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RECURSOS PARA PREDICAR

Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

 

 

PASAJE BÍBLICO:     Mateo 4:12-23

 

 

EXÉGESIS:     

 

CAPÍTULOS 3-8: EL CONTEXTO

 

El bautizo de Jesús (3:13-17) y su tentación (4:1-11) inmediatamente preceden esta lección.  Éste es el principio del ministerio de Jesús.  El Sermón en el Monte (capítulos 5-7) sigue inmediatamente, y constituye la colección más grande de las enseñanzas de Jesús en los Evangelios.

 

 

VERSÍCULO 12: EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE JESÚS

 

12Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea.

 

 

Mateo conecta el principio del ministerio de Jesús con el arresto de Juan.  La palabra, “oyó” le distancia a Jesús de Juan – Jesús oye de Juan desde lejos.  Jesús no es discípulo de Juan, sino que es el que está por venir – y el que ya ha llegado.

 

Juan es una figura eje, el último de los antiguos y el presentador del que viene.  “Entonces, su arresto y desaparición sirven de pista teológica de que ya ha llegado la hora, de que las planchas teutónicas se han puesto en movimiento y de que el terremoto de la prometida edad mesiánica ha comenzado a sacudir las fundaciones del mundo” (Long, 41).

 

Algunos acusarán a Jesús de retroceder a Galilea para que no le llegue el mismo final que le llegó a Juan.  Galilea, sin embargo, está regida por el mismo Heródes Antipas que arrestó a Juan, por lo tanto, Jesús no puede escapar del peligro allí (Soards).  Mateo deja claro que Jesús va a Galilea para cumplir la profecía (v. 14).

 

Galilea es pequeña pero tiene una población numerosa, por lo tanto, provee a mucha gente la oportunidad de escuchar el mensaje de Jesús.  Galilea está rodeada de Gentiles, y muchos de sus residentes son Gentiles.  Importantes rutas de comercio pasan por Galilea, y ha sido invadida a menudo.  Los Galileos, por lo tanto, tienen más trato con los Gentiles y están más dispuestos a recibir nuevas ideas que los judíos (Barclay, 66-67).  Mateo tiene gran interés en los Gentiles, y concluirá su Evangelio con el mandato de Jesús para enseñar a todas étnicas, una palabra que se traduce como “naciones” y “Gentiles” (28:19).

 

 

VERSÍCULOS 13-16: OTRA PROFECÍA CUMPLIDA

 

13Y dejando á Nazarea, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí: 14Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

15La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles; 16El pueblo asentado en tinieblas, Vio gran luz; Y á los sentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció.

 

 

“Y dejando á Nazarea, vino y habitó en Capernaum” (v. 13).  Capernaum está a unas 20 millas (30 kilómetros) al noreste de Nazarea, en la orilla del norte del Mar de Galilea.  No se nos dice porque Jesús se muda a Capernaum.  Quizá porque la casa de Pedro está allí (Mateo 8:14).  Quizá  porque Capernaum es más grande que Nazarea y se encuentra en una ruta principal de comercio.  Quizá porque Capernaum se encuentra al otro lado del Río Jordán de Decapolis, una región de Gentiles con una gran población Gentil.  Jesús predicará bastante en Capernaum (Mateo 8:5-15; 9:9; 13:2; Marcos 1:21; 2:1-12; Juan 4:46-54), y Capernaum llegará a ser conocida como “su ciudad” (Mateo 9:1).  Sin embargo, él la juzgará (Mateo 11:23-24).

 

“Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías” (v. 14).  Mateo se preocupa por demostrar que Jesús cumple con la profecía.  “Ésta es la quinta de diez declaraciones de Mateo” (Hagner).

