin embargo, cuando los discípulos preguntan, “¿Quién pues podrá ser salvo?” Jesús contesta, “Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible” (19:25-26).  Debemos tener cuidado, entonces, de no canonizar aquéllos que no tienen dinero y demonizar aquéllos que lo tienen.  Hay gente pobre que es malvada hasta los huesos y gente rica que es demasiado generosa.  Es el corazón, no la cartera, lo que le importa a Dios.

 

En Beatitudes 2-7 (vv. 4-9), la promesa es futura –“será”.  En Beatitudes 1, 8, y 9 (vv. 3, 10, y 11), la promesa es en el presente –“es”.  Los pobres de espíritu y aquéllos que son perseguidos poseen la bendición del reino ahora.

 

 

VERSÍCULO 4: BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN

 

4Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

 

 

"Bienaventurados los que lloran." Esta beatitud encuentra sus raíces en Isaías 61:1-4 donde Dios unta una persona “para recoger a los que tienen el corazón roto... (y) confortar a todos los que lamentan.”  “De este contexto está claro que esta profecía post-exílica se dirigía a ellos que lamentaban la devastación de Israel y que lamentaban, por lo tanto, la desobediencia que trajo tal castigo sobre la nación” (Hare, 38).

 

“Una de las características de la gente verdadera de Dios es que lamentan la condición presente de la gente de Dios y el programa de Dios en el mundo” (Boring, 179).  Tom Long cuenta de un anuncio de televisión en el que la cámara muestra basura esparcida por el viento y tirada a lo largo de una autopista.  Después, la cámara se posa en la cara de un Nativo Americano.  “Al mirar solemnemente sobre el paisaje marcado de suciedad, una le lágrima cae del ojo, su angustia marca la distancia entre el mundo como es y el mundo como debe ser” (Long 48-49).  Esa imagen captura perfectamente la angustia de los que lamentan a favor de Dios.

 

La promesa es que “recibirán consolación.”  La persona de fe lamenta el mundo tal como es ahora pero no por como será.  La persona de fe vive bajo la promesa que el reino vendrá y que Dios pondrá las cosas como deben estar.  La persona de fe será confortada en el futuro cuando Dios ponga las cosas bien, pero también es confortada en el presente por la promesa de ello.

 

 

VERSÍCULO 5: BIENAVENTURADOS LOS MANSOS

 

5Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

 

 

La palabra, mansos, no es una buena traducción.  Proporciona un sentido de timidez que Jesús no intencionó.  Para comprender esta beatitud tan poco comprendida, debemos mirar las palabras originales del hebreo y el griego en su contexto.

 

Jesús cita Salmo 37:11.  En ese Salmo, los leales han perdido su tierra a los malignos, pero el salmista les asegura que los malignos “como hierba serán presto cortados” (v. 2).  Él les clama: “Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado” (v. 3).  Él promete, “Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.

Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz” (vv. 10-11).  Este Salmo promete vindicación para aquéllos que se mantienen fieles ante la adversidad.  Su tierra será restaurada, no por su propia fuerza, pero como una herencia de Dios.

 

La palabra hebrea traducida como manso en Salmo 37 es anawim.  Anawim se usa para describir a Moisés: “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Num. 12:3).  Moisés demuestra su anawim en el arbusto ardiente.  Tiene miedo de mirar a Dios (Exod. 3:6).  Protesta, “¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón?” (Exod. 3:11).  Responde, “He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz” (Exod. 4:1).  Finalmente, en su desesperación, dice, “¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras,....soy tardo en el habla y torpe

de lengua” (Exod. 4:10).

 

PERO, aunque parezca humilde en la presencia de Dios, Moisés no es tímido delante del Faraón.  No se refrena en actuar, aunque sus acciones resulten en las plagas que devastan los egipcios.  Su gentileza resurge cuando los israelitas hacen la vaquilla de oro y Moisés le implora a Dios por sus vidas (Exod 32: 11-14).  En esa ocasión no es tímido aunque esté en la presencia de Dios, pero discute, convenciéndole de que debe salvar a la gente.  Su gentil corazón es para la gente que se rinde ante la ira de Dios.  Pero después rompe las tabletas con enfado cuando encuentra la gente bailando al pie de la montaña.  Les manda deshacer la vaquilla dorada hasta convertirla en polvo, mezclar el polvo con agua, y beberlo – efectivamente convirtiendo el oro en desecho.  Fue un anawim, pero no débil o indecisivo.

           

El griego en las Beatitudes es praus.  Jesús se describe a si mismo como “manso y humilde de corazón” (11:29).  Mateo describe a Jesús como un rey, “Manso, y sentado sobre una asna” (21:5).  Jesús modela praus en su juicio, cuando rehúsa defenderse.  Es fuerte y está en control, pero rehúsa hacer declaraciones en su favor o a defenderse.