 

“La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalí” (v. 15).  Jesús cita Isaías 9:1-2.  Zabulón y Neftalí son provincias del norte (Capernaum está en Neftalí y Nazarea está en Zabulón), que cayeron bajo Tiglath-pileser III en 732 a.C., una década antes de la caída de las otras provincias.  “Isaías había proclamado que los primeros territorios en sentir la ira de Dios también serían los primeros en recibir noticias de la salvación venidera con el nacimiento del rey mesiánico (Isa. 9:1-7)” (Leuking, 23).  Ahora, Mateo nos dice, esa profecía está cumplida.

 

“Camino de la mar” (griego: hodon thalasses – literalmente “camino al mar”) (v. 15).  Éste (camino al mar” es una carretera romana que conecta Damasco (al noreste de Capernaum) con Caesarea (al suroeste de Capernaum en el Mar Mediterráneo) y, por lo tanto, es una ruta de comercio principal (Hagner).

 

“El pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz” (v. 16).  “‘Luz’ versus ‘oscuridad,’ como se puede ver consistentemente en las escrituras, se refiere a la sabiduría de Dios o la obediencia a Dios versus la ignorancia de o la desobediencia a su revelación” (Blomberg, 87).  La gente a quien Jesús trae su ministerio ha estado en la oscuridad, y la llegada de Jesús les trae una gran luz.  “Alguna teología reciente le atribuye a las religiones no cristianas la posibilidad de la salvación, con explícita fe en Jesucristo o sin ella... Tan generosa como sea esta opinión, no consiste de la convicción apostólica.  Personas que están separadas del Cristo de la Luz están en un mundo de noche...” (Bruner, 119).

 

 

VERSÍCULO 17: ARREPENTÍOS, QUE EL REINO DE LOS CIELOS SE HA ACERCADO

 

17Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

 

 

Jesús usa exactamente las mismas palabras que usa Juan el Bautista (3:2).  El núcleo de la predicación de Jesús acuerda con el núcleo de la predicación de Juan.  “Mientras que Jesús mismo era tema de predicación de la temprana iglesia, su propio tema era el reino de Dios” (Abbey y Edwards, 21).

 

El arrepentirse significa un cambio de mentalidad – darse la vuelta y mirar en una nueva dirección – una preparación para la vida del reino.  Sabios desacuerdan en cuanto a la emoción que se encuentra detrás del arrepentimiento.  Boring dice que no se trata de tristeza o remordimiento (Boring, 167), pero Johnson anota que “el LXX a menudo representa una palabra hebrea que significa ‘el sufrir por sus propios pecados’” (Johnson, 7).  Quizá estas dos ideas no estén tan separadas una de otra.  No cambiamos fácilmente la dirección de nuestras vidas a no ser que no estemos satisfechos con la vida que llevamos y que tengamos esperanza de la vida que podríamos tener.  La tristeza que trae el pecado también trae la falta de satisfacción que da comienzo al cambio.

 

Mateo consistentemente usa la frase “reino de los cielos” en vez de “reino de Dios.”  Estos dos términos son sinónimos.  Muchos judíos prefieren la frase “reino del cielo,” por sus escrúpulos al usar el nombre de Dios.  El reino del cielo es el lugar donde Dios reina.  No se define por su geografía sino por los corazones que se entregan al reino de Dios.  Aquí, Jesús promete que el reino se acerca.  Al desenlazar este Evangelio, Jesús nos dirá más y más sobre el reino.

 

Considera por un momento como sería la vida donde el reino de Dios ya haya llegado.  En el reino, no habrá necesidad de ejércitos – o prisiones – o cerraduras en las puertas.  No se necesitará una fuerza de policía para mantener el buen comportamiento.  Gente buscará maneras de dar, en vez de tomar.  No habrán anuncios falsos o decepcionantes – no habrá manipulación.  ¿No te gustaría vivir en un lugar tan pacífico? ¡Reza para que venga el reino de Dios!