Sin embargo, no podemos llamarle a Jesús débil o tímido.  Tira las mesas de los mercaderes y usa un látigo para echar los animales del templo.  Hace de su lengua un látigo contra los fariseos.  Demuestra su autoridad sobre enfermedades y demonios.  Enseña con autoridad.  Sin ser débil como solemos pensar de la debilidad.

 

Si Moisés y Jesús son modelos de anawim y praus, su comportamiento sugiere el verdadero significado de estas palabras.  Ninguno persigue en enriquecimiento personal.  Ambos, sin embargo, son forzosos al sostener un principio o al proteger a los vulnerables.  Podríamos concluir, entonces, que anawim y praus se deben traducir como “sin favorecerse a si mismo” en vez de “débil.” Una traducción coloquial podría ser: “Benditos sean aquéllos que no tratan de llenar su propio nido de plumas, porque Dios se lo llenará por ellos.”

 

La sorpresa está en que Jesús promete que los praus heredarán la tierra.  Presumimos que Dios les dará el cielo, pero Jesús les promete la tierra.  La palabra, heredar, es la pista.  Dios les da la herencia que ellos no reclamarían para si mismos.

 

 

VERSÍCULO 6: BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA

 

6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.

 

 

"Bienaventurados los que tienen hambre y sed." Las palabras “hambre y sed” significan menos para nosotros ahora que a la gente del tiempo de Jesús.  Cuando tenemos hambre, comemos.  Cuando tenemos sed, bebemos.  Refrigeramos la comida para preservarla y el agua para enfriarla.  Compramos en supermercados llenos de alimentos frescos traídos de todas partes del mundo.  En restaurantes pedimos comida un minuto y el próximo minuto la recibimos.  Nos encontramos menos dispuestos a maravillarnos de esta abundancia que a expresar frustración cuando el sistema no funciona perfectamente.

 

Era muy diferente en la época de Jesús.  Gente raras veces comía carne y a menudo pasaban hambre – a veces hasta morirse de hambre.  ¡El hambre y la sed son imponentes! ¡Una persona hambrienta no puede pensar en mucho más que comida! ¡Una persona sedienta no puede pensar en mucho más que agua!  El pasar hambre y sed significa estar totalmente enfocado.

 

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia...” ¡Benditos sean aquéllos se están completamente enfocados en la justicia! ¡Benditos sean los hambrientos y sedientos por la santidad personal! ¡Benditos sean aquéllos que sufren por vivir en un mundo donde la gente viva en buenas relaciones! ¡Benditos sean aquéllos que esperan que el reino venga a la tierra como en el cielo! “Quedarán satisfechos.”  ¡Dios les dará lo que ellos añoran! ¡Sus sueños se harán realidad! Y cuando los sueños se hacen realidad, los sueños no estarán huecos, como a menudo resulta pasar con los sueños realizados. ¡No encontrarán que la vida sigue vacía! ¡No estarán perdidos! “¡Quedarán satisfechos!” ¡Qué promesa!

 

 

VERSÍCULO 7: BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS

 

7Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.

 

 

"Bienaventurados los misericordiosos." La palabra traducida “misericordia” es eleemon, “que se refiere a actos concretos de misericordia en vez de simplemente una actitud misericordiosa” (Boring, 179).  El antecedente hebreo es chesedh, que “significa la capacidad de entrar en la piel de otra persona hasta que podamos ver  cosas por sus ojos, pensar con su mente, y sentir con sus sentimientos” (Barclay, 98).  Jesús pronuncia una bendición sobre la persona que siente el dolor de otra persona y actúa para aliviarla.

 

Jesús promete, “...ellos alcanzarán misericordia.”  “Es una enseñanza consistente con el Nuevo Testamento que, en realidad, solo los misericordiosos recibirán misericordia” (Barclay, 98).

 

- En este Testamento, Jesús nos enseña a rezar, “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores” (6:12).

 

- Dos veces cita Hosea 6:6, el cual proclama un llamamiento por la misericordia en vez del sacrificio (9:13; 12:7).

 

- Nos da la parábola del sirviente que no perdona, condenando a la persona que falla la prueba de la misericordia (18:21-35).

 

- Condena los escribientes y los fariseos por su escrupulosa atención al diezmo mientras no prestan atención a asuntos más importantes como justicia, misericordia, y fe (23:23).

 

Es la naturaleza de Dios demostrar misericordia, pero Dios requiere que nosotros también la compartamos.  “...la primera prueba la obediencia de la ética de Jesús no es si el obedecer le hace a uno más fuerte moralmente, sino si le hace a uno más tierno – misericordioso” (Bruner, 146).