 

Jesús nos dice que este reino se acerca.  Podemos entreverlo en las vidas de los santos para los que el reino ya ha llegado.  Vemos su fuerza callada y sentimos su toque gentil.  Al decirnos que el reino se acerca Jesús nos dice que, si queremos, podemos vivir en este reino.  Solamente tenemos que arrepentirnos – alejarnos de los ídolos que abundan en nuestras vidas – y dejar a Dios reinar.

 

 

VERSÍCULOS 18-22: LA LLAMADA DE PEDRO, ANDRÉS, SANTIAGO, Y JUAN

 

18Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vio á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.  19Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.  20Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.  21Y pasando de allí vio otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.  22Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.

 

 

En el Sermón en el Monte, Jesús enseña con autoridad (7:29).  Demuestra esta autoridad aquí al llamar discípulos que inmediatamente le obedecen – y al ejercer su poder de curar males y enfermedades.

 

“Vio á dos hermanos” (v. 18).  La lección del Evangelio de la semana pasada nos cuenta el relato de la llamada de Pedro y Andrés (Juan 1:35-42).  Andrés, que se menciona primero, va a buscar a su hermano, Simón.  El relato de Mateo sitúa a los hermanos juntos en el momento de ser llamados, y menciona el nombre de Pedro primero.  Ésta es una pista temprana en este Evangelio de la importancia que Pedro asumirá.

 

El relato de Mateo sobre esta llamada es muy breve.  Jesús llama a dos pares de hermanos, a los cuales, aparentemente, nunca ha visto, y les invita a ser sus discípulos.  Los hombres responden inmediatamente, dejando sus redes, sus botes, y su padre para seguir a Jesús.  “Aquí se nos presenta el primer milagro de Jesús, el milagro de la poderosa palabra que crea seguidores, que hace discípulos... Por medio de las palabras de sacerdotes, misioneros, familia, amigos, y un sinnúmero de otros dedicados al servicio cristiano, la voz del Hijo del Hombre continúa hablando y generando fe” (Boring, 169-170).

 

“Venid en pos de mí” (v. 19).  Este relato no es común porque los rabíes no suelen buscar estudiantes.  En vez, los rabíes son buscados por estudiantes que esperan estudiar con ellos.  Jesús, sin embargo, ¡toma la iniciativa! Viene a buscarnos a nosotros.

 

La invitación es hacerse discípulo o uno que aprende.  “Jesús llama a estos hombres no para que tengan una experiencia de salvación personal, sino para que asistan a una escuela... Él no dice, ‘síganme, y yo salvaré sus almas’.  ...‘Su promesa no es su propia salvación, sino la salvación de otros’” (Bruner, 127).

 

“El ser discípulo rabínico exigía contacto diario con el maestro; uno formaba su carácter y aprendía la ley tanto por medio de ejemplo como por precepto” (Johnson, 276).  Jesús les ofrece a estos hombres la oportunidad de observarle de cerca a diario.  Al hacer esto, ellos aprenderán más de lo que piensa Jesús, y también se acostumbrarán a su manera de ser.  Sin darse cuenta copiarán su manera de hablar – sus gestos – su manera de hablarle a la gente.  Verán como confronta los problemas y la oposición.  Aunque esto ocurre lentamente, se harán como Jesús en pensamiento, palabra, y obra.  Eso dice mucho sobre el trabajo de discípulo.  No es suficiente solo aprender los hechos sobre Jesús.  Debemos pasar tiempo con él.  Ser discípulo es un asunto que se trata más del corazón que de la cabeza.

 

¿A qué tipo de persona llamó Jesús?  “Era... gente ordinaria y trabajadora sin ningún antepasado extraordinario, y ciertamente, cualquiera hubiera dicho, sin un gran futuro.  Eran estos hombres ordinarios los que escogió Jesús.  Jesús necesita gente común y corriente que se entregue a Él” (Barclay, 72-73).  ¡Qué maravilloso! Cristo no necesita nuestra habilidad, sino nuestra disponibilidad.

 

“Os haré pescadores de hombres” (v. 19).  El trasformar pescadores de peces a pescadores de hombres es un bello giro de palabras, pero no proporciona lengua inclusiva.  La solución de la NRSV, “pescadores de gente,” es precisa pero pierde el bello juego de palabras.  Aquí, prefiero no usar lenguaje inclusivo para no perder este juego de palabras.

 

Hay otros tipos de metáforas evangelistas en este Evangelio.  “En un capítulo de parábolas sobre el reino del cielo, Jesús compara el reino con una red que se tiró al mar y pescó peces de todos tipos (13:47-50).  Antes de mandar a los doce Jesús utiliza una metáfora relacionada, pidiendo que labradores salgan a recoger la cosecha (9:35-58).  Ambos textos quieren atraer gente al reino de Dios”. (Gardner).

 

“Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron” (v. 22).  Su padre y su bote constituyen seguridad terrenal.  Su bote, por supuesto, representa su bienestar – la manera de ganarse la vida – seguramente una vida bastante cómoda.  Su padre representa la conexión con su familia, una conexión preciosa, sin duda.  La familia incluye responsabilidades espirituales (“honra á tu padre y á tu madre” – Exod. 20:12), y también proporciona la seguridad que ahora esperamos que el gobierno nos proporcione.  Si estos pescadores estuvieran heridos o sin empleo, sus familias les ayudarían a recuperar.  Si estuvieran celebrando una boda o lamentando una muerte, la participación de sus familias sería capital.  Al dejar su padre y su bote para seguir a un rabí errante están tomando su vida en sus propias manos.

 

 

VERSÍCULO 23: EL MINISTERIO DE ENSEÑANZA DE JESÚS

 

23Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

 

 

Jesús enseña, predica, y cura.  “La enseñanza generalmente incluye instrucción de ética y de disculpa, pero la predicación generalmente se trata la conversión” (Keener, 100).

 

Observa el orden de los verbos.  La enseñanza viene primero.  Esto concuerda con el énfasis de Mateo en el ministerio de enseñanza de Jesús.  “Para Mateo, la enseñanza de Jesús es más importante que sus milagros.  Además, la enseñanza es más importante que la predicación del reino.  El primer Evangelio es menos un manual de evangelismo que un tratado sobre la vida de la iglesia...  Hay demasiados cristianos cuyas vidas no acuerdan con su profesión...  Para la salud de la iglesia, la enseñanza de Jesús sobre la vida del reino debe recibir el mayor énfasis” (Hare, 31).

 

Recuerda que el Sermón en el Monte está por venir.  Cuando Mateo termine capítulo 4, Jesús subirá al escenario y nos deslumbrará con su enseñanza.  Si existen dudas sobre la importancia que Mateo le da al ministerio de enseñanza de Jesús, solo hay que esperar a la próxima semana.

 

Jesús enseña en las sinagogas.  Hay un templo en Jerusalén, pero todas las aldeas (de cualquier tamaño) tienen una sinagoga.  Es el lugar donde la gente se reúne para rezar y aprender.  La enseñanza es el centro de la vida de la sinagoga.  Consiste de rezos, lecturas, y un discurso.  El que rige la sinagoga puede invitar a cualquier hombre calificado para dar un discurso.  La sinagoga, entonces, es el lugar natural para que Jesús empiece su ministerio de enseñanza.  La decisión de Jesús de empezar su ministerio en las sinagogas “honora los ministerios ya establecidos y sus lugares de encuentro” (Bruner, 129).  Traducido a un lugar moderno, uno puede aprender de Jesús en un estadio de fútbol o en un claro en el bosque, pero lo más probable es que uno aprenda de Jesús en una iglesia.

 

Los últimos dos versículos (24-25) de este capítulo, que no están incluidos en esta lección, enfatizan el ministerio curador de Jesús y el efecto que tiene sobre la gente.  La muchedumbre viene de cerca y de lejos para seguirle a Jesús.

 

 

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina Valera, situada en http://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html.  Utilizamos esta versión de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de propiedad).  

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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