 

Si es verdad que los misericordiosos recibirán misericordia, también es verdad que aquéllos que han recibido misericordia estarán más dispuestos a dar misericordia.  Habiendo necesitado misericordia, ellos pueden simpatizar con aquéllos que la necesitan.  En este sentido, la misericordia es cíclica.  La cuestión es como empezar el ciclo de misericordia.  Dios lo hizo al amarnos cuando todavía éramos pecadores (Rom. 5:6-8).  Dios nos manda al mundo para mantener viva la misericordia.

 

 

VERSÍCULO 8: BIENAVENTURADOS LOS DE LIMPIO CORAZÓN

 

8Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.

 

 

Jesús adapta Salmo 24:3-4: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y puro de corazón.”

 

Katharos, la palabra griega para pureza, significa limpio – no sucio.  Jesús avisa, “Del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias” (15:19), y bendice a los que tienen un corazón puro que no ha sido ensuciado por estas maldades.

 

Katharos también significa que no ha sido modificado – no ha sido mezclado con otras substancias.  Éste puede ser el significado más importante de esta beatitud.  El corazón puro se devota completamente a Dios.  Encuentra un tesoro en un campo y vende todo lo que tiene para comprar ese campo.  Vende todo lo que tiene para comprar una perla de gran valor (13:44-46).  La persona con un corazón puro tiene integridad.  Su declaración de fe se manifiesta en actos de fe.

 

Lo opuesto de un corazón puro es un corazón dividido.  Trata de servir a dos amos, solo para terminar amándole a uno y odiando al otro.  Jesús avisa, “No podéis servir á Dios y á Mammón” (6:24).  Santiago dice, “Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones” (Santiago 4:8).

 

"Para ellos verán a Dios." La promesa es que el que es puro de corazón verá a Dios.  Es una recompensa justa para el sirviente de Dios.  C. S. Lewis anota: “Tenemos miedo de que el Cielo sea un soborno, y que si lo hacemos nuestra meta ya no seremos desinteresados.  No es así.  El cielo no ofrece nada que un alma mercenaria pueda desear.  Se les puede decir a los de corazón puro que verán a Dios, porque solo los puros de corazón lo desean” (C. S. Lewis, El problema del dolor).

 

 

VERSÍCULO 9: BIENAVENTURADOS LOS PACIFICADORES

 

9Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

 

 

"Bienaventurados los pacificadores" (eirenopoioi - una palabra derivada de la palabra eirene). Eirene es la palabra griega para paz, y Mateo escribió las Beatitudes en griego.  Jesús, sin embargo, hablaba arameo, una forma de hebreo.  La palabra hebrea es shalom, y es a esa palabra a la que vamos para comprender esta beatitud.  Shalom es más que la ausencia de conflicto; es la presencia de armonía y hermandad.

 

Jesús pronuncia bendiciones, no para ellos que evitan conflicto, sino para ellos que hacen la paz.  El evitar conflicto pasivamente puede permitir que maldad surja sin refreno.  El hacer la paz, paradójicamente, puede incluir la fuerza.  Dos ejemplos:

 

- Hitler mató a seis millones de judíos y causó la muerte de muchos millones más.  El apaciguamiento simplemente animó su apetito.  En este caso, los que hicieron la paz fueron los soldados aliados que llevaban rifles.

 

- Durante las sublevaciones de derechos civiles de los 1960s, un miembro de mi congregación criticó a Martin Luther King, diciendo que creaba problemas.  En su parecer, el hecho de que a King le seguían problemas demostraba que King debería ser malvado.

 

“Pero si el conflicto va a la escuela a amos que son machos en vez de a Jesús de Nazarea, si se centra en el éxito en vez de centrarse en el Sermón en el Monte, si es más ‘marxista’ que bautizado, se demonizo...” (Bruner, 151).

 

"Para ellos serán llamados hijos de Dios." La promesa es que los que hacen la paz serán llamados hijos de Dios.  La frase, “hijos de Dios,” es otra manera de decir “una persona que sirve a Dios.”

 

 

VERSÍCULO 10: BIENAVENTURADOS LOS QUE PADECEN PERSECUCIÓN

 

10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.

 

 

"Bienaventurados los que padecen persecución." Los primeros cristianos fueron perseguidos por una variedad de razones.  Los judíos les perseguían, considerándoles heréticos.  Saúl persiguió a los cristianos por esa razón.  Judíos y romanos acusaban a cristianos de actuar de una manera inmoral.  Las palabras de la última cena, “Éste es mi cuerpo... Ésta es mi sangre,” trajeron acusaciones de canibalismo.  El Ágape (Banquete de Amor) y el beso de paz trajeron acusaciones de inmoralidad sexual.  Literatura apocalíptica trajo acusaciones de sedición.  El rehusar por parte de cristianos de proclamar, “Cesar es el Señor,” trajo acusaciones de traición (Barclay, 108-110).  Al mismo tiempo que este Evangelio fue escrito, cristianos eran perseguidos.  Este Evangelio les ayudó a ver esta persecución en perspectiva.

 

La bendición es ofrecida, no por todos los que son perseguidos, sino por “los que padecen persecución por causa de la justicia.” Si experimentamos persecución, debemos preguntarnos si es porque hemos actuado justamente o si simplemente hemos sido ofensivos.  En estos casos es preferible buscar el consejo de la iglesia, porque para la persona que está sufriendo es difícil ser objetiva.  De todos modos, está claro que, cuando se opone, la maldad usa todos los trucos a su disposición para mantenerse en pie.  Justicia invita persecución.

 

Notar el paralelo entre “por causa de la justicia” (v. 10) y “por mi causa” (v. 11).

 

La promesa es que “suyo es el reino del cielo.”  Otra vez, esto repite la promesa de versículo 3.

 

 

VERSÍCULOS 11-12: BIENAVENTURADOS SOIS

 

11Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.  12Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.

 

 

"Bienaventurados vosotros" (v. 11a). Jesús cambia la forma de la beatitud para dirigirse a sus oyentes directamente.  “Bienaventurados sois...”  El “sois” es plural, sugestionando una bendición sobre la comunidad en vez de individuos.

 

Como se menciona arriba, la persecución no era una actividad académica para la iglesia de la época de Mateo.  Aquí, Jesús le da contexto a su sufrimiento conectándolo al sufrimiento de los grandes profetas.  La fiel proclamación de los profetas les trajo persecución.  Un ejemplo más tarde fue Juan Bautista, degollado por oponerse a la boda de Herodes con la mujer de su hermano.  El penúltimo ejemplo fue Jesús.  La iglesia no puede esperar quedarse inmune, pero si puede esperar ser bendecida.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Abbey, Merrill R. and Edwards, O.C., Proclamation, Epiphany, Series A (Fortress Press, 1974)

 Allen, Ronald J. in Van Harn, Roger (ed.), The Lectionary Commentary:  Theological Exegesis for Sunday's Text.  The Third Readings:  The Gospels  (Grand Rapids:  Eerdmans, 2001)

 

Barclay, William, Gospel of Matthew, Vol. 1  (Edinburgh:  The Saint Andrew Press, 1956)

Bergant, Dianne with Fragomeni, Richard, Preaching the New Lectionary, Year A (Collegeville:  The Liturgical Press, 2001)

 

Boring, M. Eugene, The New Interpreter's Bible, Vol. VIII (Nashville:  Abingdon, 1995)

 

Brueggemann, Walter;  Cousar, Charles B.;  Gaventa, Beverly R.; and Newsome, James D., Texts for Preaching:  A Lectionary Commentary Based on the NRSV -- Year A (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1995)

 

Bruner, Frederick Dale,  Matthew:  Volume 1, The Christbook, Matthew 1-12 (Dallas:  Word, 1987)

 

Burgess, Joseph A. and Winn, Albert C., Proclamation 2: Epiphany, Series A (Philadelphia:  Fortress Press, 1980)

 

Craddock, Fred B.;  Hayes, John H.;  Holladay, Carl R.;  Tucker, Gene M., Preaching Through the Christian Year, A (Valley Forge:  Trinity Press International, 1992)

 

Hamm, Dennis, Let the Scriptures Speak, Year A (Collegeville:  The Liturgical Press, 2001)

 

Hare, Douglas R. A., Interpretation:  Matthew (Louisville:  John Knox Press, 1993)

 

Hedahl, Susan B.,  Proclamation 6:  Epiphany, Series A  (Minneapolis:  Fortress Press, 1995)

 

Johnson, Sherman E. and Buttrick, George A., The Interpreter's Bible, Vol. 7 (Nashville:  Abingdon, 1951)

 

Long, Thomas G., Westminster Bible Companion:  Matthew (Louisville:  Westminster John Knox Press, 1997)

 

Morris, Leon, The Gospel According to Matthew (Grand Rapids, Eerdmans, 1992)

 

Pilch, John J., The Cultural World of Jesus:  Sunday by Sunday, Cycle A (Collegeville:  The Liturgical Press, 1995)

 

Senior, Donald, Abingdon New Testament Commentaries: Matthew (Nashville: Abingdon Press, 1998)

 

Soards, Marion; Dozeman, Thomas; McCabe, Kendall, Preaching the Revised Common Lectionary: Advent, Christmas, Epiphany, Year A (Nashville: Abingdon Press, 1993)

 

www.sermonwriter.com

 

www.lectionary.org

 

Copyright, 2002, 2010, Richard Niell Donovan